De la fiesta a la siesta del Corpus

Enganches, música a todo trapo, columpios a medio gas y sin apenas chiquillería en una jornada dominguera en la que los granadinos prefieren asueto fuera de Almanjáyar

Los enganches recorren el Ferial de Almanjáyar./Ramón L. Pérez
Los enganches recorren el Ferial de Almanjáyar. / Ramón L. Pérez
Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

Antes muerta que sencilla. Que sencilla. Que sencilla». «Hemos venido a bailaaaarrrrrrr». Mi Corpus es así, de sobresalto en sobresalto. Cuando estás a punto de endiñarte un buchito de agua mineral sin gas para quitarte el albero que se te mete por el gaznate, el pinchadiscos o el endemoniado que haya preparado la lista conveniente en Spotify te la cuela. Y además a todo trapo. Repetimos. «Antes muerta que sencilla. Que sencilla. Que sencilla». Pero, no pasa nada. Si superas este primer trago, ya se te va poniendo el cuerpo de siesta. Perdón. De fiesta, que no es lo mismo.

«Se venía la gente de los pueblos. Y al ser festivo, era uno delos días grandes»

Hoy, primer día completo de Corpus, tras el encendido en la madrugada de ayer sábado a hoy domingo, te das cuenta de que no termina de arrancar la apuesta festiva que propone la ciudad de Granada. Me imagino el primer día de Sanfermines, o de las Fallas valencianas.

Qué decir de las tan 'odiadas' ferias de Málaga o Sevilla. Podemos poner el ejemplo de la feriad e Guadix, de Baza de Motril o de Almuñécar. Tras sus chupinazos, mascletás y encendidos del alumbrado respectivos, están siempre a reventar. Y las primeras salen en las teles. Granada capital, sin embargo, sestea y pasa como desapercibida.

Cuentan los arcanos caseteros del Corpus que este domingo de Feria era un día especial, alegre y divertido, lleno de enganches –aunque haberlos haylos–, de casetas en flor –haberlas haylas–, y de columpios a todo trapo –que haberlos haylos también–.

Los volantes y los lunares siempre animanl el recinto ferial. / Ramón L. Pérez

«Se venía la gente no solo de Granada sino también de los pueblos de la provincia. Y al ser festivo, era uno de los días grandes». «Los columpios se llenaban de chiquillos. Las familias enteras venían en grupos de tres generaciones, desde los abuelos a los nietos. Se venía a pasar la tarde y a merendar unos churros o si acaso caía alguna cerveza y su racioncilla. Todo eso a día de hoy, ha desaparecido», confirma.

No fue ayer el día. En efecto. Es un domingo de Corpus poroso, con agujeros negros de ambiente y fiesta, con enganches bellos que recorren las calles del Ferial, con música a ese volumen excesivo que busca impedir que cruces una conversación de alguna forma decente.

Pero no hay riadas de gente, de familias con su prole, de colas en los columpios, de falta de sitio para aparcar. Es una feria como que está despertando de la fiesta de ayer, con su encendido y su cambio de alcalde, una jornada de tensión que parece que hoy necesitara una siestita.

Clásica estampa de la Feria de Granada con los enganches por sus calles.
Clásica estampa de la Feria de Granada con los enganches por sus calles. / Ramón L. Pérez

Granadinos y granadinas

Sigamos con la política, los cambios, las fiestas y las siestas. Para ello, repasemos el programa de las fiestas que ha organizado el Ayuntamiento de Granada donde, en lugar destacado y con su fotico y todo, se lee: «Queridos granadinos y granadinas: Llega este año el Corpus Christi casi a la altura de las primeras calendas de nuestro riguroso verano cuajado de novedades con las que estoy convencido de que esta ciudad va a disfrutar de una fiesta más luminosa, popular y solidaria».

Continúa el texto: «Granada llega fiel a su cita para reafirmar, a través de la celebración de esta festividad sacra y popular, su identidad de ciudad bella, crisol de vivencias y amante de la pluralidad donde se conjugan pasado y futuro, donde la tradición yace en perfecta sintonía con las nuevas corrientes, donde en cada rincón fluye con el rumor del agua el renacer de la vida. Alegría sin igual de esta ciudad única y mágica». Y ahora viene el sorpresón, porque el de la foto es Paco Cuenca, desde el pasado sábado, flamante exalcalde de Granada.

Las novedades

Quedan en Almanjáyar las novedades, donde destaca la portada, una réplica de la Puerta de las Granadas que culmina la Cuesta de Gomérez. Queda un programa de fiestas intenso que se reparte por muchos rincones de la ciudad, desde el Paseo del Salón hasta la Plaza de Bib Rambla. Queda, siempre, el impulso de los caseteros y de las caseteras, que tiran la casa por la ventana y se instalan en Almanjáyar durante toda una semana para ser la sangre, el sudor y las sonrisas de la Feria de Granada.

También quedan recovecos donde la juventud baila. Y la que ya no lo es tanto baila con más brío si cabe. Queda entonces la caseta de Motril, que ya lleva unos años reviviendo su éxito feria tras feria y se ha convertido en un casetón enorme, donde el palito de ron hace a la vez magia y trastadas y la gente, ayer también, la llenaba hasta arriba en una jornada en que por primera vez en años el calor no era el enemigo

Los coches de caballos siemper comparten su belleza por las calles del ferial de Almanjáyar.
Los coches de caballos siemper comparten su belleza por las calles del ferial de Almanjáyar. / Ramón L. Pérez

Los días grandes

Y quedan asimismo los llamados días grandes. Será el primero el miércoles con la Pública de las Fiestas en las calles de la ciudad al mediodía y la riada de gente, explosión cariño y color, que sube al Ferial al ser víspera de fiesta. El miércoles es la Tarasca y la víspera del día grande. Todos despiertos y preparados.

Ese día y la noche del miércoles al jueves ya habrá terminado el entrenamiento de los días lánguidos, ayer domingo, este lunes y mañana martes, que ya no sestean si no que directamente hibernan en espera de Granada entera de fiesta, que no como hoy, de siesta.