El baluarte cultural de la marca Granada

Un músico del FEX toca en el mercado de San Agustín. /ALFREDO AGUILAR
Un músico del FEX toca en el mercado de San Agustín. / ALFREDO AGUILAR

El Festival de Música y Danza, que toma la ciudad estos días, es el principal atractivo de cara al exterior en plena temporada baja

PABLO RODRÍGUEZGRANADA

Cuando el pasado viernes el director Pablo Heras-Casado levantó la batuta en el podio del Carlos V y los músicos de Les Siècles afrontaron la primera de las piezas de Debussy, una nueva edición del Festival de Música y Danza de Granada tomó forma en la capital nazarí. El ciclo, que tiene sus antecedentes en los recitales sinfónicos del XIX y se originó gracias al impulso de figuras como Antonio Gallego Burín o Ángel Barrios, cumple 67 años convertido en el principal baluarte cultural de la Marca Granada. Su presencia en medios, con un gran número de corresponsales acreditados de medios nacionales e internacionales, y su impacto en una ciudad que durante las próximas semanas se verá inundada por la música y la danza son las señas más evidentes del poderío de un ciclo con un legado artístico y cultural incalculable. Lo decía el nuevo director del ciclo hace unos días cuando recordaba en la sala Zaida la influencia que ha tenido en la historia de la música y las figuras que han pasado por los escenarios de la ciudad. Margot Fonteyn, Rudolf Nuréyev, Herbert von Karajan, Martha Argerich, Lorin Maazel, Artur Rubinstein, Victoria de los Ángeles, Andrés Segovia o Pilar López son algunos de los gigantes que se asociaron al certamen y que hoy dan lustre a su trayectoria.

Ese legado inmaterial, sumado a las posibilidades de las nuevas ediciones, abandera la marca que el equipo de gobierno municipal está intentando construir en los últimos tiempos. «Para nosotros es fundamental el turismo de festivales», asegura Raquel Ruz, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Granada. La edil recuerda que el Consistorio ha ido a las últimas ediciones de FITUR -la feria del sector turístico por antonomasia- con las marcas 'Granada, ciudad de festivales' y 'Granada, ciudad de la música'. «El Festival de Música y Danza es un tema cultural, pero también un recurso turístico que encaja con la la imagen turística que queremos dar de la ciudad», señala.

La promoción del ciclo se ha hecho este año también en el exterior a través de Andalusian Soul, una iniciativa autonómica que 'vende' a las grandes plataformas internacionales las posibilidades de la región. La idea es, como confirma Ruz, hacer del ciclo «un revulsivo» en una época considerada por los expertos como menos propicia para las visitas. «Es temporada baja, aunque tengamos las calles llenas de turistas, y si nuestro propósito es tratar de desestacionalizar el turismo, el Festival puede ser una oportunidad para lograrlo», explica.

Los hosteleros de Granada constatan este potencial del certamen y coinciden en la importancia de su venta para incentivar las visitas en los meses de junio y julio. «Cultura y turismo es un binomio que genera sinergias muy interesantes para ambos sectores y es evidente que el Festival de Música y Danza es el evento cultural más importante del año, por lo que para nosotros es muy importante», afirma Antonio García, secretario general de la Federación de Hostelería de Granada.

La patronal no maneja datos económicos del impacto directo en la ciudad, pero sí ha constatado una subida de la ocupación de habitaciones en los hoteles al calor de las posibilidades que ofrecen los convenios firmados con la dirección del certamen. «Desde hace años tenemos un acuerdo que se renueva de forma automática y que pone al alcance del sector un número de entradas, lo que nos permite paquetizar. Así no vendes la habitación, sino también un producto y esto hace la oferta mucho más atractiva», explica.

El sector, aunque satisfecho con los resultados actuales, está convencido de que las posibilidades del ciclo son mucho mayores. Para mejorar, asegura García, es importante tener el programa cerrado y anunciado cuanto antes. Coincide esta demanda con una de las promesas que el nuevo director, Pablo Heras-Casado, hizo al comienzo de su mandato y el único 'pero' que se le ha puesto hasta ahora a su gestión. «Con toda la prudencia, pediría que se hiciera público todo o una parte -los cuatro o cinco principales espectáculos- antes de navidad, así podríamos ir a FITUR y a otras ferias a comerciarlo mucho mejor», dice el secretario general de los hosteleros.

Otro de los cambios que reclaman los hosteleros tiene que ver con los horarios. El inicio de los espectáculos -en torno a las 22:30 horas- y su duración impide que los establecimientos granadinos puedan 'recoger' a los espectadores que salen con ganas de tomar la última cerveza. «El decreto de ampliación de horas de la Junta de Andalucía no se puede aplicar durante el Festival porque no se trata de días festivos, por lo que nos gustaría tender la mano para buscar una solución que creemos que sería muy positiva para todos», pide García. Desde el Consistorio, que conocen esta reivindicación de los hosteleros, aseguran que entienden la petición y están dispuestos a hablar para encontrar una solución. «Eso supondría una modificación de la norma andaluza y todo se puede discutir y cambiar», responde Ruz.

Perfil del visitante festivalero

Aunque no hay datos del público foráneo que viene específicamente por el ciclo, la cifras de asistentes del propio ciclo sirven para tener una idea. En 2017, 29.212 personas presenciaron algunas de las citas del Festival de Música y Danza. El FEX, por su parte, atrajo a 41.144 espectadores. «Se trata, en cualquier caso, de un público diferente al del mito ahora que la cultura se ha democratizado: es gente nacional en su mayoría, muchas veces de Madrid, que quiere consumir unos festivales que son muy conocidos», explica García.

Tanto él como la edil Ruz destacan el carácter prescriptor de estos visitantes. «Vuelven, siempre vuelven porque disfrutan de los festivales y porque una ciudad como Granada siempre ofrece atractivos, así que luego son prescriptores de lo que tenemos», dice el secretario general de los hosteleros. «Son turistas normalmente con un poder adquisitivo alto y con una formación cultural importante que aprecia la programación, lo que puede ofrecer Granada como ciudad patrimonial y que, a su regreso, se convierten en los mejores embajadores de la ciudad», asegura, por su parte, la concejal.

Ahora, estos 'embajadores' y los granadinos tienen tres semanas para disfrutar de la música y la danza. Una fiesta de la cultura, con un impacto real sobre la ciudad, que se está erigiendo en pilar cultural de la Marca Granada.

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