El IES Almeraya recibe una donación con 'mucho gusto'

Amigos de Pedro Berrogui y el director del IES Almeraya, en la biblioteca del centro. /S. G. H.
Amigos de Pedro Berrogui y el director del IES Almeraya, en la biblioteca del centro. / S. G. H.

Los amigos del fallecido chef Pedro Berrogui entregan sus libros, unos 60, a la biblioteca de la Escuela de Hostelería de Almería

SERGIO G. HUESOALMERÍA

Han pasado ya seis meses desde que el chef navarro afincado en Almería, Pedro Berrogui, falleciera dejando una huella indeleble entre todos aquellos que disfrutaron de él y de sus recetas. Autodidacta desde la cuna e intelectualmente muy inquieto, su muerte no solo dejó huérfanos a sus amigos y familiares. También dejó a expensas del polvo y del olvido su colección de libros de cocina.

Un legado que gracias a sus allegados forma ya parte de la biblioteca de la Escuela de Hostelería de Almería (IES Almeraya) y que desde la semana pasada luce en un estante aparte junto a una placa en honor a la memoria del cocinero. El repertorio de libros del chef navarro incluye unos 60 volúmenes y de él subyace la «sensibilidad» erudita de un Berrogui que como cocinero siempre estaba en continua evolución. Desde sus inicios haciendo marmitakos que preparaba para su cuadrilla en el Norte a la última carta que confeccionó antes de morir y protagonizada por una fusión armónica entre lo de aquí y lo japonés.

Entre el legado bibliográfico del chef del mítico Restaurante Espronceda, figuran volúmenes clásicos con el sello de popes de la cocina mundial como Ferran Adrià, Massimo Bottura, los hermanos Roca, Santi Santamaría o Gastón Acurio, entre otros. De alguno de ellos se habló en el acto público que celebró la escuela en agradecimiento a una donación que surgió de forma espontánea.

Amigos de Berrogui como el gastrónomo Antonio Zapata o Roberto Goñi, que compartió con el cocinero desde negocios en Almería a la infancia en Pamplona, se les ocurrió hacer algo con los libros en vista de que se iban a quedar ante la falta de uso desprovistos de su noble función: la de ser una fuente de conocimiento e inspiración. Que formen parte hoy de una biblioteca que consultan a diario los jóvenes que están empezando en el oficio es algo que tanto a los allegados del chef como al director del centro educativo, José Vique, les ha hecho «especial ilusión».

Las palabras de Vique fueron pronunciadas en el citado acto, que tuvo lugar precisamente en la pequeña biblioteca del centro. Allí, ante algunos periodistas, varios amigos de Berrogui recordaron su legado gastronómico, contaron anécdotas personales de su vida en Almería o dibujaron con trazo fino las características del típico hombre lleno de carisma y talento natural. «Cuando cocinaba era feliz», pronunció una de las personas que lo conocía mejor. Zapata recordó el por qué de su amor por Almería, «decía que le encantaba el color de las jacarandas», y que solo la mala suerte le arrebató haber obtenido una recomendación de la guía más famosa, la de Michelin, cuando trabajaba en el Hotel Torreluz.

Fue su personalidad desprendida y no sus facultades, donde destacaba una memoria gustativa «única», la que le privó de la oportunidad del reconocimiento popular. Tampoco parecía importarle mucho, según sus amigos, que hubieran deseado que el punto «que le daba a los pescados», «su codorniz con foie y huevo poché» o cómo 'clavaba' los guisos tradicionales almerienses, hubieran tenido más resonancia en una Almería en la que aún sigue muy viva su memoria.

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