El triunfo de la ilusión

Natural de mano baja del almeriense Diego Amador, triunfador de la clase práctica de Escuelas Taurinas./JUANJO AGUILERA
Natural de mano baja del almeriense Diego Amador, triunfador de la clase práctica de Escuelas Taurinas. / JUANJO AGUILERA

Excelentes maneras del valenciano Polope, que cortó dos orejas, como Ruiz de la Hermosa, que se repuso de un feo revolcón al hacer el quite al tercero de la tarde; Jorge Martínez, sin suerte Faenón del almeriense Diego Amador, que cortó dos orejas y rabo, en tarde de buenos detalles

JUANJO AGUILERAALMERÍA

Más allá de resultados, en lo que a guarismos se refiere, actividades como la celebrada ayer en el coso taurino de la Avenida de Vilches -que ayer cumplió 130 años- son dignas de admiración. Los tendidos, con mucha gente joven, dan un halo de esperanza porque significa que hay 'cantera' que pueda suponer el relevo a los 'veteranos' que acuden, cada vez en menor número, a las plazas de toros.

Algo no se está haciendo bien y eso lo saben los que organizan la fiesta. Sin embargo, la caída en el número de festejos para curtir a los aspirantes a toreros que, generalmente, surgen de las escuelas taurinas obliga a pensar en otras fórmulas en las que exponer todo el aprendizaje en los días de entrenamiento o en las 'labores de campo'. Proliferan los 'bolsines' y los certámenes taurinos con la participación de los alumnos más destacados. Almería no celebra certámenes, pero la clase práctica que organiza cada año como prólogo o como epílogo de la semana taurina en honor de la Virgen del Mar da prestigio a quienes en ella actúan, pues permite el lucimiento y 'familiarizarse' con el entorno, con la presión de un público a veces permisivo y a veces exigente, que posiblemente no entienda que es un espectáculo gratuito, pero que, pese a ello, espera la mejor propuesta del que hace el paseíllo, dispuesto este a entregarle sus ilusiones en un capotazo o un natural cuajado.

-Plaza de toros de Almería
Clase práctica, con dos tercios de plaza, en tarde calurosa.
Ganado
Se lidiaron novillos de Paco Sorando, que dieron buen juego. El sexto fue premiado con la vuelta al ruedo.
Novilleros
Álvaro Passalacqua, de la Escuela de Málaga, estocada (una oreja); Jorge Martínez, de la Escuela Municipal Taurina de Almería, cuatro pinchados, estocada y cinco descabellos (vuelta al rued); Miguel Polope, de la Escuela de Valencia, estocada (dos orjeas); Ruiz de la Hermosa, de la Escuela de Guadalajara, estocada (dos orejas); Emiliano Robledo, pinchazo y estocada (una oreja), y Diego Amador, de la Escuela Municipal Taurina de Almería, estocada (dos orejas y rabo).
Otros datos
Antonio Jesús Rodríguez actuó como presidente, asesorado, en la parte técnico-artística, por Ramón Mañaga. Entre el quinto y sexto novillo, se sorteó un capote de brega donado el pasado jueves por Enrique Ponce.

Ayer fue un día en el que la ilusión se vistió de luces por la tarde para darle a Almería, a esa afición que se manifiesta la última semana del mes de agosto como ferviente admiradora de esta profesión, la oportunidad de ver el trabajo de un curso 'académico', en este caso el de 2018, aunque aún queden fechas por delante. Lo de ayer fue el fin de fiesta, el examen final, el resultado a los conocimientos adquiridos durante las clases a las que han asistido en este último año. La Escuela Municipal Taurina de Almería tiene vida, porque, aunque Ruiz Manuel declarara hace tiempo con acierto que la Escuela no es un centro del alto rendimiento, en cualquier actividad, si hay ilusión, hasta se puede tocar el cielo con las manos. Y ayer, el coso de la Avenida de Vilches se llenó de vida, de la que tienen todos los que, representando a sus distintas escuelas, 'fogaron' y se pusieron ante un toro en potencia, porque aunque fuesen novillos lo que salieron por la puerta de chiqueros, era suficiente para extender el capote, para planchar la muleta y dejarla mover con el empuje de esa ilusión que supone vestirse algún día de toreros.

De todos, triunfo grande del almeriense Diego Amador, que toreó con una parsimonia impropia de quien no lleva muchos festejos a sus espaldas. El otro 'almeriense', Jorge Martínez -murciano educado en la Escuela Municipal Taurina de Almería, lo hizo todo bien menos matar. Se le fue la espada y el triunfo.

Arrebato

Diego Amador fue el último en salir al ruedo como si lo mejor estuviera para el final. El almeriense cuajó una gran faena. Con prestancia y con lujo en la composición de la faena, el novillero entendió al novillo, el mejor del encierro, desde que salió por la puerta de chiqueros para pararlo con buenos lances con el toreo de capa. Con la muleta dio una dimensión de un toreo caro. Sin prisa, dando tiempo y distancia, desmayado en la ejecución, le dio al de Paco Sorando lo que este le pedía, pero sin olvidarse de dominarlo, bajándole la mano, arrastrando las bambas de la muleta para dejar pasajes importantes de toreo al natural.

La estocada, de ley, dio paso a una petición unánime de los asistentes a la plaza, que le valió para cortar las dos orejas y el rabo.

Clase

El valenciano Miguel Polope demostró estar placeado y además de tener un novillo más cómodo hizo muy bien las cosas, tanto con el percal como con la muleta, exhibiendo un toreo paciente, pausado y de buenas formas por ambos pitones, con buenos pasajes en el toreo fundamental. La estocada, echándose entre los pitones, cuajó para cortar las dos orelas.

Ruiz de la Hermosa, que sufrió un duro revolcón al quitar en el novillo anterior, se encontró a un novillo con mucha clase. Dejándole la muleta puesta, consiguió enjaretar tandas por ambos pitones. Comprometido, estuvo demasiado cargado de responsabilidad para matar de una certera estocada, después de pichar primero. La fuerte petición acabó concediéndole las dos orejas.

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