La identidad secreta de los héroes del disfraz de Granada

Cuentan con miles de seguidores, tienen un nivel de exigencia altísimo y viajan por todo el mundo para competir en torneos internacionales. David, Sergio, Laura, Estefanía, Marisol y Cynthia son los mejores cosplayers de la provincia

Sergio (Deadpool), Miyuki (Squall), David (Jon Nieve), Laura (Rinoa), Maby (Wonder Woman) y Cynthia (Satine) /ALFREDO AGUILAR
Sergio (Deadpool), Miyuki (Squall), David (Jon Nieve), Laura (Rinoa), Maby (Wonder Woman) y Cynthia (Satine) / ALFREDO AGUILAR
José E. Cabrero
JOSÉ E. CABREROGranada

Un disfraz es una apariencia, un juego, unas risas de carnaval. Un cosplay es mucho más. No basta con vestir un traje, por muy conseguido que esté, hay que crearlo. La misma palabra resulta esclarecedora: 'cosplay', mezcla de 'costume' y 'play'; 'disfraz' e 'interpretar'. Lejos de conformarse con llevar un trapo encima, los auténticos cosplayers conjugan distintas artes y ciencias para desarrollar su pasión al más alto nivel: diseño, costura, electrónica, imagen y sonido, maquillaje, peluquería, interpretación, guión, artesanía... Y todo para ser, durante un rato, una fantasía.

En la última década nos hemos acostumbrado a ver a jóvenes -y no tan jóvenes- pululando por salones del cómic y convenciones culturales disfrazados como personajes de ficción. Su presencia genera la misma reacción que si entrara un actor o un cantante famoso: móviles en ristre y peticiones de fotos sin parar. La fiebre del cosplay, que arrasa en Estados Unidos o Japón (se ha convertido en una profesión, hay quien gana -mucho- dinero), está creciendo en nuestro país a pasos agigantados. Basta con acercarse levemente al mundillo para entender que esta afición es mucho más enriquecedora de lo que cabría suponer.

En Granada tenemos verdaderas estrellas del cosplay con un talento desbordante y miles de seguidores en redes sociales repartidos por todo el mundo. David, Sergio, Cynthia, Marisol, Estefanía y Laura son parte de ese universo granadino que crea disfraces desde cero, auténticas obras maestras que, en algunos casos, superan al original. Pese a la fama, la mayoría de sus seguidores no conoce la identidad secreta bajo la máscara ni sus historias de vocación, amor y lucha. Son los héroes y las heroínas del cosplay de Granada.

[Reportaje en cuatro capítulos, con varios elementos multimedia y algún que otro 'eater egg'. Tiempo total de lectura, 7-10 minutos]

1.- David Barragán 'Dédalo' «Mi trabajo del futuro será a raíz del cosplay»

David Barragán (La Carolina, 1997) se sentó a tomar tapas con unos compañeros de clase que acababa de conocer. Empezaron a contarse su vida y, cuando le llegó el turno, dijo que su gran hobby era el cosplay. «Pero, ¿eso es de raros, no? ¿Frikis?», le preguntaron una hilera de rostros extrañados. Él les explicó que era mucho más de lo que parecía. «Entonces les enseñé fotos del cosplay de Jon Nieve, de 'Juego de Tronos'. Y alucinaron».

En el universo cosplay, todos conocen a David como 'Dédalo'. Un apodo que empezó a gestarse muchos años atrás, de niño, viendo 'Art Attack' en la tele. «Siempre me han gustado las manualidades y, en carnaval, me encantaba disfrazarme. Cuando fui un poco mayor, una amiga me llevó al FicZone de 2012 y preparé un disfraz sencillo del videojuego 'Assassin Creed'. Volví a casa con ganas de hacer un traje de Iron Man. Y, desde entonces, llevo 5 años dedicándome prácticamente al completo al cosplay».

Al terminar bachillerato en su pueblo, La Carolina (Jaén), se vino a Granada a realizar un ciclo de Audiovisuales en la ESCAV y, ahora, estudia el tercer curso de 'Formación Integral de Interpretación en la escuela Remiendo. Y todo por una razón: «Descubrí que el cosplay era una forma de fusionar todo lo que me apasiona: construir el disfraz, crear cosas, interpretar personajes y, además, lo podía combinar con el tema audiovisual, que me ha interesado siempre».

Una pasión que se traduce en éxito por toda Europa. En el último Salón del Cómic de Barcelona se clasificó para la 'European Cosplay Gathering', que se celebrará en París, con un cosplay de 'Piratas del Caribe': «Yo era Jack Sparrow y mi hermano Davie Jones» (no se pierdan los trajes, alucinantes). Y hace poco, también ganó la competición de cosplay en la Japan Weekend de Madrid, interpretando a Dumbledore de 'Harry Potter'.

