La Tarasca de Granada 'se adelanta' este año

Néstor Peinado retoca el maniquí que porta el dragón de la Tarasca. /
Néstor Peinado retoca el maniquí que porta el dragón de la Tarasca.

Un exalumno del colegio Genil fabrica una 'Pública' para la fiesta de fin de curso

CARLOS MORÁN

Un dragón verde recorrió la Vega de Granada el pasado martes. Tras posarse en una furgoneta, y ante el asombro de los conductores que se cruzaron con el convoy de transporte especial, el monstruo viajó desde la localidad de Churriana, su lugar de nacimiento, hasta la capital. El bicho iba a la escuela. Concretamente, al Colegio Público Genil, que es de educación Infantil y Primaria. Era el primer día de clase del fabuloso animal y su presencia no pasó desapercibida. Los chiquillos recibieron a la bestia con alboroto, risas, gritos y algún que otro puchero -siempre hay niños que son más impresionables que otros-.

Lo mejor estaba por llegar. De pronto, alguien llegó con un maniquí femenino vestido de faralaes y con el cabello morado, y lo colocó sobre el lomo del dragón. Había nacido una estrella: la Tarasca II o la Tarasquilla -y cada uno que elija el nombre que prefiera-.

Para acabar de completar el cuadro, un enjambre de cabezudos enanos empezó a brincar alrededor del popular 'conjunto escultórico'. Sin que sirva de precedente, o sí, la 'Pública' de las fiestas grandes de Granada la lío parda en el patio del 'cole' Genil con más de una semana de antelación -la hermana mayor se echará a la calle el próximo miércoles-.

Ya es tradición que los maestros y los padres de los alumnos del citado centro educativo se confabulen para ofrecer a los 'chaveas' un espectáculo cada vez más logrado. En 2016, sin ir más lejos, construyeron y filmaron una historia del cine en la que cohabitaban el Rey León y el cohete del 'Viaje a la Luna' del gran Georges Meliès. El parecido con los modelos originales era asombroso y cosecharon un importante éxito de público y de crítica. Vamos, que a los niños les gustó, y no hay jueces más severos.

MacGyver

Este año tenían que superarse y, partiendo de un guión más o menos inspirado en el 'Ministerio del Tiempo', decidieron que el motivo principal de la fiesta de fin de curso iba a ser Granada (explicada con sugerentes viajes en el tiempo). Y, claro, no podía faltar la Tarasca. Pero para eso había que hacer una Tarasca.

Como en ocasiones anteriores, los padres y los 'profes' se pusieron en manos de Néstor Peinado, su particular MacGyver. Nota para los 'milenials' y posteriores: el tal MacGyver era el protagonista de una exitosa serie televisiva de los años 80 del siglo pasado, y se caracterizaba por su habilidad para salir de embrollos endiablados manipulando objetos cotidianos que él convertía en herramientas extraordinarias con las que derrotar a los malos.

Pues Néstor, exalumno del 'cole' Genil, padre de dos adolescentes que también pasaron por el centro y licenciado en Bellas Artes, también tiene la capacidad de dar vida a materiales inanimados. Y lo hace por amor al arte. Le dan unos trozos de hierro, cuatro botes, unas cajas de cartón y un carrillo con cuatro ruedas y monta una nave espacial... o una Tarasca. «Han sido dos madrugadas de trabajo», dice. Es que Néstor se gana la vida como dependiente en una papelería y modela sus creaciones en su tiempo libre. Cuando oscurece y el resto de la familia duerme, baja al sótano de su casa, donde tiene su taller, y comienza a dar forma a los 'encargos'. Por eso mide sus obras en 'madrugadas'.

En este sentido, la Tarasca ha sido un trabajo de mediana dificultad. El mayor problema es que la idea inicial acabó por desbordarle. «Tenía previsto hacer un Tarasca pequeñita, pero se me fue de las manos. Me suele ocurrir casi siempre», admite. Es cierto. La Tarasca II tiene la prácticamente la misma estatura que la original.

Cuenta que la labor de documentación no fue excesivamente exigente, porque él corrió delante de la Tarasca cuando era niño y ese aprendizaje le facilitó mucho la labor. Es decir, que no ha tenido que infiltrarse en los cuarteles municipales en los que reside de la Tarasca 'pata negra' para copiar. No ha habido 'espionaje industrial'. Lo más arriesgado fue trasladar el dragón desde Churriana hasta la capital granadina, pero el operativo salió bien.

«Más alucinante fue cuando nos prestaron un ataúd para otra de las obras que montamos aquí», apunta Encarni, una de las integrantes de la Asociación de Padres y Madres del Colegio Público Genil.

-¿De verdad?

-«¿La anécdota o el ataúd?»

-Las dos cosas.

-«Las dos cosas son ciertas. El féretro era auténtico. Nos lo dejó una señora que lo tenía en su casa. Recorrimos el centro de la ciudad con él. La gente nos miraba asustada».