«La Constitución tiene muchas lagunas, pero nadie quiere 'abrir el melón' de reformarla»

Andrés Ollero, magistrado del Tribunal Constitucional, en su despacho./
Andrés Ollero, magistrado del Tribunal Constitucional, en su despacho.

Diputado por Granada durante 17 años, acude mañana al Aula de Cultura de IDEAL para presentar su obra 'Filosofía del Derecho y Constitución'

José Antonio Muñoz
JOSÉ ANTONIO MUÑOZGranada

El sevillano de nacimiento y granadino de adopción durante décadas, Andrés Ollero Tassara, es una de las figuras clave para entender la evolución democrática, no solo de Granada, la provincia a la que representó en el Congreso durante más de 17 años, sino de la globalidad del país. Desde 2012, y aunque alcanzó hace tiempo la edad de jubilación 'canónica', es magistrado del Tribunal Constitucional, donde se caracteriza, como siempre, por decir, y escribir, muy claro, lo que piensa. De la realidad jurídica y política de la España de hoy, sus luces y sus sombras, hablará en la conferencia que ofrecerá mañana en el Aula de Cultura de IDEAL, en la que se presentará su libro 'Filosofía del Derecho y Constitución', prologado por Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.

-¿Por qué este libro, y por qué ahora?

-El libro recoge los trabajos que he ido haciendo desde que estoy en el Tribunal Constitucional. Lógicamente, este tipo de trabajos genera un diálogo entre la Filosofía del Derecho y la Jurisprudencia Constitucional. Por otro lado, en mi etapa como diputado, una de las ideas que me planteé y conseguí fue no perder contacto con mi asignatura, y ahora también, los fines de semana sobre todo, los dedico a la Filosofía del Derecho, contando además con que el trabajo del día a día en el Tribunal permite ocuparme de problemas que tienen mucho que ver con ella.

-¿Nos tomamos demasiado a pecho nuestros derechos y somos demasiado laxos a la hora de cumplir nuestros deberes constitucionales?

-Un concepto u otro, la aplicación de la Constitución, y la ley, para con los ciudadanos, depende de los tribunales. No creo que realmente haya, en general, un descuido en los deberes. Pero me preocupa más que en algún momento se haya llegado a establecer una especie de balanza entre el respeto a la ley y las soluciones políticas. La primera solución política es respetar la ley. Me parece que crear esa disyuntiva no es nada positivo.

-Todos los partidos autorizados se rigen por la Constitución. ¿Por qué se habla, entonces, de partidos constitucionalistas?

-En teoría, todos los partidos debieran ser calificados como tales. Entre otros aspectos, porque para poder tomar posesión de sus cargos institucionales, sus miembros deben aceptar la Constitución. El problema es que las tomas de posesión han degenerado bastante, y surgen dudas fundadas sobre si las fórmulas elegidas suponen una sumisión a la Constitución, o no.

Interpretación

-¿Se está haciendo una correcta interpretación de la Constitución por parte de los políticos, o los vacíos que deja el texto se están 'rellenando' a veces de forma discutible?

-En la medida en que se favorece que el sistema jurídico funcione, todo va bien. Pero volvemos a esa disyuntiva que pone el diálogo y la negociación política en un lado y el cumplimiento de las leyes en el otro. Hay que concertar dichas situaciones, porque si no, nos encontramos con asuntos como el de Cataluña, ya visto para sentencia, donde el Gobierno tuvo que empezar a poner en conocimiento de la Fiscalía asuntos que daban idea de que la ley se estaba incumpliendo. En los últimos tiempos, ese control legal por parte del Gobierno decayó, en cierta medida, en favor del diálogo político. Y si los protagonistas no solo no dicen que lo han hecho mal, sino que se muestran partidarios de repetir su actuación, ello constituye un desafío al sistema jurídico.

-¿Qué encaje tiene la Constitución Española en la existencia de un Derecho Común Europeo, que usted defiende en el libro?

-Para ese encaje es muy importante definir el papel que está adquiriendo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Este órgano se está mostrando muy celoso en defender la primacía del Derecho Europeo sobre los de los Estados miembros. Además, se considera depositario de los principios jurídicos comunes a todos los miembros del grupo. Lo curioso es que, a pesar de que en el Tratado de Lisboa se dijo que el Tribunal de Luxemburgo suscribiría el convenio del Tribunal de Estrasburgo, que es el del Consejo de Europa y que agrupa a estados que no son miembros de la UE, Luxemburgo se ha negado de momento a hacerlo, quizá para no perder el control exclusivo sobre el Derecho Europeo que se quiere abrogar. La Carta de Derechos Fundamentales de la UE y el Convenio de Roma del Consejo de Europa debieran estar vinculados.

-De hecho, parece que Luxemburgo se ha convertido en una instancia más, superior a los tribunales de los Estados miembros.

-Dos artículos del libro se dedican a esta circunstancia, sí.

-¿Qué está ocurriendo en Cataluña para que en el resto de España tengamos la impresión de que el Tribunal Constitucional no entra a fondo en el problema?

-El Constitucional actúa solo a instancia de parte, previa denuncia, no de oficio. Por tanto, no cabe establecer una responsabilidad de este órgano sobre lo que está ocurriendo allí.

-¿Qué lagunas ha detectado en el cumplimiento de los preceptos constitucionales en estos años?

-Sobre todo, la inexistencia de las circunstancias políticas que permitan la reforma de la Constitución. Hay preceptos que deberían cambiar, como la preeminencia del varón en el acceso a la Corona. El problema es que los partidos, quizá, tienen miedo de 'abrir el melón' de la reforma porque nadie sabe dónde puede acabar. Lagunas hay muchas. Por ejemplo, el texto no especifica cuáles son las comunidades autónomas existentes en España, ya que su conformación es posterior a que se aprobara. Pero hay muchos más casos.

-La ejecutoria de algunos políticos, ¿le hace pensar que precisarían alguna clase de Filosofía del Derecho antes de estar en algún cargo institucional?

-(Carcajada) Creo que lo que es necesario es lealtad institucional en los partidos. No son personas aisladas quienes toman las decisiones.

-¿Contento de volver a Granada?

-Encantado. Aquí fui catedrático y aquí pasé muchos de los mejores momentos de mi vida, y además tengo muchísimos amigos.