En estos 5 años, David ha sido Altair, Iron Man, el Joker, Jon Nieve, Loki, Jamie Lannister, Newt Scamander, Sirius Black y Jack Sparrow, entre otros. «Suelo hacer unos 6 cosplays al año y, cuando los termino, los guardo en el sótano de mi casa». ¿Se acabará esta afición? «Invierto mucho tiempo y me imagino que mi trabajo del futuro será a raíz del cosplay. Aún no sé cómo, pero tenemos mucho por delante».

2.- Sergio Cortés 'Deadpool' «La gente no ve a alguien disfrazado, ve al personaje»

La pasión de Sergio Cortés (Granada, 1993) transpira por las paredes de su casa. Su hogar es un cuidado templo dedicado al cine y al cómic en el que se mezclan obras firmadas por autores de prestigio con sus propios trabajos. Un aluvión de creaciones relacionadas con el cosplay que parecen el resultado de una vida de dedicación. Pero no. «Llevo tres años con esto del cosplay. Empecé en 2016, con el estreno de la película de 'Deadpool'. Yo había leído todo lo que se había publicado del personaje y decidí organizar un encuentro en Kinepolis para ir disfrazados. Allí conocí a Dédalo y vi que su traje era mucho mejor que el mío... Así que me puse a trabajar».

Perfeccionó tanto el cosplay de Deadpool que su fama empezó a crecer. «Venían a hablar conmigo y, como conozco al personaje perfectamente, respondía todas las dudas que tenían. Hay un momento en el que la gente no ve a alguien disfrazado, ve al personaje». Entonces fue cuando abrió el abanico a otros personajes, como el Joker, con una espectacular máscara que le permite arrancarse parte del rostro. Pero su último gran éxito, sin duda, llegó con 'Venom'. «Estuve cuatro meses haciendo el traje y muchos se quedaron pillados porque no sabían cómo lo había conseguido. Es silicona, de la que se usa para sellar ventanas. El traje es totalmente elástico, me puedo mover perfectamente». El resultado es tan impresionante que le contrataron para hacer la promoción de la película, lo que impulsó su repercusión en redes sociales. «Como gustó tanto, me hice una versión que ha terminado gustando más, a mitad de transformación de Venom». Eso sí, interpretar a Venom tiene grandes consecuencias: «Dos horas con el traje puesto equivale a una sesión de gimnasio. Son 30 kilos encima».

Sergio Cortés se gana la vida haciendo encimeras de cocina y baños, «el negocio familiar», dice. Aunque, con 21 años, al terminar el bachillerato de Bellas Artes, montó un estudio de tatuajes en Camino de Ronda. «Era muy joven y vino la crisis. Fue toda una experiencia». De hecho, su cuerpo está tatuado con algunos de sus personajes favoritos: Deadpool, Joker y Lobezno. «No he hecho ningún cosplay de Lobezno porque le tengo mucho respeto al personaje. Tendría que estar muy seguro». ¿Y qué otros proyectos de cosplay tiene en mente? «Un Depredador, un xenomorfo de Alien, un velociraptor de Jurassic Park... No tengo prisa, es cuestión de tiempo». Tiempo y motivación. Un amor a los personajes que casi se explica solo: «No te haces una idea lo bonito que es cuando un niño se acerca y ve al personaje. Es una motivación brutal».

Los 7 pasos del cosplayer

1.- Elegir al personaje y estudiarlo a fondo.

2.- Diseño preliminar. Bocetos, colores y elección de materiales, todo en función de cómo queremos interpretarlo: qué debe llevar, cómo debe ser, qué material, qué gramaje...

3.- Confección y tallas para que encaje a la perfección. Cuidado con el presupuesto: los cosplays más profesionales rondan de los 100 a los 900 euros (algunos más).

4.- Añadidos tecnológicos que ayuden a una mejor interpretación del personaje (tentáculos que se mueven en la barba de Davie Jones, de Piratas del Caribe; una varita mágica que se enciende como la de Harry Potter; un simbionte que hable sólo)

5.- Prueba e imagen. Fotografía y vídeo para ver el resultado final.

6.- Exposición en convención. La hora interpretar al personaje por los pasillos de la convención. ¡Toca hacerse fotos con la gente!

7.- Actuación en competición. Los cosplayers más exigentes participan en las competiciones que hay por toda España (y por el mundo). Son actuaciones que duran entre 1 y 3 minutos. Deben mostrar, de un chispazo, la calidad y originalidad del disfraz y, además, atraer al público.

