Todos los atuendos de La Tarasca y su peculiar historia

Preparando a La Tarasca, en el año 1983./TORRES MOLINA
Preparando a La Tarasca, en el año 1983. / TORRES MOLINA

La mujer más popular de la Feria volverá a pasear por el centro vestida, peinada y maquillada por talento local granadino

F. A.

Cada miércoles de feria, justo a las doce en punto de la mañana, la Tarasca parte del Ayuntamiento sobre su dragón anunciando la llegada de los días grandes de las fiestas granadinas. Es escasamente una hora lo que dura este colorido desfile, tiempo suficiente para recorrer un itinerario que sube por Reyes Católicos hasta la Gran Vía para bajar por la calle Cárcel Baja y Capuchinas a Mesones, desde donde regresa al consistorio.

Personaje singular y curioso, cada año despierta cientos de comentarios y críticas a raíz de la ropa que luce. A pesar de ello los más afamados diseñadores y modistas de la ciudad sueñan con vestirla alguna vez. Este año 2018 la persona que se encargará del diseño del vestuario de la Tarasca será Victoria Moguer, estudiante de diseño de la Universidad de Granada, mientras que María Luz Ruiz Fernández, se encargará del peinado del maniquí más famoso de Granada.

Puedes ver los distintos atuendos que ha llevado la Tarasca en los últimos 80 años en esta galería.

Historia

Curiosa es la historia de esta tradición de la ciudad. El personaje de la Tarasca era una figura corriente en muchas otras celebraciones, remontándose sus orígenes incluso a las antiguas culturas de Babilonia, Egipto y Grecia. Hasta nuestros días ha llegado ésta extraña figura mezclada con leyendas religiosas de santas que vencen a espantosos dragones, como el caso de Santa Marta que venció a un monstruo en Tarascón (Francia).

En concreto, la tradición dice que los habitantes de ésta ciudad de la campiña de la Provenza estaban atemorizados por culpa de un dragón alado y que pidieron a Dios que les ayudara. Dios envió entonces a Marta, una joven mujer que luchó contra el monstruo venciéndolo, lo que hizo que todos los habitantes de Tarascón se convirtieran al cristianismo y en recuerdo de la hazaña comenzaran a procesionar cada año la figura de un monstruo encadenado a los pies de una dama.

El nombre de Tarasca hace pues alusión al monstruo que dicen existiera en la mencionada ciudad francesa -parece ser que un dragón o gran serpiente-. De todos modos no falta quien ve en la figura de la Tarasca la representación del bien y del mal, de las contradicciones: el dragón monstruoso frente a la belleza de la mujer, la fiera rendida ante la sencillez de una persona... Tanto la figura del dragón como la del maniquí han variado con el paso de los años, ya que parece ser que pronto comenzaron los granadinos a acompañar las fiestas del Corpus con la procesión de ésta figura acompañada de gigantes, cabezudos y diablillos. De hecho una real cédula fechada el 21 de julio de 1780 prohibe la salida de 'gigantones, gigantilla y Tarasca'. Pero pronto lograría recuperarse la tradición prohibida. Delante de la Tarasca siempre un regimiento de adolescentes corren junto a los cabezudos, esos personajes que asustan a los más pequeños y cuya presencia tan íntimamente está relacionada con las fiestas granadinas. Los cuatro gigantes representando a los reyes cristianos y moros preceden cada año al grupo de cabezudos entre los que una vez más destacaron Chorrojumo, el gitano, el negrito, la abuela, el chino, el bandolero y el torero.

Sin lugar a dudas un colorista desfile que llama la atención de los granadinos que llenan las calles para cumplir con la tradición de estas fiestas, y que sorprende a los numerosos visitantes que tiene la ciudad.