Expectación máxima para cazar al 'dominus' de Salar

El yacimiento de siglo I está a la espera de ser declarado BIC y de optar a subvenciones | El mosaico de la Villa Romana, descubre este agosto el potencial de una excavación que por ahora sustenta en solitario el Ayuntamiento

La calidad de los restos encontrados permite hablar de uno de los sucesos arqueológicos más importantes de los últimos años. /FOTOS DE N. J. G.
La calidad de los restos encontrados permite hablar de uno de los sucesos arqueológicos más importantes de los últimos años. / FOTOS DE N. J. G.
Noelia Jiménez García
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

Varios metros lineales de cacería a caballo son visibles en el peristilo, el patio porticado de la Villa Romana de Salar, datada en el siglo I. Este gran mosaico del que aún quedan varios metros por descubrir es «clave para entender la importancia de este yacimiento». Lo dice Julio Román, el arqueólogo de la Universidad de Granada que dirige las excavaciones en torno a esta antigua residencia romana, propiedad de un poderoso de la época o 'dominus'. Según los estudiosos que documentan todo lo encontrado hasta el momento, debía de ser un representante del imperio bastante adinerado e influyente por la calidad de las estancias y la decoración halladas en un pequeño trozo de esta hectárea cercana al río Genil.

En la cuarta campaña arqueológica de la Villa Romana de Salar la expectación es máxima. Primero, entre el equipo estable de unas 20 personas que trabajan cada día en las dos áreas excavadas. Pero también entre los vecinos de este pequeño municipio de 2.700 habitantes y, sobre todo, entre profesionales y amantes de la Historia de todo el mundo. «Es una de las excavaciones con más futuro de la península. No tiene parangón. Con una conservación tan buena en cuanto a altura de muros y mantenimiento de mosaicos, no hay otra. Y, con una representación de cacería así, menos», precisa Román, para el que el yacimiento salareño reúne características que lo hacen ser de los mejores que existen. «Noheda, en Cuenca, y Salar, son ahora los dos yacimientos romanos que más expectación están generando a nivel nacional e internacional. Estamos recibiendo peticiones de información y colaboración de fuera de nuestras fronteras», asegura el director de la campaña arqueológica.

Tras encontrar una fabulosa y casi intacta 'Venus Púdica' el pasado verano, este año todas las miradas siguen centradas en el mosaico de cacería. Se trata de una representación del 'dominus' típica en este tipo de construcciones. Y el gran jabalí que alcanzó la excavación de 2018 permite prever que frente a él está el 'dominus'. «Le pondremos cara y, si tuviéramos la suerte de que hubiera alguna inscripción en griego, sería fabuloso», cuenta esperanzado este equipo de arqueólogos y arqueólogas, del que también forman parte Isabel Fernández, Manuel Alcaide, Julio Ramos y Pablo Ruiz.

Este agosto se realizan tres catas, una –la principal– en el peristilo y dos sobre el ninfeo o zona monumental de acceso a la vivienda. La del ninfeo trabaja en hallar restos para interpretar mejor cómo estaba construido. Y, por el momento, no va mal. «Ha salido más rampa para hacernos idea de cómo era esa inclinación por donde bajaba el agua a modo de cascada, y hemos encontrado piezas de una posible venus», indican los arqueólogos. Otra cata servirá para conseguir identificar cuál era la funcionalidad de esa estancia y su relación con las termas. Y la tercera zona de estudio continúa la excavación del famoso mosaico de cacería, único en España, con una ampliación de 24 metros cuadrados. «Quedan 12 o 15 metros lineales por sacar. Este año sacaremos cuatro metros, justo en el lugar donde pensamos que va a aparecer el 'dominus', en línea con el triclinio o comedor», explica Julio Román, mientras muestra un horno del siglo VI –de la época de reocupación de la villa– que se ha localizado en las últimas horas en la misma zona.

Sin apoyo económico

Precisamente, la lentitud con la que se realizan los trabajos arqueológicos va de la mano de la ausencia de apoyo económico a la villa, sustentada únicamente por el Ayuntamiento. Con un presupuesto de apenas dos millones de euros, el consistorio salareño dedica cada año unos 30.000 al mes de la campaña arqueológica y mucho más a la inversión turística y promocional que realiza el municipio, para dar a conocer un tesoro del que apenas se conoce el 10%.

Al margen de la colaboración de Diputación en las dos primeras campañas, no ha habido más dinero público que el municipal. Por eso, el alcalde, Armando Moya, está muy agradecido a la Fundación Caja Rural Granada, que colabora con el Ayuntamiento en los gastos económicos de cuestiones como la restauración de la Venus Púdica hallada en 2018 y otros aspectos del yacimiento.

Junto a este nuevo mecenas, hay empresas o colectivos que también se han brindado a colaborar altruistamente con el tesoro romano. Talleres Asigran –empresa radicada en Huétor Tájar– ha aportado su apoyo técnico y maquinaria desinteresadamente y el Colegio Oficial de Topógrafos va a intervenir gratuitamente en las tareas relacionadas con su materia.

No hay duda de que la Villa Romana es y será el gran revulsivo económico y social del pequeño municipio, que apuesta con fuerza por ella y que también está pendiente de que llegue la señalización del yacimiento en la autovía. Y es que la majestuosa residencia de este lugarteniente de la Hispania romana tiene un gran potencial para Salar y toda la comarca del Poniente. Después de recibir 6.500 visitas durante el pasado año 2018, la previsión municipal es alcanzar este año las 9.000 al ritmo que crece la expectación. El yacimiento se puede visitar, previa reserva, de miércoles a domingo y, visto el interés que despierta, el Ayuntamiento salareño también proyecta la ampliación del punto de Información de la Villa con una colección museográfica de lo hallado.

Delimitar la zona BIC

En la campaña arqueológica hay caras conocidas de otros años, gente implicada que se han incorporado ya como técnicos, que dedican sus trabajos de fin de grado o fin de Máster a la villa. Actualmente se realizan las prospecciones de delimitación del entorno para determinar el espacio que será declarado BIC. «A finales de septiembre se quiere establecer esa propuesta de delimitación para que antes de que acabe 2019 el expediente quede incoado y no se comience la quinta campaña el año que viene sin que se haya declarado BIC», comenta Román.

El PGI y la declaración BIC –en proceso– son claves para lograr la financiación. El consistorio trabaja en varios proyectos. Uno de patrimonio, dependiente de la Consejería de Turismo, opta a una subvención de 60.000 euros para instalar una nueva cubierta sobre los restos, para la musealización del yacimiento con paneles en braille, la electrificación con paneles solares para hacer visitas nocturnas, la oferta de un tour virtual y la adecuación de los accesos para visitantes con movilidad reducida. Otro, gestionado por el Grupo de Desarrollo Rural del Poniente Granadino, incluye la mejora de los accesos y la instalación de punto de recepción de visitantes.

«El PGI nos da la posibilidad de acceder a una línea de financiación que la Junta parece que va a reabrir». También para organizar las actuaciones en cinco años, poner objetivos a largo plazo, documentar y planificar todas las intervenciones, acceder a convocatorias públicas que financien tanto el trabajo arqueológico de restauración y laboratorio– como su puesta en valor. Dicho de otro modo: habrá más excavaciones y más continuidad en la medida en que llegue dinero. «Sin financiación no podemos ir más rápido. Aquí se puede estar décadas, porque hay decenas de edificios en el entorno. Esto era un pequeño pueblo con almazaras, graneros, establos…», describe al detalle Román, que espera que pronto se publiquen órdenes de subvenciones tanto de la Junta como del programa del 1,5% cultural de Fomento.