La joven enamorada de la moda

Viki Noguer, junto al primer diseño que realizó en la Escuela Estación Diseño./Ramón L. Pérez
Viki Noguer, junto al primer diseño que realizó en la Escuela Estación Diseño. / Ramón L. Pérez

Viki Noguer. Diseñadora de moda que viste este año a La Tarasca | Arquitecta técnica, bailaora en el Albaicín y agente inmobiliaria, lo dejó todo para dedicarse al diseño y disfrutar de todo lo aprendido

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGRANADA

Viki nació en Granada en el año 1985 y tiene 32 años muy pero que muy bien aprovechados, como se verá a continuación. Nacida como Victoria López Martín, elige como nombre artístico Viki Noguer, un homenaje a su abuela y a sus raíces albaicineras. Viki siempre ha vivido en el Centro de Granada pero viene del Albaicín y estudió desde Infantil hasta Bachillerato en el Realejo, en el Santo Domingo, desde donde salió para aprobar Selectividad y matricularse en la UGR, en Arquitectura Técnica.

La chispa que lleva dentro esta granadina le llevó a compaginar sus estudios universitarios con su pasión por el baile, y aunque empezó tarde, a los 18 años, tuvo por maestros a lo mejor de lo mejor de esta tierra que es la suya: Mariquilla, Antonio Canales, Farruquito, Manolete. Y con Curro Albaicín, que le quiere mucho, y le llama «su Currinchi». Viki taconeaba con los pies e hincaba codos estudiando hasta que logró una beca Séneca, que le llevó por un lado a la Universidad Politécnica de Madrid y a la escuela flamenca Amor de Dios, también en la capital, donde continuó estudiando de todo: logaritmos y palos.

Dicen que su formación se la debe a sus maestros y a su verdadera escuela, que han sido los tablaos de Granada, los de la Peña la Platería y la Venta El Gallo. Todos en el Albaicín. Y dicen también que, entonces, ya le sucedía como ahora, que todo iba a velocidad vertiginosa.

Para su primer cuarto de siglo, Viki Noguer ya es arquitecta técnica y bailaora. Y como a tantos otros, lo que le espera después del esfuerzo es una crisis económica sin precedentes.

Dado que es una persona muy inquieta y hace siempre muchas cosas a la vez, monta una oficina inmobiliaria, alquila pisos en Granada y lo combinaba con el baile por la noche. Y le va bien. Esta etapa le dura otros cinco años hasta que una noche, bailando en el Sacromonte, se parte el peroné. Su vida, acababa de cambiar para siempre.

Y tuvo que elegir entre el baile o la moda. Se quedó con la moda, se enamoró de la moda, y es una disciplina que le sirve para seguir expresándose con esa fuerza e intensidad que le caracterizaba bailando.

Sobre la libertad

Viki es una perfeccionista que en la moda se siente libre porque puede expresar todo lo que ha ido aprendiendo en su vida. Desde arquitectura, al baile y el arte, y luego con la moda se puede inspirar en lo que prefiera. En su caso, sus temas favoritos son la música en su Granada y todo lo que le emociona y le hace sentir.

En efecto, lo que le ha llevado de la Universidad y el baile al mundo de la moda ha sido, precisamente, el flamenco, porque los bailaores son los propios diseñadores de su propio vestuario. Eligen los tejidos y los diseños, que dan la propia personalidad al baile de cada uno, de forma que descubrió un mundo que le llamó y mucho la atención. Entonces, sucede que Viki iba a la modista y no sabía cómo explicarle técnicamente cómo quería los vestidos para bailar. Tenía ideas pero no sabía explicarlas a la modista. Estuvo un tiempo dándole vueltas, pensó en aprender patronaje hasta que descubrió la escuela Estación Diseño. Y le gustó. Se lo planteó de forma seria porque había que estudiar bastante y ocupaba tiempo. Se matricula y a estudiar.

El tiempo sigue vertiginoso y de repente, ya el año pasado, Viki presenta su primera colección, titulada 'Plantación Magnolia', basada en el campo, los recolectores y el propio producto cultivado. Utiliza siempre tejidos naturales y en el desarrollo de la colección investiga los tintes naturales. Así, los estampados están realizados con café, hueso de aguacate, cáscara de cebolla, con nueces, y estampados con productos naturales como judías negras y arándanos. La intención es recrear el tema en el que se ha inspirado de la forma mejor posible, la más natural, la más explícita.

Hoy, le solicitan vestidos para bodas, desde la novia a la madrina. También vestuario escénico para baile flamenco. Y de repente, le ha caído la encima la Tarasca. Le llamaron y presentó un boceto con la inspiración, los colores, formas, tejido y peinado. Lo tenía bastante claro. Y el Ayuntamiento dijo que sí.

Le pasó algo precioso. Hay una carpeta amarilla que conserva desde los primeros estudios en Santo Domingo. Y el boceto lo llevaba dentro, para que le diera suerte. La carpeta está vetusta, pero la suerte le pilla siempre estudiando, bailando, diseñando.