«Apreciamos poco el valor que tienen los oficios artísticos para la sociedad»

El cineasta y escritor David Trueba, en el Cine Madrigal, donde estrenó su película./RAMÓN L. PÉREZ
El cineasta y escritor David Trueba, en el Cine Madrigal, donde estrenó su película. / RAMÓN L. PÉREZ

David Trueba ha estrenado en Granada 'Casi 40', un reencuentro con los personajes de su debut 'La buena vida'

JOSÉ ANTONIO MUÑOZ

El madrileño David Trueba (1969) tiene el don de saber retratar tanto los entornos como a quien los pueblan. El paisaje y el paisanaje. Porque uno no es nada sin el otro. El paisaje sentimental de toda una generación es el que se dibuja en 'Casi 40', estrenada en el Cine Madrigal con un gran éxito de público. Un cine, por cierto, que ha aplicado de forma inmediata el beneficio que supone para el espectador la bajada del IVA. A ver si aprenden otros. Ypasado el McGuffin, volvemos a la trama principal.

–Le acaban de dar un premio los libreros por su más reciente novela, 'Tierra de campos'.

–Los libreros son buena gente. Ha sido una novela con mucho eco de los lectores, pero no tenía el aval que ahora le han dado ellos, y también se ha nominado entre los libros mejor valorados por 5.000 lectores gallegos. No hay nada como dejar que pase el tiempo para que las obras tomen su lugar.

-Pinta usted en 'Casi 40' a dos personajes muy distintos. Ella, de vuelta de todo;él, con todo por hacer. A esta edad, ¿quien más dio, más perdió?

–Quizá. Los 40 son la mitad de la vida, tradicionalmente. Un momento para mirar tanto hacia detrás como hacia delante. Si has renunciado a muchas cosas, te queda la sensación de derrota, y si no has conseguido lo que te propusiste a los 20, también. Ninguna persona inteligente puede estar satisfecha a los 40, por eso me gustaba confrontar ambas visiones de la vida.

–El espejo les devuelve a ambos protagonistas un perfil muy distinto, una imagen que va más allá de lo físico. ¿Alguna vez se miró al espejo y no le gustó lo que vio?

–Al espejo literal, cada mañana. Al interior, que me preocupa más, cuando he visto algo que no me ha gustado, he pensado que nunca el culpable estaba fuera de mí. Por tanto, estábamos a tiempo de rectificar. En la vida, lo más bonito que hay es lo que te llega por azar, pero hay que estar preparado para ello, porque tenemos un enorme miedo hacia lo que no controlamos, y nos hacemos una coraza que nos impide abrirnos al exterior. Entonces, morimos. Desde el sofá de casa mandando tuits no se cambia una sociedad. Hay que tener el corazón abierto a lo que viene de fuera.

–Granada aparece de forma indirecta en el filme en una crítica a un conocido grupo musical.

–El juego que planteamos es el de ponerse a los dos lados, el del crítico y el criticado. Te das cuenta de que, estés donde estés, y lleves los años que lleves, aquí llueven cuchilladas. Tenemos que ser conscientes del daño que podemos hacer.

–Qué fugaz la juventud, canta la protagonista. ¿Las ilusiones se pierden en el mar del qué dirán?

–A veces sí. Hoy la sociedad se basa en la apariencia, en la cosmética. Y sabemos que la felicidad no está en los piececitos del Instagram o en el plato que dicen que se están comiendo en Facebook. La sociedad dice a la gente cuándo estás dentro y estás fuera. Pero, ¿quién dice qué es el éxito y qué el fracaso? Lo importante es saber dónde está uno.

Creadores

–¿La creación ha pasado de estar sobrevalorada a estar penada?

–En España hay un déficit en la apreciación del valor que tienen las profesiones artísticas para la sociedad. Sin embargo, cuando uno es honesto y mira hacia atrás, tiene que asumir la importancia que ha tenido para España la creación artística a lo largo de la historia:Lope de Vega, Cervantes, Goya, Picasso... Muchos de ellos vivieron entre el desprecio de la gente. No es algo de ahora, se remonta a 500 años atrás. No se me ocurre alguien que represente mejor a España que Goya, y tuvo que morir fuera tras ser despreciado por muchos.

–¿Estamos condenados, los cines a vender palomitas y los periódicos, a vender sartenes, como se dice en la película?

–En este terreno, creo que hemos asumido la derrota antes de ser derrotados. Ni el cine, ni el periódico en papel, ni la música, ha muerto. Asumimos como derrota algo que nos dicen algunos profetas equivocados. En esto, tengo un carácter muy resistente. Hasta que no me lo demuestren, yo seguiré yendo por España comprando el periódico, yendo a las librerías, comprando música en cedé. En Granada hemos llenado el Cine Madrigal en el estreno, a pesar de que hubo productores que no creyeron en 'Casi 40' y dijeron que no interesaría.

–También hace una caricatura algo inmisericorde de la profesión periodística en la película.

–Es inmisericorde, sí, pero no caricaturizo a la profesión, sino a los intrusos. A los que creen que son periodistas porque hoy cualquiera puede serlo. Los periodistas son ustedes, los que tienen un medio de prestigio detrás y saben que si lo hacen mal, su cabecera les va a obligar a rectificar.

–¿Son estos 'Casi 40' la vuelta del calcetín de 'Asignatura pendiente' de Garci?

–Siempre miro hacia delante, pero hay que coger fuerzas del pasado para llevar adelante las luchas del futuro. Hay que mantener esa actitud para provocar el cambio.

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