Juan Jesús López-Guadalupe | Profesor de la UGR y comisario de la muestra sobre José de Mora
«Esta exposición es una buena oportunidad para reivindicar que se intervenga en la Casa de los Mascarones»'El barroco espiritual' muestra en laCatedral 54 piezas del gran maestro granadino, quince de ellas restauradas para la ocasión
Juan Jesús López-Guadalupe, profesor titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada, asegura haber cumplido un sueño, comisariar la exposición ... con la queGranada rinde tributo a uno de sus escultores más notables, José de Mora. Lo acompañamos por un recorrido por esta muestra de 54 obras instalada en la Catedral de la Encarnación.
–Un proyecto cocinado a fuego lento...
–Así es. Desde hace muchos años me rondaba esta idea por la cabeza, sobre todo al constatar que los que fueron sus coetáneos y referentes, Alonso Cano y Pedro de Mena, sí que habían gozado de esa visibilidad con grandes exposiciones en tiempos recientes. De Mora no era un escultor inferior en calidad o en importancia. Fue incluso más decisivo porque su influjo en la Escuela Granadina es un sello indeleble desde finales del XVII y todo el siglo XVIII.
–En Granada se valora la figura de José de Mora porque es autor de importantes tallas devocionales. ¿Pero cuál es el grado de conocimiento entre la academia?
–Entre los especialistas, elevado. El que conoce la escultura barroca también es sabedor de la valía de José de Mora. Pero para el gran público de fuera de Granada suenan más otros nombres como Martínez Montañés, Salzillo o Gregorio Fernández. Esta exposición pone en valor aún más a José de Mora, que ya está presente en algunos importantes museos de Estados Unidos o el Reino Unido.
–Antes de continuar, me gustaría que hiciera un poco de pedagogía. ¿Cuáles son las grandes singularidades de la obra de José de Mora?
–Es una escultura sobria y perfecta. Son imágenes sin teatralidad excesiva y carentes de la épica del dolor. Son muy introspectivas. José de Mora practica una realidad sublimada, de tal forma que sus imágenes nacen de la contemplación de la realidad, pero al ser personajes sagrados los eleva. Se percibe un aura de trascendencia.
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–Usted es un gran experto sobre de José de Mora ¿pero ha tenido la oportunidad de descubrir algo nuevo en torno a su vida y obra a raíz de la exposición?
–Todos los investigadores hemos profundizado en el universo creativo de José de Mora, algo ensombrecido por Alonso Cano. Después descubrimos que De Mora reinterpreta el concepto estético de Cano de una forma particular. José de Mora es el padre del Modo Granadino, que hace referencia a las señas de identidad de la escultura del barroco en nuestra tierra desde el último tercio del siglo XVII y el XVIII porque sus modelos fisonómicos se repiten. Esto permite una identificación muy fácil fuera de Granada. También tiene la contrapartida de que hay pocas diferencias estilísticas entre los artistas, lo que dificulta la atribución.
«José de Mora no era escultor de calidadinferior a Alonso Cano o Pedro de Mena»
–Menudo reto logístico movilizar tantas obras desde procedencias tan distintas...
–Como comisario mi competencia se ha centrado en el guion de la exposición y hacer una desiderata de obras, pero lo cierto es que desde la Delegación de Cultura en Granada han hecho una labor ímproba, con gran implicación de técnicos como Antonio García Bascón. Ha sido un proceso complejo porque las esculturas son en su mayoría de gran tamaño, con todo lo que ello conlleva, y también porque son prestadores diversos, incluso de colecciones particulares. En total han sido 54 piezas.
–¿Qué ha aportado la restauración de las quince piezas que se exponen?
–La restauración de las pìezas nos ha devuelto al mejor Mora. Parece que no tuvo una mala tarde. No hay una sola obra donde flojee en el concepto, el modelado, la expresión, la policromía... Todas son de calidad extraordinaria y justifican por qué sus coetáneos le tenían tanto aprecio y su elevado caché para su tiempo.
–¿Cuál es ese gran motivo para ver esta muestra?
–Es una oportunidad única para disfrutar de una cantidad tan enorme de imágenes de distinta procedencia en el mismo espacio. Por si todo esto fuera poco, la ubicación. La corona circular de siete arcos radiales alrededor de la capilla mayor de la Catedral es un espacio que no se incorpora normalmente a la visita cotidiana. Es un marco arquitectónico de la monumentalidad clásica de Diego de Siloé acogiendo un producto barroco con una museografía contemporánea.
«No tuvo una tarde mala;no hay una sola obra donde flojee en el concepto, el modelado, la expresión o la policromía»
–¿Qué opina de lo que está sucediendo en torno a la Casa de los Mascarones? Se halla en estado casi ruinoso, aunque hay movimientos que apuntan a su protección.
–Fue el verdadero refugio de José de Mora. La parte documentada y fechada de su producción, que no es mucha, fue allí. Una casa que ya había sido un espacio singular desde que la adecentó el poeta Soto de Rojas. Causa lástima que se pierda la memoria de estos personajes históricos, y se haya perdido también un bagaje patrimonial. Aún estamos a tiempo, y se están dando pasos por parte de la Delegación de Cultura. Esta exposición puede ser una reivindicación para que se intervenga en el inmueble.
–¿Cómo era la vida de José de Mora en la Casa de los Mascarones?
–No tenemos muchos datos, pero sí sabemos que la compró en 1684. La remozó gracias a un arquitecto que conocía y, a través de fuentes indirectas y crónicas de época, conocemos que no le gustaba que lo vieran trabajar, que era muy celoso de su creación, aunque sin embargo mostraba sus obras de una manera muy elegante. Lo hacía sobre un bufete de tela carmesí. Trabajaba de noche y paseaba de día. Y también cumplió su sueño de casarse con su prima Luisa de Mena, de la saga de los Mena, y allí murieron él y su esposa.
–¿En qué proyectos está trabajando?
–Entre el 15 y el 17 de octubre habrá un congreso internacional sobre barroco hispánico en el Colegio Mayor Santa Cruz la Real, conmemorando tanto el tricentenario de la muerte de José de Mora, en 1724, como del arquitecto cordobés Francisco Hurtado Izquierdo, que falleció en 1725. Ambos coincidieron en Granada porque este último diseñó la iglesia del Sagrario y José de Mora lo informó. Disponemos de ponentes de distintas partes de España y del extranjero para analizar un contexto muy amplio, desde Nápoles a la Nueva España. Y con líneas esenciales como la fiesta o el estatus devocional del artista. Y por otra parte, a raíz de la exposición, estoy redactando una monografía sobre José de Mora más completa que la que publiqué en 2002 y con un catálogo razonado hasta donde podamos llegar. Espero tenerla lista para el próximo verano.
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