Valente, al desnudo

José Ángel Valente./IDEAL
José Ángel Valente. / IDEAL

Andrés Sánchez Robayna recopila en un libro que saldrá el 10 de octubre los encuentros del poeta con artistas

C. SIGÜENZA/EFEMADRID

«Una palabra encierra toda la verdad, dos toda la verdad disminuida en una palabra innecesaria». Esta frase del poeta José Ángel Valente, escrita cuando tenía 25 años, anuncia lo que sería su visión creativa, que ahora se puede ver completa en 'El ángel de la creación', un libro con sus entrevistas y diálogos.

Un volumen, publicado por Galaxia Gutemberg y editado por el también poeta Andrés Sánchez Robayna -albacea testamentario de Valente (Orense, 1929, Ginebra 2000)- quien recopila las entrevistas y diálogos con artistas y escritores del poeta, ensayista y traductor gallego.

El libro, que saldrá a la calle el próximo 10 de octubre, viene a completar la figura de unos de los poetas fundamentales del siglo XX, tras la publicación de sus Obras Completas en dos volúmenes y otros títulos que han ido apareciendo como 'Diario anónimo', que habían permanecido al margen de su legado, o 'Palais de Justice' sobre un episodio personal y un crudo testimonio sobre el desgarro del amor.

Toda una obra bajo la edición de Robayna, quien explicó que este nuevo volumen, 'El ángel de la creación', encierra una selección de entrevistas, porque no ha sido posible recopilar todo el material existente. «Está lo fundamental y varios textos inéditos», como también testimonios gráficos, precisó.

«En la base de esta recopilación se encuentran dos factores: la relevancia de la entrevistas concedidas por Valente, algunas de ellas decisivas para la lectura e interpretación de su obra -argumenta- y el papel decisivo desempeñado en general por estas entrevistas y conversaciones con escritores en cuanto a la recepción del trabajo literario».

«Y en el caso de Valente -subrayó- se da la circunstancia de que él atribuía especial trascendencia al diálogo, al intercambio de ideas, a la interacción intelectual y por eso algunas entrevista que concedió son tan importantes como algunos de sus ensayos para la comprensión de su obra», recalca.

Según asegura el responsable de esta recopilación en el prólogo del libro, Valente «vio en las entrevistas, en realidad, un medio casi tan adecuado y útil como el artículo crítico para divulgar reflexiones y estimaciones intelectuales que consideraba imprescindibles, pero también un molde muy apropiado para critica la banalización de los mensajes publicitarios, tan contrarios a la poesía».

En una de las entrevistas incluidas en el libro Valente escribe: «En un momento en que estamos dominados solamente por los lenguajes instrumentales, que son los lenguajes propios de los medios de comunicación de masas». Nada, pues, como estos mismos medios para defenderse «contra ese abuso del lenguaje de la razón instrumental», dice colocando a la palabra poética como «una salida hacia la libertad».

Además de las entrevistas, el libro incluye cuestionarios, conversaciones, encuestas y hasta glosas literarias, Robayna destaca la conversación inédita entre Valente y el cineasta y escritor Gonzalo Suárez, titulada 'El gato y el pájaro', sobre la interpretación de la obra de Chillida. Una entrevista que fue grabada en su día para la película de Susana Chillida sobre el escultor vasco.

Otros de los temas que protagonizan estas entrevistas son la cábala, la creación poética, el realismo crítico, las tradiciones místicas de Oriente y Occidente, las ideologías, el psicoanálisis, las artes plásticas o el erotismo, entre otros asuntos.

Robayna, que da gracias a la familia de Valente por ofrecer testimonio gráficos inéditos también, concluye que el tema fundamental del libro es la creación poética. «Y de ahí el título, 'El ángel de la creación', Valente veía en el ángel un símbolo de la mediación entre lo visible y lo invisible».

José Ángel Valente, que comenzó Derecho en Santiago de Compostela y terminó licenciándose en Filosofía y Letras en Madrid, vivió en Madrid; fue profesor en Oxford durante años hasta llegar a París y después a Ginebra, donde se instaló como traductor de la Organización Mundial de la Salud, una estancia que después alternaría con Almería, donde fijo su posada vital.

Valente se inició con la llamada generación de los 50, de la que rápidamente se apartó para buscar una lírica más desnuda, teñida de reflexión y pensamiento.

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