Dos días de sufrimiento en una playa

Dos días de sufrimiento en una playa

La historia de Álvaro Vizcaíno, que se rompió la cadera al precipitase por un acantilado de Fuerteventura, llega al cine en 'Solo'

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Álvaro Vizcaíno quería ir a pasear, aprovechar las oportunidades que ofrece uno de los lugares más bonitos del mundo, Fuerteventura, donde la vida le llevó a instalarse unos años antes. Es septiembre de 2014. Domingo. El lugar era la costa de Punta Paloma, en el litoral oeste de la isla, a la altura del barranco de Pescenescal. Va solo. Un mal paso hace que se precipite duna abajo. Logra frenar cuando faltan unos escasos metros para caerse al agua. Cinco metros de caída. El cansancio hace mella y se cae. Consecuencia: golpe en la cadera, dos fracturas en la pelvis y una herida abierta en el brazo izquierdo.

Cuatro años después del accidente, Vizcaíno se señala varias partes del cuerpo. «Físicamente los huesos soldaron solos», dice. «He perdido el músculo aductor izquierdo porque se cerraron los nervios. Luego tengo cicatrices por aquí por allá». Recuerda que consiguió llegar a una cala de la zona y se protegió lo máximo posible con la basura (redes, plásticos) que encontró en el agua. A los dos días, divisó un punto en el horizonte. «Había alucinado un par de veces y ya no tenía muy claro lo que veía. Me dije qué más da. Eso me animó a tirarme al mar, nadé dos kilómetros y finalmente vi que era un barco», recuerda. Lo recogieron tres policías que estaban de pesca en su día libre. De allí, en helicóptero al hospital general Virgen de la Peña.

Una experiencia que le contó al director de cine Hugo Stuven durante una cena. Él y su hermana Irene son amigos desde hace años de su novia. «Cuando te lo cuenta te das cuenta de que hay algo más, algo psicólogo. Me atrajo mucho el tema de las segundas oportunidades, de las relaciones tóxicas.

Al día siguiente de cenar con él, me planteé hacer la película», comenta el realizador. La historia pasó a ser el guión de 'Solo', que se estrena este viernes en España. Y Alain Hernández ('Palmeras en la nieve', 'Ocho apellidos catalanes', 'Plan de fuga', 'Que baje Dios y lo vea') se convirtió en Álvaro.

Juntos pasaron tres semanas en la isla canaria antes del rodaje. El actor aprendió a surfear mientras Álvaro le explicaba cómo fue el accidente. Pero sobre todo, cómo logró superar la experiencia, además de por su envidiable estado físico. «Una experiencia jevi como esta demuestra que desconocemos el potencial tan fuerte que tiene el cuerpo. El instinto de supervivencia viene y toma el control. Es innato y no tengo mérito de nada. Se activa solo», analiza Álvaro. «Lo que me salvó fue la aceptación, el saber que lo lógico sería morir. Venían las emociones y las dejaba ir porque es lo que te consume. Para aguantar te tienes que convertir en una roca», añade.

Medusas

Aunque habían pasado cerca de tres años cuando comenzó el rodaje de la película, a Álvaro todavía se le «revolvían las tripas» con algunas de las escenas de 'Solo', que se grabó entera en Fuerteventura. El surfista tuvo que abandonar en más de una ocasión el set. Todavía las heridas son demasiado recientes y ver a Hernández en su pellejo le hizo revivir todo lo que pasó.

El actor tampoco lo pasó bien. «Fue un rodaje bastante salvaje», recuerda Hernández, que tuvo como compañera de reparto a Aura Garrido. «Estuve en el agua mucho tiempo, donde me picaron todas las medusas posibles», señala. Incluso tuvo que pasar por el hospital. Aunque la escena más complicada fue la del acantilado. «Ahí Alain lo pasó francamente mal», reconoce Stuven. «Bebí mucha agua y comí bastante arena», remacha, con humor, el actor barcelonés.

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