Los aficionados al cine lloran la pérdida de la mujer que mantuvo en pie el Madrigal

El cine Madrigal en imágenes a lo largo de su historia./IDEAL
El cine Madrigal en imágenes a lo largo de su historia. / IDEAL

Los vecinos esperan que la muerte de la propietaria, Ana María González, no sea el fin para el templo granadino de la gran pantalla

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

Son las 11:45 y doblan las campanas en la Virgen de las Angustias. Ayer fue un día triste, el cine Madrigal cerró sus puertas por un día. El mismo templo que desde 1960 abría entre semana, el uno de enero, en festivos y, además, era un plan recurrente en los días de lluvia, guarda luto. Los fieles que se acercan a la taquilla a consultar los horarios de las sesiones de tarde se topan con un inesperado cartel: Hoy (por ayer) cerrado por el fallecimiento de doña Ana María González Martínez, alma y defensora infatigable del cine Madrigal.

«¡Vaya por Dios! No me lo puedo creer. Verás cuando se entere mi hermana, no se pierde una película aquí. Si lo cierran vamos a echar de menos. Fue el único cine que existió en Granada cuando cerraron todos y llegaron las cintas de vídeo. «Estaba resistiendo. Menuda pena. Tengo muchos recuerdos aquí, lo llevo conociendo toda la vida . Siempre tienen muy buenas películas y sin publicidad», explica consternado Carlos de 67 años.

Ana María González Martínez, médico pediatra de profesión, abandonó su trabajo en el Hospital San Juan de Dios al fallecer su marido, el fotógrafo Juan Torres-Molina Díaz en 1984. González continuó con el sueño de su marido en 1984 y se puso también al mando del taller fotográfico. La vecina granadina falleció el jueves a la edad de 82 años.

El Cervantes, Olimpia, Príncipe, Aliatar, Gran Vía, Palacio del Cine, Goya, Regio... Todos desaparecieron. Pero el Madrigal fue el único que permaneció en pie. Sobrevivió a la llegada de los grandes multicines con una cartelera independiente repleta de películas de autor y en versión original. Un lugar consagrado para los amantes del séptimo arte, como Serafina y José Luis, y para muchos granadinos que guardan miles de recuerdos entre las butacas .

«Venimos aquí desde que tenemos edad para ir al cine. Recuerdo ir al gallinero, pedir palomitas y salir por la puerta de atrás. También nos hicimos la foto de la orla de la Universidad en su taller de fotografía. Los hijos de Ana mantienen el cine y es una opción muy valiente. Esperamos que no se pierda nunca», manifiesta Serafina. «Ahora venimos mucho los jubilados, somos muchas personas mayores que como tenemos tiempo nos gusta acercarnos. Sería una pena que el cine cerrase. Esto es historia. Necesita arreglos pero deberían potenciar que se quedara», añade José Luis.

En la heladería 'Los Valencianos' lamentan la pérdida de Ana María. «Hacía mucho tiempo que no la veía», dice Cristina, hija de los propietarios. «He entrado en el cine muchas veces, sobre todo cuando era pequeña. Allí vi 'Parque Jurásico' con 10 años y también 'Casper'; ahora, tengo 37 años... Son tantos recuerdos», sonríe Cristina.

Horas de disfrute

A la conversación se unen dos clientes de la heladería: José y Magdalena. Madre e hijo han pasado muchas horas entre películas de 35 milímetros. «¿Qué hacía papá en el cine Madrigal? Háblale del cine», espeta a su madre José. «Trabajamos allí todas las semanas y fines de semana. Nos apañábamos», cuenta Magdalena. «Mi padre vendía palomitas en la primera planta. Estuvo trabajando 40 años hasta que se jubiló», narra con cierta nostalgia. Como Totó en 'Cinema Paradiso', José ha estado muchas horas entre las cuatro paredes del Madrigal: 2A mí me ponían en el mostrador siendo muy pequeño. Han sido muchísimos años de nuestra vida. Sería una pena que lo quiten. Los dueños de este cine no son como los grandes empresarios de ahora. Ellos lo hacen por amor al arte y la cultura», concluye José.

Para los jóvenes el edificio es también un referente: «Siempre ha estado aquí. Es una de esas cosas que si desaparecieran la ciudad perdería esencia», afirma Rosa de 20 años. Por ahora los entusiastas de las imágenes en movimiento podrán seguir disfrutando del único sitio en España que se proyectan metrajes de 35 mm. El hijo de Ana, Juan Torres-Molina González, gestiona también el cine desde hace décadas y «esperemos que siga así».

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