Marea inunda los corazones a ritmo de rock and roll y pura poesía musical

El cantante de Marea, dirigiéndose al público asistente./AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA
El cantante de Marea, dirigiéndose al público asistente. / AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA

La banda navarra reunió a más de 3.000 fieles en un concierto en el que brilló junto a los riojanos Vuelo 505 y los también navarros Bocanada

MARÍA PAREDES MOYAAlmería

El viento presagiaba una tormenta de duro oleaje. Arreciaba fuerte en los prolegómenos del montaje y también durante el mismo. Incluso en la prueba de sonido parecía dificultar y avanzar una noche de las difíciles. De las que sólo saben salir los expertos en mares bravíos. Así recibió el recinto de conciertos del ferial, la noche del jueves, la gira rockera más importante del año. La que lleva a Marea por casi las 50 provincias, acompañado de tripulantes amigos como en el caso del jueves, que fueron Vuelo 505 y Bocanada, en una nueva cita musical de la programación de Feria, organizada por el área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería.

Los primeros en salir a la mar fueron los riojanos Vuelo 505, que dejaron constancia de su gusto por las formas más clásicas y genuinas del rock que baila entre nombres tan irrefutables como The Rolling Stones (de quien, precisamente, toman su cabecera), Dire Straits o, en lo nacional, Fito & Fitipaldis, pero sin saxo.

'Con el viento a favor', que ni pintado, abrieron una noche de las que cantaba Barricada en su debut. 'Las arrugas de mi voz', 'Desaprender lo aprendido' o 'Una casa en ruinas' fueron ajustando y situando a un público que, como debe ser, respondió en buena medida a la convocatoria de los teloneros, siempre fundamentales en la renovación y el descubrimiento de nuevas bandas.

Tras hacer referencia a uno de los mejores fotógrafos de la escena rockera, Fernando Lezáun, el cuarteto formado por Rubén Fernández-Soto en la guitarra y voz, David de la Fuente en la guitarra, Chema García al bajo e Iván Fernández en la batería, se marcaron 'El camino de vuelta' para terminar 'En la Farmacia de Chelsea'. Ágiles acordes, frases limpias y unas ganas notables de agradar al personal que cumplieron el objetivo. 'Estamos muy bien' nos acercó a la pista de aterrizaje, que se alcanzaría con 'Me asustan las despedidas' y 'Las cosas que no pueden ser'.

Cumpliendo los horarios con puntualidad británica, los vecinos de Marea, Bocanada, salieron a disipar cualquier tipo de contratiempo temporal a base de mordisco de distorsión y poesía, firmada por un inquieto y constante Martín Romero a la voz descarnada, Juanito Lorente en las seis cuerdas, Pepo a la batería y Rupi al bajo.

Sin hacer prisioneros, 'Ratones', 'Cuesta arriba' y 'El voladero' rugieron en el tramo inicial ante un público cada vez más receptivo y 'Más animal'. Naturaleza y naturalidad en cada tema, con 'Gallo', 'La madriguera', 'Comiendo soles', 'Río' o 'Mala hierba', fase en la que llegaría uno de los 'apartes' en el guión con la colaboración de Juan Carlos Ortega, cantante de los pechineros En Espera, banda amiga de la familia navarra desde hace más de diez años. Con una actuación bien aprovechada para gozar en el escenario, Bocanada recordaría su legado de cuatro discos en catorce años y avanzaría que tendrán nuevo álbum a comienzos del próximo año, antes de marcharse con 'Tu nombre' y 'Campo a través'.

La Marea arrasó con las penas

Como si de un atraco se tratara, con todos los relojes sincronizados en el mismo latido y siguiendo el plan establecido, Marea irrumpió en escena quince minutos antes de la medianoche. Con la épica de quien llevaba siete años sin subirse a un escenario, también sin volver por Almería, y con el carácter de quien tiene seguridad en lo que hace, el quinteto de Berriozar dio todo lo que tenía, sin ser una frase hecha. Y es que el calor que se sentía abajo hizo de la noche algo especial. Tal es así que a los 22 temas habituales de esta gira añadieron tres extras más que suelen alternar en el repertorio. Es decir, que brindaron todos y cada uno de los temas preparados en esta vuelta a los escenarios.

