Los impresionantes autorretratos de Lola Solás

Las autofotos de esta fotógrafa, afincada en Granada, conjugan belleza, creatividad y conocimiento del propio cuerpo

Fotos de la serie 'Complementarias' donde Lola Solás combina varias luces de colores reflejadas sobre su cuerpo/LOLA SOLÁS
Fotos de la serie 'Complementarias' donde Lola Solás combina varias luces de colores reflejadas sobre su cuerpo / LOLA SOLÁS
Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Cuando Lola Solás se pone delante del objetivo, lo hace como modelo, lo hace como fotógrafa y lo hace como Lola Solás. Porque para ella la fotografía es belleza –una belleza que trasciende la tiranía de los cánones actuales–, pero también es creatividad y sobre todo una forma de conocerse y entenderse. El autorretrato, uno de los géneros más complejos desde el punto de vista técnico y narrativo, convertido en arte. Convertido en una reivindicación de la capacidad transformadora del artista más allá del yo y del yo mismo, más allá del mero exhibicionismo alimentado a base de 'likes'. Aunque el espacio no resulta determinante en la 'producción' artística de esta jienense (Andújar 1991), gran parte de su obra está hecha en Granada, una ciudad a la que se encuentra estrechamente ligada porque estudia Trabajo Social y porque, como ella misma asegura, «es un lujo vivir aquí».

Lola Solás, que cursó estudios de fotografía en la Escuela de Arte José Nogué de Jaén y posteriormente un máster en Filmosofía (Granada), asegura que descubrió la fotografía casi sin darse cuenta. «Me ha gustado siempre, desde pequeña me encantaba comprar cámaras de usar y tirar y experimentar con ellas». Una experimentación que le condujo de lleno al campo del autorretrato cuando sólo tenía veinte años. «A partir de ese instante, ya con un equipo réflex, entendí que era una forma de desconectar del mundo y centrarme en mí, dejar de pensar en todo lo demás y observar cómo caía la luz, como combinar los colores y cómo componer con mi propio cuerpo; las horas se convierten en minutos», afirma. «Es esa vía de escape que todos tenemos haciendo lo que nos gusta, desde el caos y sin la presión de un trabajo, teniendo en cuenta que hay días en que mi expresión corporal está más por la labor y otros menos». «Cuando termino una autosesión, la sensación es de una relajación absoluta», agrega.

«La fotografía me ha gustado siempre; de pequeña me encantaba comprar cámaras de usar y tirar, y experimentar con ellas»

Las redes sociales han supuesto para Lola Solás una buena oportunidad para mostrar su trabajo, aunque ella entiende que esa parte de exposición es la menos importante. «No puedo ser hipócrita, las utilizo, pero nunca buscando los 'me gustas' o contentar a nadie». «Obviamente, a todos nos satisface que valoren lo que hacemos, pero que la aceptación en Internet sea mayor o menor, para mí es secundario; mi gran satisfacción está en el proceso de hacerlas y de editarlas», manifiesta. Solás entiende que el 'selfie', tan de moda en estos tiempos en Instagram, se halla a mitad de camino entre la autoayuda y el narcisismo, «aunque la gente va cada vez explotando más la parte artística». «Pero veo bien ambas cosas», afirma.

Foto de la serie 'Complementarias' donde Solás juega con neones verdes y rojos.
Foto de la serie 'Complementarias' donde Solás juega con neones verdes y rojos. / LOLA SOLÁS

¿Cómo se prepara y concibe una autofoto? Según explica Lola Solás, lo primero es la idea, la base conceptual, siempre susceptible de cambios e improvisaciones, sobre la que cimentar todo el desarrollo formal de una toma: iluminación, escenario e incluso alguna prenda de ropa. Para las sesiones más sofisticadas, utiliza dos flashes externos. Aunque su gran aliado es el disparador automático, lo que le posibilita alcanzar un grado de enfoque bastante más complicado de conseguir con el temporizador. «Era una locura», asegura entre risas recordando sus comienzos. «Ahora tengo esa libertad y la posibilidad de disparar bastante, aunque después, en un ejercicio de auto exigencia, elijo muy poquitas», dice. Después viene el retoque básico en el revelado 'raw' –un tipo de archivo que contiene la totalidad de los datos de la imagen tal y como ha sido captada–.

Buena parte de la concepción fotográfica de Lola Solás viene de sus maestros, los que tuvo en la Escuela de Arte José Nogué y en Filmosofía, y de los que aprendió en los libros. Como los desnudos femeninos, glamurosos y seductores de Helmut Newton. Como las posturas imposibles de Howard Newton. Como Man Ray y como Horst. Como Woelfel y sus técnicas de iluminación con neones de colores.

«Inevitablemente el desnudo se vincula a lo sensual»

En los autorretratos de Lola Solás el cuerpo va desprovisto de ropajes o mínimamente vestido. «Me gusta el desnudo, me siento cómoda ahí; las formas de todos los cuerpos son preciosas». Un punto de evocación añadido a sus obras que va más allá de lo evidente. Que va más allá de la búsqueda de la sensualidad como un fin.

Para los que quieran iniciarse en la fotografía en la misma clave que Lola Solás, ella recomienda que cojan una cámara, aunque sea del móvil, y una fuente de luz, y experimenten. «Posiblemente al principio no les gustará nada porque el autoconocimiento corporal no es fácil». «Que prueben diferentes gestos, miradas, posturas, incluso alguna de ellas sin sentido; siempre se puede sacar algo bonito de cada rincón».