«Después de cantar con Dani Martín sólo faltaba que me pidiesen autógrafos»

José Ramón Ortega, ante los teclados que tiene en su casa. / PEPE MARÍN

Jose Ramón Ortega quiere darse a conocer tras haberse hecho 'famoso' por subir al escenario en el recital del pasado viernes

ÁNGELA MORÁN RICOGRANADA

Jose, el chico que cantó con Dani Martín en su último concierto en Granada, hace cinco días, todavía no puede creerse que cantase hasta dos canciones con su ídolo. 'Guerra de pasos' y 'Dibujas'. Las dos canciones elegidas por Jose forman parte del álbum 'Montaña rusa' publicado en 2016. La primera, su preferida; la segunda, la preferida de su madre, a quien tuvo el honor de dedicársela delante del 'lleno' del Palacio de Deportes.

Jose llegó al concierto con unos amigos del club de fans del artista. Tras cuatro días haciendo cola pudieron colocarse en primera fila, mientras el concierto iba avanzando, Jose reconoció al manager de Dani Martín y de broma le preguntó si podía cantar alguna canción en el escenario junto a él.

Para su sorpresa la respuesta fue positiva. «Me preguntó si cantaba bien y yo le contesté que sí. Entonces le canté un cachillo de la canción 'Contigo'». A los cinco minutos el manager volvió y le dijo que subiría al escenario. Jose ya había subido alguna vez a un escenario, pero nunca de ese calibre, y se le notó cuando empezó a pelearse con el pinganillo. «Me hizo sentir como en casa», afirma. El cantante incluso ofreció una copa de vino para que su nuevo colaborador se encontrase más relajado.

Dani, por su parte, hizo de las suyas desatándole los cordones de la zapatilla a su compañero, mientras este cantaba en solitario una estrofa de la canción 'Dibujas'. Jose confesó que el carácter desenfadado del cantante hizo que se relajase y disfrutase de la experiencia, siempre pendiente de la entonación para dar la talla. «Una parte de mi mente pensaba: has soñado muchas veces con este momento, ahora te toca hacerlo bien, o al menos, intentarlo» pensaba Jose.

Al terminar, Dani se levantó y abrazó al espontáneo, le aplaudió y culminó con un beso en la boca que fue causante de un gran revuelo en el Palacio de Deportes. Jose cuenta que Martín le dijo: «Dame un beso en la boca», cosa que el cantante suele proponer en sus conciertos y rara vez recibe una negativa.

Dentro de la 'academia'

Una de las frases que el cantante dedicó a Jose y a todo su público fue «estás dentro de nuestra academia», que se utiliza en los casting de Operación Triunfo, es la que sigue causando sensaciones encontradas en el chico. Para aclararla, pide, mediante un mensaje grabado en vídeo por IDEAL, y que puede verse en la versión digital ideal.es, que el cantante aclare qué significa, ya que para él sería un sueño tener como profesor al que empezó su carrera con el grupo El Canto del Loco.

Jose, estudiante de Farmacia y con tan sólo 19 años, ha notado una repercusión en sus redes sociales desde su actuación el pasado viernes. «Por Twitter me decían cosas preciosas que aún sigo sin creérmelas». Seguidores que aumentan a medida que pasan los días en Instagram y en la anteriormente nombrada red social.

Desde el primer momento al terminar el concierto, le trataron como a una verdadera estrella pidiéndole varias fotos. «Sólo faltaba que me pidiesen autógrafos» bromeaba mientras contaba su experiencia a este periódico. Ahora piensa en aprovechar el momento y grabar algunas canciones propias y versiones desde la habitación que utiliza como estudio en la casa de sus padres. «Así empezó Pablo Alborán», recuerda. Son siete años los que lleva estudiando piano y tan sólo uno con la guitarra, pero ya se atreve con este instrumento a versionar alguna de las canciones, por supuesto, de su artista favorito del panorama español. El granadino ya es reconocido por la calle y alucinado, dice que en la biblioteca mientras estudia el tercer curso de su grado, ya ha pillado a algún paparazzi haciéndole fotos de estrangis. Anécdota que se repite por los pasillos de la Facultad, donde ahora observa que los estudiantes y profesores murmuran su nombre. También, entre risas, confiesa que su vecina está «hasta las narices» de escucharle a través de las paredes, pero no será un impedimento para alcanzar su sueño.

 

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