Como suelen, echaron su nuevo disco entero que, en los casos en los que la calidad media es tan alta, casi no hizo que se resintiera el ritmo y la dinámica del concierto en ni un solo momento. 'El azogue' presidiría la entrada con 'En las encías' y 'El temblor', dos sacudidas de pleamar que inundaron las gargantas de fuego, antes de mirar hacia dentro con 'La noche de Viernes Santo'. Con Kutxi Romero a la voz, eterno sombrero y flor gigante en la solapa «que me dicen que parezco Florinda Chico», Alen Ayerdi a la batería, David Díaz 'Kolibrí' y César Ramallo a las guitarras y Edu Beaumont 'El Piñas' al bajo, Marea ofrecería su primera concesión al pasado con 'Mierda y cuchara'. Visceralidad pura que ha hecho del grupo uno de los imprescindibles para entender la escena menos domesticada del rock español.

Tras conseguir hitos como meter más de 30.000 personas en La Caja Mágica de Madrid o abrir para Bon Jovi en su único concierto en España en este 2019, Marea llegó a Almería con la gira bien rodada, ofreciendo una máquina mucho más engrasada y dinámica que en los inicios y el público respondió con furia agradecida, tras 'Muchas lanzas', con 'Manuela canta saetas' y sus referencias flamencas conocidas, a la que añadiría una estrofa de Enrique Morente, con 'Corazón de mimbre', la favorita para muchos, y 'Mil quilates'.

La primera parte del concierto se culminaría con la reciente 'Un hierro sin domar' y ese riff tan hermanos Young de 'Que se joda el viento', siempre titilante en su crescendo. Como los Stones, con Jagger y Richards, momento a mitad de repertorio para que el cantante se tome un pequeño descanso y la segunda voz del grupo se eche un par de temas. 'El Piñas', pura energía durante las dos horas y media, ofrecería una vuelta de tuerca a la voz de aguardiente con 'Pecadores' y 'Trasengando'. Dos trallazos que hacen que la dinámica no sólo no se resienta sino que aumente los latidos.

Sorpresas y alegrías

La bailable 'Jindama', uno de los temas más celebrados de 'El azogue' y 'Pájaros viejos', el tema dedicado al padre de Kolibrí y que tuvo otro emocionante mensaje personal, sublimaron una noche que descabalgaría en sorpresas y alegrías hasta el final del concierto. Primero con, de nuevo, Juan Carlos Ortega para hacer las veces de Roberto Iniesta (Extremoduro) con 'En tu agujero', después con el vocalista argentino Mauro 'Kon2 Solo' en 'La Luna me sabe a poco', dos himnos del 'Besos de perro', previos a surcar 'Ocho mares' o corear el estribillo juguetón de 'La rueca'.

En este tramo final habría otros regalos, como la recuperación de 'Romance de José Etxailarena', que suelen alternar con 'La Luna me sabe a poco', o la colaboración de Martín Romero en 'Como los trileros', con esa coda creciente arrebatadora. Y otra vuelta de tuerca más, el conocido homenaje que Marea rinde a Los Suaves en esta gira no tuvo una, sino dos canciones, ya que a la habitual 'Preparados para el rock and roll' sumarían previamente la furibunda 'Dulce castigo'.

Para los bises y con la sensación de que la satisfacción era plena arriba y abajo, llegaría otro extra, 'Bienvenidos al secadero', para terminar, en éxtasis colectivo, con 'El perro verde' y 'Marea', celebrando seguir vivos. Parafraseando a Gabriel García Márquez, vivir para cantarlo.