Una familia unida contra el crimen

Fotograma de 'Los increíbles 2'. /
Fotograma de 'Los increíbles 2'.

Brad Bird dirige 'Los Increíbles 2', en la que los Parr deberán luchar por recuperar de nuevo el estatus de superhéroes

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El reto para Pixar era doble. Por un lado, encaraba su primera película con personajes humanos después de apostar por juguetes (las dos primeras partes de 'Toy Story'), animales ('Bichos' y 'Buscando a Nemo') y 'Monstruos S. A.'. Por otra parte, le dejaban la producción a un 'agente' externo de la compañía, donde el denominador común es el trabajo en colectivo para sacar adelante la película. Ese director era Brad Bird, creador de la maravillosa 'El gigante de hierro' (1999), y que entraba en la animación por ordenador con unas condiciones muy claras. Él tenía que hacer el guión y dirigir la película, algo inusual en la compañía donde habitualmente firman los proyectos un director y un codirector.

'Los Increíbles' fue un auténtico éxito en 2004. Recaudó unos 520 millones de euros en todo el mundo y le dio dos Oscar a la compañía (mejor película animada y mejor edición de sonido). Y confirmó que la penúltima barrera del estudio se había roto. Podían hacer animación con seres humanos. El público respondía igual de bien (o mejor) con esa familia de superhéroes, con ese aroma de película clásica de James Bond (sobre todo en la banda sonora) y esos mensajes que atrapan tanto al adulto como a los más pequeños de la casa.

Bird continúo en la casa y firmó después 'Ratatouille' (2007), con la que logró otro Oscar, un Globo de Oro y el Bafta a la mejor película animada. ¿Y para cuándo la segunda parte de 'Los Increíbles'? La pregunta era como un mantra para los dirigentes de Pixar y para el propio Bird, que se pasó a dirigir a personajes de carne y hueso en 'Misión: Imposible - Protocolo fantasma' y 'Tomorrowland'. Catorce años después, la familia Parr ha regresado a las pantallas de medio planeta arrasando en taquilla. Desde su estreno en Estados Unidos el 15 de junio -a España llega este viernes 3 de agosto-, ha conseguido recaudar casi 1.000 millones de dólares (casi 860 millones de euros).

Un éxito debido a que son superhéroes muy particulares. «La gran diferencia es que la historia gira alrededor de la familia y el papel que tenemos cada uno en ella», añade el director de la película. «La idea de que a nuestros superhéroes les preocupe conseguir trabajo y pagar el alquiler sigue siendo muy atractiva. La gente continúa identificándose con los desafíos que te plantea la vida, incluso si tienes superpoderes», reflexiona Bird, que indica que cada uno de los poderes de los miembros de la familia están relacionados con la edad. «Por ejemplo, todos nos hemos sentido inseguros siendo adolescentes y hemos querido desaparecer, que es lo que le pasa a Violeta. Todos hemos tenido diez años y hemos rebosado energía (como Dash)», explica Bird.

Recuperación de elementos

«Prometo no tardar tanto entre la segunda y la tercera parte», sonríe el director y guionista cuando se le menciona los catorce años transcurridos. No hay un motivo concreto. Simplemente, los planes de Bird y Pixar eran otros hasta que se volvieron a encontrar para desarrollar una película que comienza en el mismo momento en que acabó la siguiente. «¿Por qué? Había que sacar partido de la tecnología y si la voz de los actores no habían envejecido mucho, era bonito empezar desde ahí», apunta el director.

Así que el primer rival de la familia Parr será El Socavador, al que en la versión española pone voz Álex de la Iglesia, para después intentar volver a la vida normal. Pero Helen recibe una oferta para reconstruir la reputación de los superhéroes, mientras Bob se enfrenta al día a día con Violeta, Dash y el pequeño Jack-Jack. «El bebé tenía que tener más presencia porque da mucho juego. Además hemos recuperado muchos de los sonidos que no usamos hace catorce años. Un compañero nuestro persiguió a su hijo y grabó todos los sonidos. Eran como un diamante en bruto. Ahora ese bebé tiene 16 años y va al instituto», dice con una sonrisa Bird, quien recalca que, desde el estreno de la primera película, tenía claro que debía darle más protagonismo a Elasticgirl. «Es un baile entre lo mundano y lo fantástico. Ambos aspectos están entrelazados», remacha.

Los cambios en la producción en estos casi tres lustros son evidentes. «El proceso es más intuitivo. La primera película fue una lucha constante con la tecnología. Ahora, si lo piensas, lo puedes hacer. Ha crecido el número de personas y también la experiencia del equipo. Pero la historia, el argumento, sigue siendo fundamental. No hay vuelta de hoja», apunta Bird.

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