La felicidad según Rafael Santandreu

El salón de actos del Centro Lorca se quedó pequeño para escuchar a Santandreu/RAMÓN L. PÉREZ
El salón de actos del Centro Lorca se quedó pequeño para escuchar a Santandreu / RAMÓN L. PÉREZ

El escritor llenó el Centro Lorca en una nueva cita del Aula de Cultura de IDEAL | Ante el éxito de la convocatoria, se organizará una nueva charla con el psicólogo en próximas fechas

JOSÉ ANTONIO MUÑOZ

El Centro Lorca se llenó anoche para recibir al psicólogo Rafael Santandreu, quien ofreció una conferencia titulada 'Nada es tan terrible', título coincidente con el de su más reciente obra. Desde el primer momento, se hicieron patentes dos realidades, a ambos lados del canal de emisión: la capacidad comunicativa del conferenciante y que el público, los granadinos de a pie que llenaron el salón de actos y que se quedaron, por varios centenares, sin poder entrar a la conferencia, le adoran.

El director de Ideal, Eduardo Peralta, presentó al conferenciante y tuvo unas palabras de recuerdo para Melchor Saiz-Pardo, quien fuera director del periódico y que tanto cariño tuvo siempre al Aula de Cultura.

Santandreu habló de las distintas fases que ilustran su método para mejorar la fortaleza emocional, acudiendo siempre a ejemplos clásicos y a historias sencillas, pero de gran calado conceptual. El primero de estos pasos es la renuncia. Para ilustrarlo, contó la historia de un buscador de la felicidad que pareció ser timado por un sabio, y cuya moraleja es que todos tenemos lo necesario para ser felices, pero siempre buscamos algo que creemos que nos falta y que no es en realidad imprescindible. Citó a Anthony de Mello, psicólogo y jesuita, quien decía que todo el problema de la infelicidad humana radica en las barreras y presuntos logros, que buscamos obsesivamente y que no son tan necesarios. «Sólo es necesario comer y beber para no morir. El resto es accesorio», afirmó.

Colas para acceder a la charla de Santandreu
Colas para acceder a la charla de Santandreu / RAMÓN L. PÉREZ

El psicólogo quiso detenerse en la necesidad o no de una pareja. Recordó que hasta los 25 años consideraba imprescindible tener pareja, y que el descubrimiento de que no es tan necesaria le ayudó a ser feliz. «La renuncia es más mental que de hecho. Pero nos cuesta». Y contó un pasaje del Nuevo Testamento, cuando se le acercó a Jesús un joven rico que quiso unirse al grupo de los apóstoles, pero no pudo renunciar a sus bienes para dárselos a los pobres. Ello implica no 'agarrarse' ni al trabajo ni a cualquiera de las pautas que marcan el camino de la felicidad.

En este punto, recordó el caso de Albert Casals, un joven a quien una enfermedad llevó a moverse en silla de ruedas, y que viaja por el mundo sin dinero y sin nada. «Tiene el orgullo de no haber trabajado nunca, es mi ídolo», dijo, ante las risas del público. Nunca le ha importado no caminar, pero vive muy bien, a tenor de algunas de las anécdotas que contó Santandreu.

A partir de la renuncia, es preciso, según afirmó Santandreu, crear un nuevo marco para la vida. Ilustró el planteamiento con la historia de un campesino pobre, capaz de mejorar su situación en las circunstancias más adversas. Y a partir de ahí, hizo entender al público que realidades tan poco edificantes a priori –al menos para él–, como jugar al tenis, pueden ser tremendamente divertidas. Disfrutar ante cambios radicales ante la más diversas circunstancias, como pérdida de la pareja o trabajos insatisfactorios, es un arte. «Y cualquier trabajo puede ser más entretenido que el tenis», remató, de nuevo ante las sonrisas del respetable.

Para ilustrar el cambio en situaciones extremas, contó el caso de la familia Kaufmann, matrimonio hippie que tuvo un hijo con autismo severo, quien comenzó a investigar con alegría el autismo a partir de la hiperestimulación cognitiva, y consiguieron curar a ese niño, e incluso adoptar a varios niños más con este mismo problema. Disfrutar creando ese nuevo marco es la clave para ser feliz con el nuevo paradigma que las circunstancias envían al ser humano a veces, condicionando, al menos a priori, la existencia.

La calidad frente a la cantidad, la intensidad frente al dejarse llevar, son algunas de las claves para sacarle partido a la vida, según Santandreu.

Preguntas con corazón

El coloquio fue introducido por el director de IDEAL, con una pregunta a propósito de una predicción que incluye el libro, a propósito de la futura existencia de cascos de mejoramiento personal, que nos induzcan estados de felicidad, capacidad de cooperación y renuncia, que hagan mucho más interesante la vida en el planeta. «Aunque no sé si conseguiremos implementarlo antes de destruir el planeta».

Preguntado a propósito de la fuerza de voluntad, y su importancia, reivindicó el papel de la fuerza de disfrute. Una pachanga con los amigos mucho mejor que correr una maratón. «La fuerza de la obligación nos ayuda a iniciar los procesos, pero debe ser sustituida pronto por el disfrute para que la actividad se prolongue y sea placentera».

Una de las grandes preocupaciones del Auditorio, reflejo de la sociedad al fin y al cabo, es la salud y el dolor físico derivado de la enfermedad. Ser feliz a pesar del dolor, tener como objetivo el ser el mejor enfermo, no un enfermo normal, distinguirse del resto afrontando retos difíciles, es la clave, según Santandreu. «El sufrimiento puede ser guay, porque es uno de los momentos de apertura humana más intensos», comentó al respecto. Ver las circunstancias adversas como una oportunidad puede ser una de las claves.

¿Qué ocurre entre el momento de renunciar y el de crear un nuevo marco? El psicólogo describió el camino del bienestar como un continuo, pero es preciso adquirir una mentalidad plena, hija en buena medida de la filosofía estoica y de la actitud demostrada por los primeros cristianos, capaces de hacer sencillo lo difícil, llevadero lo que a primera vista parece entrañar una dificultad irresoluble.

Una larga cola de seguidores del autor le esperó a la salida de la conferencia para que firmase sus libros, certificando lo ocurrido durante la conferencia: la certificación del éxito rotundo, que tendrá una segunda parte en próximas fechas, de nuevo con el Aula de Cultura de IDEAL.