«La Alhambra, desde los inicios de la fotografía, siempre se ha dejado querer por la cámara»

Javier Piñar, con una cámara portátil de finales del siglo XIX con un objetivo Zeis de 250 milímetros. /JORGE PASTOR
Javier Piñar, con una cámara portátil de finales del siglo XIX con un objetivo Zeis de 250 milímetros. / JORGE PASTOR

El historiador Javier Piñar ingresa en la Academia de Bellas Artes con un discurso sobre los primeros fotógrafos que 'capturaron' el monumento nazarí

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Así, al bulto, se estima que cada media hora se pueden disparar en Granada unas cinco mil fotos de la Alhambra.Instantáneas que en unos casos son subidas de forma casi espasmódica a las redes sociales y en otros, las que menos gustan, quedan almacenadas en ese limbo llamado 'memoria del móvil' –cuando no van directamente a la papelera–. Pues bien, según estudiosos como el historiador granadino Javier Piñar Samos, hay documentadas entre 5.000 y 6.000 imágenes de la Alhambra en el transcurso de todo el siglo XIX. «Fue el monumento más fotografiado de esa centuria», aclara Piñar, que ayer ingresó en la Real Academia de Bellas Artes con un discurso centrado precisamente en eso, en la Alhambra y en aquellos primitivos de la fotografía que, cautivados por las pinturas de los viajeros románticos ingleses y franceses y fascinados también por el orientalismo,  'capturaron' con sus cajas negras la belleza, decadente por entonces, de la fortaleza roja entre 1840 y 1870. Nada que ver con el aspecto actual, medievalizado, consecuencia de la sucesión de procesos de restauración acometidos en la Alhambra desde mediados del XIX. Especialmente desde la declaración de la Alhambra como Monumento Nacional en 1868.

«No es casual tan abundante producción iconográfica sobre la Alhambra –explica Piñar– porque está íntimamente ligada a su catalogación como bien cultural, un hecho que es relativamente reciente y coincidente en el tiempo con el surgimiento de la tecnología fotográfica». «La Alhambra siempre se ha dejado querer por la cámara», añade. De ahí que la significación histórica de todas esas tomas ha sido doblemente relevante. Por una parte, según Piñar, «esas miradas episódicas, incluyendo los testimonios aparentemente banales, que suministran hoy día unas secuencias de indudable valor documental. Y por otra, «contribuyeron de forma decisiva a la difusión universal de la Alhambra, amplificando su estatus monumental y su prestigio como destino cultural y turístico». Ahí están los datos. El año pasado la Alhambra recibió la friolera de 2,76 millones de visitas. Sin duda, el gran motor económico de la ciudad.

(1) Fachada oriental de la Puerta del Vino, de Mauzaisse (1868-1870). (2) Paño decorativo en la sala de los Escudos, de Mauzaisse (1871). (3) Pintores en el patio de los Leones, de Mauzaisse (1869)

Los primitivos

Volvamos 150 años atrás. Las imágenes tomadas por Edward King Tenison, Alexander Oppenheim y Paul Marés entre 1851 y 1852 ilustran el resultado de algunas de las primeras intervenciones en los patios de los Leones y los Arrayanes. Este último experimentó un cambio radical en su fachada septentrional, «registrado con minucioso detalle –cuenta Javier Piñar– por Alphonse de Launay, Charles Clifford, John Gregory Crace, Joaquín Pedrosa o los estereoscopistas enviados por Ferrier y Gardin». Respecto a los cambios en los Leones, quedaron registrados en los positivos de Gustave Beaucorps o Jakob Lorent. Ésta sería la nueva Alhambra que recorrió Isabel II durante el otoño de 1862.

De entre la extraordinaria nómina de fotógrafos que estuvieron en la Alhambra, Javier Piñar destaca a tres: Edwuard King Tenison, Charles Clifford y Víctor Mauzaisse. El primero fue uno de los primeros que realizó trabajo fotográfico en España, coincidiendo con la novedad técnica del calotipo, que se difundía entre una reducida elite de aficionados con recursos. Respecto a Clifford, hay constancia de que se desplazó a Granada al menos en tres ocasiones. «Su legado sobre la Alhambra constituye una referencia imprescindible», asegura Piñar. Por último Mauzaisse, que arribó por primera vez a la Alhambra en 1857. Aparece en el libro de firmas como 'fotógrafo de París'.

El honor de ingresar en la Academia de las Bellas Artes
Discurso de Javier Piñar / Clara Cerezo

Javier Piñar dijo este jueves que era «un gran honor» ingresar en la Academia de las Bellas Artes de Granada. Una institución en la que, según afirmó, tiene el proyecto de inventariar sus fondos fotográficos, «que son de muy buena calidad». Entre este material figura la colección de Manuel Martínez sobre la Granada de principios del siglo XX.

Piñar, licenciado en Geografía e Historia y doctor en Filosofía yLetras (sección de Historia), es catedrático de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Geografía e Historia. Tiene 27 publicaciones relacionadas con la Historia de la Fotografía. Entre ellas, 'La imagen cambiante de la fuente de los Leones', en Cuadernos de la Alhambra, o el catálogo de la exposición 'El legado fotográfico de la Puerta de la Justicia', en 'Bab al Saria'.