Arcángel hace volar su talento y valentía en la apertura del Festival de Flamenco

El cantaor, el jueves./IDEAL
El cantaor, el jueves. / IDEAL

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Cuando un artista toca el éxito, de crítica y de público, puede correr el riesgo de caer en cierta automatización, de perder frescura por la ausencia de motivaciones o, sencillamente, de abrazarse a la sombra acomodaticia que da el sabor de las mieles del triunfo.

Arcángel entra en la cuarentena, sin embargo, en plena madurez de su arte, liberado de esos males, tal y como se pudo comprobar la noche del jueves en el concierto inaugural de los grandes recitales del 52º Festival de Flamenco y Danza de Almería que, organizado por el área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, se desarrollará hasta el próximo 25 de julio.

El cantaor onubense volvió a una ciudad que le ha demostrado su cariño y reconocimiento en numerosas ocasiones. Se lo ha ganado a base de recitales en los que su respeto a los cánones de cada palo se ha combinado con su particular tesitura vocal y una afinación a prueba de retos. Pero el jueves era el momento de dar al público otra muesca más de su arrojo, con el proyecto 'Al Este del cante', en el que ahonda en ese diálogo emprendido por Enrique Morente entre el flamenco y la sonoridad especial y particular del coro de voces búlgaras, llevándolo a una dimensión mucho mayor y ambiciosa que aquellos tangos del 'Cantar del alma' y la 'Ciudad sin sueño' con Lagartija Nick.

El inicio, con el tema homónimo 'Al Este de cante', con hechuras de tonás y la sobriedad coral, alumbró la velada hacia un viaje de difícil asimilación en la primera escucha. Por ello, con la maestría de quien controla dinámicas, Arcángel se lanzaría a una ronda tradicional por cañas y los tangos de 'La capital al sol'.

Sembrada la semilla, era el momento de hacer crecer y cruzar las ramificaciones del flamenco con el folclor búlgaro, suntuoso resultado del pasado bizantino, otomano y griego. La solemne 'Galaxia rosada', con su sutil melodía mortuoria zíngara, y los aires de Cádiz en 'Vieja blancura' elevaron la propuesta. El coro, dirigido por Georgi Petkov, también tendría su momento solista con 'Dumbata'.

El cantaor no dudó en elogiar «la apuesta por la cultura que realiza este festival, porque debemos sentirnos orgullosos de nuestros orígenes, de nuestra música, que es el flamenco». También realizó una mención especial al almeriense Ramón González Sánchez, doctor en Robótica e ingeniero informático, con el que compartió Medalla de Andalucía.

Con la guitarra flamenca de Dani de Morón y Ricardo Moreno, Arcángel recuperaría su taranta 'A temprano' antes de encarar una más accesible parte final del concierto. 'La aurora de Nueva York' de Lorca, sublimada en 'Omega' por Morente, dieron paso a los fandangos de '23 diez', el recuerdo a Lole y Manuel en 'Cabalgando' y 'Dime' o 'La leyenda del tiempo', de Camarón de la Isla, revestida de sutiles arreglos de jazz para terminar de explotar la creatividad sin miedos, pero con respeto. Como fin de fiesta, la 'Baladilla de los tres ríos', de nuevo de Lorca, para concluir un concierto de los que dejan huella en el aficionado que escucha y que premia la valentía.

 

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