Un Corpus a galope

La Unidad de Caballería de la Policía Local de Granada, ayer por la tarde junto a la portada del ferial de Almanjáyar./ANTONIO L. JUÁREZ
La Unidad de Caballería de la Policía Local de Granada, ayer por la tarde junto a la portada del ferial de Almanjáyar. / ANTONIO L. JUÁREZ

Unos 150 jinetes lucieron palmito ayer en el ferial de Almanjáyar, que se llenó hasta la bola en un jueves de abanicos

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Dice el refranero castellano que hay tres jueves al año que lucen más que el sol: el Jueves Santo, el Corpus Christi y la Ascensión. Pues ayer tuvo que brillar muchísimo porque el lorenzo arreó de lo lindo. Y si no que se lo pregunten a los miles y miles de granadinos de pro que este jueves 'peregrinaron' hasta el ferial con la noble intención de tomar unos fresquitos y disfrutar del día grande de la feria de Granada. Los termómetros superaron los treinta grados a la sombra y el abanico se convirtió en el 'outfit' imprescindible para no fenecer entre baile y baile. Llenazo en el recinto de Almanjáyar. Otro más. Ya hay quien habla de uno de los Corpus más multitudinarios de la historia. Quién sabe. Igual sí.

Y es que desde la una de la tarde el reguero de gente por la avenida Juan Pablo II y la carretera de Jaén fue constante. Tanto es así que dos horas más tarde ya resultaba muy complicado encontrar mesa o hueco. Y es que más allá de las reuniones de familiares y de amigos, hubo quien aprovechó la oportunidad para organizar incluso comuniones. Como en el 'Treinta y todos', donde María Alfaro y todo su equipo de cocina se afanaban entre los fogones para que los invitados comieran gloria bendita. Gambas, jamón, queso, almejas de carril, lagartitos ibéricos, salmorejo y todo lo que vino después, que no fue poco. ¿El secreto para que todo salga perfecto? «Currar a tope», aseguraba María, quien de buena mañana, a eso de las diez, ya estaba preparándolo todo. Entre convites, copetines y reservas, 180 comensales previstos, calculaba Abel, encargado del 'Treinta y todos', una de las cuatro casetas del Corpus que gestiona el catering Martín González, una empresa del Coronil especializada en este tipo de eventos y que contrata a más de setenta personas en toda la temporada ferial de Andalucía -de abril a octubre con junio de vacaciones-.

Unos metros más abajo, en la 'barraca' de Emasagra, también mucho jaleo. Jaleo del bueno. Porque del malo ya se encarga que no haya Carlos y sus compañeros, vigilantes jurados de Prosegur. «Nuestra función fundamental es custodiar la entrada para evitar que no acceda nadie bebido y que puede generar algún problema», comentaba Carlos, quien por ahora no ha tenido que pasar a mayores. «Llegado el caso, valoramos si somos capaces de controlar la situación nosotros mismos y si vemos que no, rápidamente nos ponemos en contacto con los agentes del orden», explica Carlos, que este año se estrena en funciones de vigilancia en el Corpus.

Y es que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están muy presentes en el Corpus. En uno casos pasan muy desapercibidos, los que van de paisano, y en otros todo lo contrario, los que patrullan cabalgando. José Luis es uno de los integrantes de la Unidad de Caballería Charly de la Policía Local de Granada, formada por ocho guardias. José Luis monta a Candela, una jaca de diez años de color marrón. «Conozco sus virtudes y defectos a la perfección», comenta poco antes de montar la cabalgadura. Él y todos los compañeros de la Unidad están formados en el uso de las riendas. Entrenan en el picadero de la carretera de Camaura. A diario las semanas antes de eventos como el Corpus. Hacen circuitos y dan paseos por el campo. «También por la ciudad, para que los animales se vayan acostrumbrando al ruido de los coches y las personas».

Manuel Bolívar es el encargado de la Unidad. «Siempre hay seis equinos en servicio más otros cuatro de la Policía Nacional, con los que se intenta cubrir todo el espacio», señala Manuel, quien subraya la efectividad de la vigilancia a caballo primero porque se otea desde altura y se tiene un mayor campo de visión, segundo porque permite llegar a mayor velocidad a cualquier sitio y tercero porque, en determinadas circunstancias, también imponen más respeto.

La Policía Local es quien se dedica, precisamente, al registro de todos los corceles que entran en el ferial. Los jinetes tuvieron hasta el viernes de la semana pasada para inscribirse en los Mondragones y ahora, ya metidos en faena, en el puesto de guardia que hay junto a la portada. Tan sólo se les exige la carta verde y el seguro. No hay que pagar nada.

Ayer hubo unos 150 caballos circulando por la feria. Cuatro de ellos, Ecijano, Caprichoso, Barquillero y Deseado, todos de pura raza española, tirando, mediante enganche a la calesera, de un carruaje Blandón con un siglo de antigüedad. Su cochero, Antonio 'El niño de los Ogíjares', aseguraba que la conducción en el Corpus es complicada «porque la gente va mirando el móvil, se mete en nuestro carril y cuando menos te lo esperas los tienes debajo». «Hay que ir muy pendientes».

Juan Pérez 'El Trompeta' y Antonio Pérez también se dejaron ver en el albero a lomos de Portugués y Macarena. A las 10:45 salieron de Alhendín. Hora y tres cuartos cabalgando hasta Granada para lucir palmito en el Corpus y regresar a casa cuando se ponía el sol.