3.- Estefanía Cánovas 'Miyuki Kurame' y Laura Fernández «Nuestra historia de amor nació gracias al cosplay»
Laura y Miyuki
Laura y Miyuki / J. E. C.

La historia de amor de Miyuki Kurame (nadie la llama Estefanía Cánovas; Granada, 1994) y Laura Fernández (Granada, 1991) nació gracias al cosplay. Y el cosplay sigue siendo uno de los grandes pilares de su relación. Sucedió en 2010. Las dos iban disfrazadas de personajes que, a la otra, le encantaban. «La vi y eché a correr para pedirle que se hiciera una foto conmigo. Fue un flechazo», cuenta Miyuki. Después de una campaña en redes sociales para buscar a Laura utilizando aquella foto, semanas más tarde, empezaron a salir. «Nuestra historia de amor nació gracias al cosplay. Además, somos pareja cosplayer, trabajamos juntas», añade Laura.

«La vi y eché a correr para pedirle que se hiciera una foto conmigo. Fue un flechazo»

Y lo de trabajar no es ninguna broma. Detrás de sus trajes hay meses de esfuerzo con más de 10 horas de dedicación al día. ¿La recompensa? Miyuki y Laura compiten por todo el mundo en campeonatos internacionales. Y, encima, los ganan. Juntas forman un equipo perfecto para el cosplay, combinando habilidades excepcionales en el tratamiento de telas y materiales. El resultado es absolutamente espectacular.

En 2010 empezaron a presentarse a concursos. En 2013 fueron a Barcelona y quedaron segundas en el 'European Cosplay Gathering' con una actuación de 'Ataque a los Titanes' (un anime japonés). En 2014 ganaron la preselección y viajaron a París gracias a un cosplay de 'Castlevania' (un videojuego). Y, a nivel individual, Miyuki fue la representante de España en el Tokyo Game Show (el mayor evento de videojuegos del mundo) y ganó un concurso online para participar en un encuentro en Suiza, gracias a un traje de Link (personaje de 'Zelda', otro videojuego). «El año pasado -añade Laura- quedamos segundas en el 'World Cosplay Summit', en Barcelona, con 'Monster Hunter World' (un videojuego). Este año vamos otra vez, lo tenemos todo montado... pero es secreto».

Participar en estos torneos internacionales tiene una exigencia muy alta y, confiesan, se pasan días enteros sin dormir para llegar a tiempo a la actuación. «Pero nos gusta, qué le vamos a hacer». Aseguran que hay una razón que cubre todos los esfuerzos: «Nos presentamos a los concursos, además de porque te pagan el viaje -ríe, Miyuki-, porque es la única oportunidad que tenemos de ver a los amigos que hemos hecho gracias al cosplay. Amigos de todo el mundo. Nos presentamos a concursos, los ganamos y así nos podemos ver. Es toda una motivación».

Más allá del cosplay, el futuro profesional de esta pareja también corre paralelo a sus grandes pasiones. Miyuki estudia diseño de personajes para videojuegos en la escuela 'Esbozados' de Granada. «He encontrado mi vocación absoluta. Soy una apasionada de los videojuegos. Cuando termine el grado profesional, quiero ir a Madrid para hacer un máster en la UTAD y trabajar creando personajes». Laura realizó el Ciclo Superior de Diseño de Moda y, motivada por los últimos años de cosplay, ha decidido hacer carrera en el mundo de la peluquería.

4.- Cynthia y Marisol 'Maby' Salazar Fernández «Mi hermana y el cosplay me salvaron de la depresión por bullying»
Maby y Cyn, hermanas cosplayers
Maby y Cyn, hermanas cosplayers / J. E. C.

Cynthia y Marisol Salazar son hermanas. Su historia es tan cruda como hermosa; tan terrorífica como inspiradora. Su forma de hablar, de narrar, de seleccionar las palabras, esconde una lucha interna que pocos pueden comprender de verdad. Al exteriorizar su vida, la emoción es contagiosa.

Marisol es la pequeña, de 22 años, aunque todo el mundo la llama Maby. Así lo cuenta ella: «El cosplay me ha ayudado a nivel personal a superar una depresión, a superar fobias sociales. Parece una tontería, pero me ha cambiado la vida». Maby terminó la ESO el año pasado. Con 13 años sufrió bullying en el instituto, algo que escondió durante nueve meses. «Cuando me dijeron que tenía depresión exploté y he estado seis años anulada, recuperándome. Me derivó en otros problemas, como ansiedad, y le tenía miedo a ir al instituto. Ahora puedo decir que lo he superado». Y subraya: «Hace poco no podía contar esto».

