Los ases del Pellejo

«Una cosa es tirar las cartas y otra saber tirarlas», dice el 'pellejista' Salvador Alonso / JORGE PASTOR

Se practica sólo en Cúllar Vega, hay ligas 'mundiales' y se juegan la honra

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Once de la mañana en el Centro Cultural Recreativo de Cúllar Vega. Fuera, en la barra, Francisco y Olga despachan los últimos carajillos de la mañana. Dentro, Rafael, Juan, Gerardo, Salvador, Antonio y Jorge están sentados en torno a un tapete verde. Se miran de soslayo. Golpean la mesa. Alzan la voz. Bromas las justas: están jugando al Pellejo. No son unos cualquiera. Son los más grandes. Los campeones mundiales. Los ases de un juego de naipes exclusivo de Cúllar Vega y que, gracias a iniciativas como la Liga Mundial de Pellejo, que ha alcanzado ya su séptima edición, se sigue practicando todos los días –se estima que hay entre 150 y 200 aficionados– en ese santuario 'pellejil' llamado Centro Cultural, más conocido en Cúllar como el Club. No apuestan dinero. Sólo la honra y el café, que no es poco. ¡Ah!, y hay una norma no escrita que todos respetan. «Lo que pasa en la mesa se queda en la mesa; en la calle, amigos».

Prácticamente no hay referencias históricas sobre el Pellejo, pero sus normas y estrategias sí se han transmitido de generación en generación. Uno de los grandes 'pellejistas' del momento, Ramón Morales, que suma varios entorchados mundiales, sí está realizando un interesante trabajo documental. Tiene varios escritos que sitúan a legos e incluso iniciados. En cualquier caso, existe bastante consenso respecto a que los orígenes son centenarios –la teoría más extendida apunta a principios del siglo XX– y que su nombre Pellejo proviene de los pellejos o botas de vino que se jugaban en los comienzos.

¿En qué consiste? Los mejor es 'echar' una tarde en el Club y lanzarse al albero. Aquí van unas cuantas normas fundamentales. Se enfrentan por parejas.La fórmula más completa y apasionante es la de tres. O sea, seis personas. Después de barajar, cada uno recibe cinco cartas tras eliminar los ochos y los nueves de los cuatro palos. Se reparten treinta en total. La 31 es la muestra. Las que coinciden con ella se denominan 'triunfos' y prevalecen sobre el resto. El diez es la Sota, el once el Caballo y el doce el Rey. Las de mayor valor son los 'mates'. Es decir, los ases de Copas y Oros, el Caballo de Bastos, conocido como 'el Perico', y la Sota de Bastos, 'la Perica'. Están terminantemente prohibidas las trampas y las señas, aunque conviene estar muy atentos a las caras de los rivales porque dan pistas de cómo van en cada baza.

Los truquillos de los número uno
Rafael Rodríguez

«Conocemos cómo juega cada uno;hay jugadas que luego se comentan durante varios días. La clave está en estar muy atentos cada vez que se echan las cartas»

Gerardo Ruiz

«Lo más importante es tener suerte con las cartas. A partir de ahí las claves fundamentales son un poquito de picardía y estar atento a los naipes que salen para saber los que quedan»

Juan Martín

«El pellejo es un juego psicológico. El buen jugador es aquél cuya actitud y cuyo rictus no da ningún tipo de pistas de las cartas que llevas a tu contrincante».

Jorge Sánchez, alcalde de Cúllar Vega y 'pellejista' en sus ratos libres, comenta que eventos como la Liga Mundial de Pellejo, con quince equipos que compiten todos contra todos entre noviembre y marzo, están contribuyendo al fomento del Pellejo. También la Liga Juvenil está propiciando una interesante cantera. «Nunca ha habido riesgo de que se perdiera el Pellejo, pero sí apostamos por que permanezca en el tiempo como un elemento singular de la identidad cultural de Cúllar Vega», asegura el primer edil, quien añade que el perfil de los jugadores se corresponde con el de los jubilados, aunque poco a poco mujeres y jóvenes se están subiendo a la ola.

Conozcamos a algunos de los 'number one' del Pellejo. Rafael Rodríguez (60 años) habla de «una forma de echar un buen rato y de fomentar la amistad, ya que las desavenencias, frecuentes, se quedan en la sala». Juan Martín (69 años) considera que el éxito está en la psicología. «El buen jugador es aquél cuya actitud y cuyo rictus no da ningún tipo de pista a los contrincantes», dice Juan Martín, quien recuerda que su padre ya se juntaba con seis amigos en las 'recachas' –lugares donde da el sol invernal– para jugar al Pellejo.

«Lo que pasa en el tapete que se queda en el tapete», dicen los grandes jugadores que se reúnen todas las tardes en el Club de Cúllar Vega, el 'santuario' del Pellejo

Para Gerardo Ruiz (prejubilado) el Pellejo es la excusa perfecta para «pasar un buen rato y tomar una cerveza». Bajo su punto de vista, hay tres claves básicas para vencer.La primera se llama suerte, la segunda tener un poquito de picardía y la tercera estar concentrado en lo que va saliendo. Salvador Alonso (jubilado) también tiene sus truquillos. «Parece una tontería, pero lo primero es saber jugar», confiesa en referencia al prurito que supone la veteranía. «También hay que prestar mucha atención y a memorizar las cartas que van saliendo».

«Llegamos a disputar incluso dos pellejos en una tarde»

Antonio Martín es el presidente del Centro Recreativo y Cultural de Cúllar Vega, el 'templo' de los pellejistas. «Este juego –subraya Antonio– es ante todo una forma de diversión». «Aunque tan sólo nos juguemos quién paga la cerveza, las partidas son intensas», refiere. «Eso sí, aquí todos amigos». «Podemos disputar seis o siete partidas semanales, incluso dos en la misma tarde; nos lo pasamos bien».