Calentando el cuerpo y el alma

Músicos del Cuarteto Bretón, hace unos días, en el Patio de los Mármoles del Hospital Real. /ALFREDO AGUILAR
Músicos del Cuarteto Bretón, hace unos días, en el Patio de los Mármoles del Hospital Real. / ALFREDO AGUILAR

La preparación, clave para dar el máximo en recitales como los del Festival de Granada | Los artistas destacan la importancia del calentamiento físico y la mentalización en los momentos previos a las actuaciones

PABLO RODRÍGUEZ

La imagen la dejaba hace solo unos días uno de los músicos de la London Symphony Orchestra. El intérprete, apenas unos minutos antes del comienzo del recital en el Carlos V, recorría con la mirada las columnas marmóreas del palacio mientras otros compañeros hacían corro a distancia con los instrumentos. No dijo nada. Pero músicos de primer nivel como la chelista Orfilia Sáiz saben perfectamente lo que el británico estaba poniendo en pie en su cabeza. «Lo primero es conocer la acústica, conocer bien la sala y concentrarte en lo que vas a hacer», cuenta.

Un espectáculo es una cosa grandiosa. El artista expone su talento a la crítica, lo entrega a un público formado en la mayoría de los casos por gente que no conoce y que, desde el primer segundo, juzga lo que ve, escucha y siente. Es un acto de belleza y verdad, pero también un reto que exige mental y físicamente y en el que no todos los factores dependen del propio arte. Muchos se juegan, además del dinero, el prestigio.

«Cada artista afronta el reto a su manera», cuenta Orfilia Sáiz. La chelista, que junto a dos compañeros acaba de finalizar la primera grabación española de los tríos para violín, violonchelo y piano de Mozart, se centra ahora más en lo mental que en lo físico, aunque no siempre fue así. «Antes, cuando era más joven, venía antes y me preparaba más a nivel físico; ahora con tocar para calentar una hora o media hora antes del recital me basta...», reconoce.

Para Sáiz, como para todos los músicos, la cuestión más determinante es conocer la sala. «Dedico la mayor parte del tiempo a eso, a hacerme con lo acústico, a ver bien la sala... creo que es lo más importante».

Lo mismo piensa Alexis Aguado. El músico cubano, miembro de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG), presta más atención a lo mental que a lo físico antes de un recital. «Sí, siempre se hace un poco de calentamiento y se toca antes de salir; pero me interesa más lo acústico, conocer la sala donde vas a tocar», cuenta.

«Cada artista afronta el reto a su manera, yo dedico la mayor parte del tiempo a hacerme con lo acústico» Orfilia Sáiz | Chelista

En su caso, como violinista también es vital probar la sala. «Hago una prueba antes del concierto y entiendo cómo funciona porque hay acústicas que favorecen nada y otras mucho», dice. «El Auditorio Nacional tiene una acústica perfecta, facilita la labor del músico; el Auditorio Falla no tiene una acústica mala, pero no es de mis favoritas», reconoce el músico.

Por supuesto, lo físico no queda atrás. Para Sáiz, «espalda, hombros y la pierna derecha» son las que más sufren y por eso las prepara antes y después con ejercicios específicos. «Hay que mantener hábitos deportivos y dormir bastante. Estar descansada y eso incluye no cargar maletas antes de un concierto. Parece una tontería, pero he pagado el error de cargar el día del concierto y he llegado sin condiciones», admite la chelista.

En el caso de Aguado, son «espalda y manos» las zonas problemáticas. «Lo único que hago es estirar la espalda después del concierto o en las pausas de los ensayos y después, especialmente atendiendo a los brazos, las manos y la espalda», cuenta.

Cuando el cuerpo es el propio instrumento, el cuidado se multiplica. Lo sabe bien Jorge Rodríguez Morata, del Coro 'Manuel de Falla' de la Universidad de Granada y uno de los directores con más proyección de la capital nazarí. «Si uno no se cuida o no prepara su instrumento, que no es otra cosa que su propio cuerpo, el fracaso está asegurado», advierte.

«El Auditorio Nacional tiene una acústica perfecta, el Falla no tiene una acústica mala» Alexis Aguado | Violinista

«La voz es musculatura, intervienen los músculos de la garganta, el abdomen y hasta los faciales; por eso siempre hay que preparar la musculatura con la que se trabaja y no calentar el aire», cuenta. Los cantantes, al igual que los músicos, también tienen el hábito de reconocer la sala, estudiar su acústica para modular la voz de la manera que mejor convenga. Por eso es usual que hagan pruebas previas o verlos minutos antes del recital recorrer el lugar del concierto.

Como recuerda Morata, la seriedad es clave y más en una formación coral. «No hay que dejarlos ir a hacer una 'palometa', hay que estar pendientes de que los cantantes se preparen como es debido y más en estas fechas con calores, que complican la interpretación».

El director asegura que también es importante saber la forma en que se va a interpretar. «No es lo mismo cantar sentado que hacerlo de pie y durante algo más de una hora... El desgaste es mucho mayor», cuenta.

Repertorio

El repertorio es otro de los elementos a tener en cuenta. Determinadas piezas, por sus características compositivas, afectan directamente a su interpretación y, como consecuencia, a los artistas. Algunos compositores, especialmente los del siglo XX, son más temidos que otros. «El repertorio contemporáneo es más exigente a nivel físico. Por ejemplo, una pieza de Shostakovich o una sonata de Schnittke, o de Ligeti pueden ser más exigentes que las de otros compositores porque tienen dinámicas muy extremas, pasajes muy largos en fortísimo, dobles cuerdas y una dialéctica que está de enfrentamiento, más que diálogo amable. Es una especie de contrapunto o contrafuerza que te obliga más físicamente y eso se acaba notando», cuenta Sáiz. Morata, por su parte, no da nombres pero sí habla de repertorios «que te exigen mucho física y mentalmente, por su complejidad, por su duración... y es bueno tenerlo en cuenta y adaptar la preparación para que la ejecución sea lo más perfecta posible».

«Esto es Granada y aquí hasta Sir Simon Rattle comienza los conciertos con un pellizco en la barriga» Jorge Rodríguez Morata | Director

¿Y el propio público, puede afectar también al artista? Aquí no hay dudas. «Sí, por supuesto», afirma Sáiz. «Claro, también es importante», dice Aguado. «Sí, sin duda», confirma Morata. «Hay veces en que inconfesablemente es necesario extremar todo -preparación, interpretación...- porque el público es más exigente y lo bueno es que lo sepan todos, pero que nadie te lo diga. El director, en ese afán de sacar lo máximo, debe gestionarlo todo para que todo salga como debe de salir», asegura Morata.

Granada está entre esas ciudades con un público exigente. Como explica el director, «es una ciudad con un publico que entiende y que te obliga a veces a tensar las cosas para llegar donde hay que llegar». Y pasa con todos: músicos, cantantes, directores, bailarines... «Esto es Granada y aquí hasta Sir Simon Rattle comienza los conciertos con un pellizco en la barriga», bromea, o no, Morata. Como al músico de la London, el legendario Rattle también cruzó el Carlos V en silencio, con la mirada en la columnata, antes de su último recital.

 

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