«Le prometí que no me iba a separar de ella. Casi la obligué. Y al final se vino»

Cynthia es la mayor, de 29 años, aunque todo el mundo la llama Cyn. Tres meses después de que diagnosticaran a su hermana con depresión, empezó con el cosplay, impulsada por su afición por el manga y el anime. Ella, aunque no lo diga, fue la que lanzó su mano para rescatar a su hermana del precipicio. «Maby no salía casi de casa y pensaba que no podía estar amargándose así. Un día, me iba a un convención con unos amigos, todos disfrazados, y le insistí en que viniera. Le prometí que no me iba a separar de ella. Casi la obligué. Y al final se vino».

En ese momento Maby tenía 14 años y lo de disfrazarse no era una opción. «La gente se acercaba a mi hermana para pedirle una foto -recuerda- y a mí me daba vergüenza. Luego vi gente con la que yo quería hacerme fotos... Y, con el paso del tiempo, me enganché». Ese enganche sigue hasta hoy, transformado en un poderoso vínculo que ha unido a las hermanas Salazar y que, además, sacó del abismo de la depresión a Maby: «Para mí no es sólo un hobby. Mi hermana y el cosplay me salvaron de la depresión por bullying».

Ahora, las dos hermanas son habituales de los grandes eventos y sus cosplays son de lo mejorcito que hay por Granada. Aunque cada una por su camino: Cynthia, más fiel al anime japonés, aunque con otros personajes como Daenerys de 'Juego de Tronos', Satine de 'Moulin Rouge', Anastasia de Disney o la Viuda Negra, de Marvel. Maby destaca por sus cosplays de la serie 'Vikingos', Domino de Marvel y, también, Wonder Woman.

Cynthia es asesora de imagen personal y patronista de moda industrial. Ahora está trabajando en su propia marca de ropa, 'Moon Catcher', que espera tener lista para finales de año. «Es ropa inspirada en libros, mitología y leyendas, que vale para el día a día y para eventos más especiales». Y Maby, gracias al cosplay, ha encontrado un camino profesional en el que empezará a formarse el año que viene: maquillaje de caracterización.

¿Raros?

¿Creéis que os miran raro? «Hace años era mucho más raro -explica Cynthia-. Ahora se ha popularizado lo de ser friki. Si te disfrazas de 'Juego de Tronos', por ejemplo, se ve normal. Es como si lo entendiera todo el mundo porque lo conocen. Ahora, si te disfrazas de Naruto (un manga japonés), empiezan los prejuicios de raros y tal... y es exactamente lo mismo». Maby, con una sonrisa enormemente contagiosa, agota todo posible debate: «A mí me da igual lo que piense la gente. Me lo voy a pasar igual de bien. Y si un crío pequeño se quiere pasear por un evento con una tela brillante, hortera, y va con una ilusión que se muere, ¡que disfrute!»

Si has llegado hasta aquí...

En el vídeo, la divertida historia de cómo fue la sesión de fotos con los héroes del cosplay de Granada / A. AGUILAR
Historia de una foto enmascarada

Deadpool recorre el Paseo del Salón cuando un niño le llama a gritos. Él, con un movimiento grácil, cambia el rumbo y se acerca divertido hacia el zagal, le remueve el pelo y posa mientras el padre les hace una foto. Antes de irse, saca de su mochila de Hello Kitty una careta de sí mismo (lleva un puñado) y se la regala. Entonces, sigue su camino. Al otro lado del paseo, sentado en un banco, le espera Jon Nieve, 'afilando' a Hielo, su espada, en uno de los 28 de febrero más calurosos que se recuerdan. El invierno no se acerca. Quien se acerca es Satine, la melódica protagonista de Moulin Rouge, vestida de rojo intenso. «Venga, que te ayudo», dice mientras se agacha junto a Wonder Woman para atarle una rodillera. Ella, la chica maravillas, terminá por levantarse muy sonriente para dar la bienvenida a Squall y Tifa, protagonistas del videojuego 'Final Fantasy VIII'.

Deadpool, Jon, Satine Wonder Woman, Squall y Tifa están tan acostumbrados que casi no prestan atención a las decenas de curiosos que no pueden dejar de mirarlos. Por fin, cuando todos están preparados, Alfredo, el fotógrafo, les indica el punto exacto donde se va a hacer la foto. La pose no la dudan. Parecen una extraña suerte de Vengadores imposibles. Una pandilla de niños, desde lejos, grita «¡venid aquí, venid, por favor!»

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