El Cervantes reforzará la diplomacia cultural de España con nuevos centros en Washington y Gibraltar

El poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero./Efe
El poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. / Efe

«Cada vez que se insulta a alguien en un supermercado de Estados Unidos por hablar español, se me ofende a mí», ha afirmado Luis García Montero

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El proyecto de Luis García Montero para el Instituto Cervantes comienza a coger forma. El nuevo director se ha propuesto reforzar el papel de la entidad como defensora del español en el mundo y para empezar, ha puesto el foco en dos lugares donde se atisban dificultades. García Montero ha anunciado este lunes la apertura de una nueva sede del Instituto Cervantes en Washington y la reapertura de la sede de Gibraltar.

En el caso de Washington, la inversión está más que justificada, considera García Montero. La presidencia de Donald Trump se contempla como una amenaza para el español y el Cervantes serviría, en palabras del director, para que los hispanohablantes de Estados Unidos se sintieran «hermanados».

«Cada vez que se insulta a alguien en un supermercado de Estados Unidos por hablar español, se me ofende a mí y a eso hay que darle respuesta», ha afirmado rotundo, antes de añadir que «algunas declaraciones políticas sobre países hermanos como México dejan muy claro que éste es un problema propio». «Quien ofende al castellano no sólo ofende a la lengua de Cervantes, García Márquez o Vargas Llosa, sino que indigna a 800 millones de personas. La lengua materna de una persona merece ser defendida», ha insistido.

La reapertura de la sede de Gibraltar, que estuvo abierta entre 2011 y 2015 y fue clausurada por motivos políticos, también debe significar un hito para la diplomacia cultural española. «La situación en Europa está cambiando con el 'brexit' y debemos crear espacios fluidos ahora que se van a generar distancias», ha apuntado García Montero. El director del Cervantes ha recordado que el centro gibraltareño «funcionaba como un reloj», con una gran cantidad de alumnos apuntados, y ahora que el Gobierno del Peñón ha retirado la enseñanza del español de sus planes de estudio, deberá servir para «que los jóvenes puedan estudiar castellano».

Pero además de los nuevos centros, García Montero prevé otros dos grandes proyectos para su mandato: la constitución de un órgano que integree y coordine a todos los institutos dedicados a la esneñanza del español y la creación de un Círculo Iberoamericano de Amigos del Instituto Cervantes para «reunir personas, empresas y voluntades comerciales» para desarrollar proyectos culturales.

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