Al descubierto, los 130 años de vida del depósito de agua de Santa Isabel

Un guía cuenta las peculiaridades del conjunto durante la visita./Sergio González Hueso
Un guía cuenta las peculiaridades del conjunto durante la visita. / Sergio González Hueso

El Ayuntamiento y Aqualia auspician una visita a esta infraestructura cuya fisionomía simula a un aljibe árabe

Sergio González Hueso
SERGIO GONZÁLEZ HUESOALMERÍA

Donde tendrían que estar reposando unos 3.000 metros cúbicos de agua destinados al abastecimiento diario de parte de la zona centro de Almería capital, había en el día de ayer una docena de personas recorriendo con interés curioso un vaso abovedado como parte integrante de una serie de visitas que ha organizado el Ayuntamiento de Almería con motivo del 25 aniversario de Aqualia.

Ellos fueron los primeros privilegiados, de unos 300 ya inscritos, que pudieron ver el interior de los impresionantes depósitos generales de agua de Santa Isabel, que construidos en el siglo XIX, concretamente en 1888, representan un testigo vivo de la historia moderna de Almería que además mantiene en la actualidad la misión por la que fueron construidos.

Acompañados por un guía y con la presencia de los concejales de Servicios Municipales, Juanjo Alonso, y de Promoción de la Ciudad, Carolina Lafita, estos almerienses pudieron comprobar la plasticidad de las bóvedas y arcos de estas dependencias de Aqualia cuyo tamaño nadie podría imaginar mirando la discreta tapia blanca que la separa de la calle. Esta infraestructura hídrica está compuesta por dos vasos con una capacidad de tres millones de litros, los cuales suministran diariamente unos 4.000 o 5.000 metros cúbicos al día a la zona de Oliveros y parte del centro.

Según informó el Ayuntamiento, son ya 300 personas las que se han inscrito a visitar estos depósitos, que por primera vez abren al público con motivo del 25 aniversario de la llegada de Aqualia a la capital. La actividad se hace también aprovechando el vaciado de uno de sus vasos, algo que se debe de hacer cada cinco años de forma obligatoria según lo marca la normativa.

La visita constó en bajar por unas escaleras a uno de los depósitos mientras un guía va contando los pormenores de una infraestructura que se podrá ver y fotografiar hasta el próximo viernes en jornada de mañana. La visita es rápida, de poco más de diez minutos, y se recorren las cuatro esquinas de este gigante urbano que reposaba en paz hasta el día de ayer.

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