Fernando Valverde pinta los Estados Unidos con versos en 'América'

El poeta granadino Fernando Valverde, en Monument Valley, uno de los paisajes más conocidos de EEUU./IDEAL
El poeta granadino Fernando Valverde, en Monument Valley, uno de los paisajes más conocidos de EEUU. / IDEAL

El poeta granadino, profesor en la Universidad de Virginia, recorre en su nueva obra, que primero se publicará en inglés, los conflictos de aquel país

José Antonio Muñoz
JOSÉ ANTONIO MUÑOZGranada

El poeta Fernando Valverde nació en Granada, y aquí vivió y trató de enseñar en la UGR, hasta que se dio cuenta de que su futuro no pasaba por el campus de Cartuja, al menos por ahora. Por eso emigró a Estados Unidos, donde en la actualidad imparte clases en la Universidad de Virginia, la segunda universidad pública del país. Cerca de 200 críticos de más de cien universidades (Harvard, Columbia o Princeton, entre ellas) lo eligieron el poeta más relevante en lengua española de entre los nacidos después de 1970. Ha editado en siete países, y hace poco, según propia confesión, se dio cuenta de que en su agenda de teléfonos había más estadounidenses que españoles. Según se mire, puede ser un buen o un mal síntoma.

Ahora, presenta su nuevo libro, 'América', donde pinta sobre el terreno un panorama del país de las barras y estrellas que dista mucho de ser idílico. Carolyn Forché lo ha traducido al inglés, el primer idioma en el que se publicará en unos meses. En castellano, habrá que esperar un poco más. «Es un 'work in progress' que se ha ido publicando poco a poco a través de Instagram. Ello me ha permitido buscar las reacciones de los lectores a la vez que escribía el libro», comenta. Así, fue subiendo versos 'cosidos' con fotos, muestras de los poemas que ahora se van a poder leer completos. La muestra de satisfacción de sus lectores abarca un universo bastante amplio: entre Twitter e Instagram acumula 125.000 seguidores, situados parejamente a uno y otro lado del charco.

Si Hobbes decía que «el hombre es un lobo para el hombre», en la sociedad norteamericana esta máxima se dispara. «Muchos de los personajes estadounidenses que más he admirado, John y Robert Kennedy, Luther King o incluso Lennon, que no era de allí pero le mataron allí, han sido muertos por lobos solitarios», afirma. El magnicidio, una figura rara en Europa, es habitual en un país donde se ha asesinado a cuatro presidentes. El instante del después, qué ocurre con esos lobos solitarios, es uno de los rincones tenebrosos que visita 'América'. Un país, por otra parte, que le ha abierto las puertas a Valverde, ofreciéndole la oportunidad de enseñar en una de las universidades más prestigiosas en la materia que imparte. «Puede parecer de perogrullo», afirma, «pero aquí piensan que quien mejor puede dirigir una clase de poesía es un poeta con trayectoria, que conozca cómo se escribe un poema, más que un teórico que piensa en cómo debería escribirse». Esa percepción práctica de las cosas le ha atraído tanto como la ausencia de endogamia. Un asunto peliagudo en la universidad española e general. «No tengo que conocer a nadie en una universidad para presentarme a una plaza. Es más, suele estar mal visto que explicites de una forma u otra que conoces a alguien, como puedo conocer a mi amigo el poeta Jericho Brown, que también es profesor».

Jurado unipersonal

Otro tanto ocurre, afirma, con los premios literarios. «Los más prestigiosos tienen un único jurado. Cada año, se nombra a una personalidad de prestigio. La responsabilidad que tiene la persona a la que eligen implica que nunca le dará el premio a un amigo, ni a alguien que conozca, porque la evidencia sería devastadora». Muy diferente de lo que ocurre en España. «Aquí, la impunidad se esconde dentro de la colegialidad», comenta. «Esa limpieza a la hora de escoger a las personas para ocupar responsabilidades u otorgar méritos me ha favorecido».

En ningún momento, sin embargo, Valverde pinta una Jauja inexistente, formada por 50 estados. «Es cierto que EE UU es el país que más ha hecho por la Libertad, una idea con mayúsculas. Pero si analizas el raso de la convivencia, te das cuenta de que la libertad en aquel país está ligada al poder económico. Eres libre si puedes pagar un seguro médico; si tienes comida, techo y coche». Y añade: «La inmensa mayoría de los norteamericanos tiene un poder económico considerable, pero quien no es libre en EE UU no es que no lo sea en el sentido 'europeo', sino que es esclavo de un sistema que puede ser muy discriminatorio. Te puedes encontrar en una tienda de Wallmart a un anciano de 85 años y párkinson reponiendo estanterías para poder pagarse el seguro médico, por ejemplo».

'América' no solo es un mosaico de situaciones. También de personas y personajes. Ni el propio autor lleva la cuenta de los que aparecen nombrados en el libro, «y eso que es un libro culturalista. Nunca pensé escribir una obra así, donde pongo de manifiesto cómo viven quienes, por ejemplo, son víctimas de los opiáceos. En Baltimore visité una calle, Fulton Avenue, donde las casas tienen las ventanas tapiadas. Viven a oscuras, sin mañana, sin esperanza. Vegetan mientras esperan ese maná que los consuele, que les saque de la ansiedad. Están viviendo la crisis más grande de su historia en este aspecto», comenta.

Es difícil mantenerse ajeno a esta realidad, y esa vivencia se vuelca también en 'América'. «Vivir, por ejemplo, en Atlanta, montarte en tu coche, cambiar de barrio y cambiar de mundo, es una situación muy chocante, personal y emocionalmente», comenta. El hombre no busca el sentido de la vida, sino el dinero. Pero en Atlanta hay más iglesias que en Roma, por mucho que anden ansiosos persiguiendo el puñado de monedas del que hablaba Lorca. También en ellas descubrió Valverde una solidaridad y una relación humana que no se encuentra en los, por otro lado, escasos bares, en nuestro país imprescindibles centros de socialización. «Me apunté a clases de Biblia en una iglesia protestante. Me enseñaron inglés, me ayudaron con todo lo que necesité. Brindan una solidaridad que el Estado no presta, en aspectos tan importantes como la ayuda a los mayores y a los dependientes».

Privilegiado

Con todo, Valverde muestra la historia de un inmigrante privilegiado, por más que haya tenido que pagar 20.000 dólares a un abogado para conseguir la residencia permanente en EE UU. «Lo considero un problema menor. No he tenido que vadear el Río Bravo ni cruzar el desierto de Arizona», afirma. Y no tiene, de momento, deseo alguno de volver. «Me cuentan los compañeros cómo es la vida de un profesor universitario en España, y me escandalizo. Y cada vez me cuesta más trabajo entender cómo funcionan los departamentos universitarios españoles. Cosas que se habían borrado de mi disco duro», asegura.

«La poesía me ha ayudado a entender que no existen las razas», dice sobre su nueva obra. Por eso, quizá, ha escrito un libro en español con el ritmo, que a algunos le puede parecer anárquico, de la poesía norteamericana. 'América', dicen quienes lo han leído, va a sonar muy distinto. De hecho, así es. Por lo que dice y por cómo lo dice. El granadino Fernando Valverde no tiene ganas de volver al campus de Cartuja. Pero su poesía ya se lee a ambos lados del Atlántico.