El mejor banderillero de la Feria será reconocido con el 'Banderillas de Oro'

Miembros de Amigos Taurinos de Almería, en la presentación del trofeo 'Banderillas de Oro'-Gran Hotel Almería./J. J. A.
Miembros de Amigos Taurinos de Almería, en la presentación del trofeo 'Banderillas de Oro'-Gran Hotel Almería. / J. J. A.

El premio, instaurado por Amigos Taurinos de Almería, cuenta con el patrocinio del Gran Hotel Almería

F. L. C.

Una pequeña pero coqueta plaza de toros, hecha, a imagen y semejanza de la que Pepe Nieto bautizó como 'La Guapa', por el tristemente fallecido Rafael Fenoy -la entregó a Amigos Taurinos de Almería sólo unos días antes de su fallecimiento- presidió el acto de presentación de un nuevo trofeo taurino que se concederá a la conclusión de la Feria Taurina que se pone hoy en marcha.

El Trofeo 'Banderillas de oro' nace con el apellido del Gran Hotel Almería, que fue quien dio cobijo al acto de la citada peña taurina en un lugar con la solera del pasado, en el que toreros de la talla de José Tomás, Joselito, César Rincón, Ortega Cano o Morante han 'velado armas' para la posterior batalla a escenificar en el centenario coso de la Avenida de Vilches. Durante los tres primeros festejos de abono, Ramón Magaña y Eduardo Marín, que han sido ilustres toreros de plata almeriense, valorarán los pares para la posterior concesión.

El premio supone la continuidad al excelente sentir de la entidad que lo concederá, ya que con anterioridad, además de acoger distintos actos ligados con la tauromaquia, concedió el premio taurino 'Al mejor quite', que tiene poseedores ilustres como Curro Romero, Joselito, Rafael de Paula, Aparicio o Roberto Domínguez, además de los almerienses Ruiz Manuel o Torres Jerez.

Con gusto

Rocío Berenguel fue la que, con mucho gusto taurino, se encargó de conducir el acto, agradeciendo a Miguel García Romanillos, director del Gran Hotel Almería, su apuesta por la cultura taurina. Introdujo su discurso hablando sobre los palitroques que Gregorio Corrochano definió como «una suerte airosa, ágil, plena de gracia y destreza, como hecha a cuerpo limpio». Además de exponer que «antiguamente se llamaban avivadores, tienen como misión alegrar al toro».

Miguel García señaló, sobre el pasado del Gran Hotel, que «cuenta en su haber con 50 años de vida al servicio de todos los almerienses y clientes», destacando, en lo concerniente al mundo de la tauromaquia, que «los maestros del toreo han encontrado en él su punto de encuentro, dejando el recuerdo de esas fotografías de su estancia -están expuestas en un ala del establecimiento-. Y es que los aficionados se daban cita en la puerta para recibir y despedir a los maestros en olor de multitud, en alguna ocasión de años pasados, alguno salía de la plaza de toros a hombros hasta la habitación que ocupaba, siendo emocionante la entrada en las dependencias del hotel», deseando igualmente «larga vida» a la distinción presentada.

Rocío Berenguel aseguró que la suerte «cuando es ejecutada por auténticos profesionales, reviste extraordinaria belleza y emoción, ya que el banderillero sólo cuenta con la defensa de su propia agilidad o una visión exacta de los terrenos en los que debe moverse, especialmente para encontrarse en el punto exacto con el toro». Como explicó, la suerte se ejecuta «asomándose al balcón, sacando las manos de abajo a arriba y pasándolas entre los pitones del toro hasta colocarlas en el cerviguillo».

Para terminar, destacó del trofeo que es «especial» por quien lo instituye, cerrando con unos versos de Manuel Benítez Carrasco sobre el arte de las banderillas, y el deseo de una buena feria.