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MigrAtlas pone cifras a la carga invisible de la migraña en España

La migraña genera un impacto superior a los 76.000 millones de euros anuales y condiciona la vida laboral, familiar y social de cerca de cinco millones de pacientes adultos diagnosticados. ‘MigrAtlas: La huella de la migraña en España’ analiza el impacto y el recorrido asistencial de la migraña en España, con pacientes de AEMICE y 15 profesionales de 13 sociedades científicas.

Laura Fortuño

La llamamos, equivocadamente, dolor de cabeza. Pero sus consecuencias dejan claro que estamos ante una realidad mucho más compleja. La migraña genera en España un impacto superior a los 76.000 millones de euros al año¹ y condiciona la vida laboral, familiar y social de los cerca de cinco millones de pacientes adultos con este diagnóstico en España. 

«La migraña no solo es una cuestión de dolor. A partir de 4 días de migraña al mes pueden aparecer otros síntomas llamados intercríticos, como inestabilidad, falta de concentración y atención, fotosensibilidad, que son también responsables de que los pacientes no rindan correctamente en el trabajo. Los días que hay un ataque de migraña no solo hay dolor: hay náuseas y en alguna ocasión llega a haber vómitos, hay fotofobia, estorban también los ruidos. Además, uno de cada tres pacientes tiene aura, durante la cual puede experimentar destellos o alteraciones visuales y adormecimiento de alguna parte del cuerpo», expone el doctor Robert Belvís, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y director de la Unidad de Cefaleas y Neuralgias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona). 

«Muchas personas llegan a la consulta después de llevar años teniendo episodios de migraña. Al principio piensan que son solo “un dolor de cabeza”, toman analgésicos por su propia cuenta, intentan seguir con su vida y no consultan hasta que los ataques comienzan a ser más frecuentes o les condicionan de forma importante su vida. Además, muchas veces se consulta por otros motivos, y cuando preguntas específicamente por el dolor de cabeza, descubres que esa persona lleva mucho tiempo adaptando su vida a su migraña», explica la doctora María Varela, coordinadora del Grupo de Trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) que ejerce como médica de familia en el Centro de Salud de Mayorga (Valladolid). 

«La migraña es la segunda enfermedad más discapacitante en mujeres en edad adulta, y la séptima en el ser humano en general, según datos de la OMS. Y esto repercute en la vida familiar, social y laboral», señala Belvís. 

Más del 91% de la carga total queda fuera del presupuesto del Sistema Nacional de Salud (SNS). Las pérdidas de productividad laboral representan cerca del 60% del total, mientras que los costes intangibles suponen alrededor del 27% e incluyen el deterioro de la calidad de vida y la pérdida de actividad social y doméstica. La carga también comprende gastos asumidos directamente por los pacientes y sus familias. ¹ 

Solo el presentismo (acudir al trabajo, pero hacerlo con un rendimiento reducido a causa de los síntomas) representa cerca del 45% de toda la carga socioeconómica de la migraña.¹ Este enorme impacto contrasta con otra realidad: la enfermedad sigue infradiagnosticada y banalizada: el 19,5% de la población española presenta síntomas autodeclarados de migraña y se estima que más de tres millones de personas conviven con ella sin diagnóstico. A esto se suma que uno de cada tres pacientes reconoce haber dudado antes de acudir al médico por el estigma social o la banalización de su dolor.¹ 

«Hay una creencia de que el paciente utiliza la migraña para no ir a trabajar o salir antes, pero es todo lo contrario. Estamos hablando de cinco millones de ciudadanos españoles que van a trabajar con migraña y ese es el problema. La migraña ocasiona grandes costes indirectos por la disminución de la productividad», expone el neurólogo. 

Una realidad que obliga a mirar más allá de las bajas laborales. Varela lo explica así: «Laboralmente no podemos fijarnos únicamente en los días de baja, hay mucho presentismo, es decir, personas que van a trabajar con migraña, pero su rendimiento no es igual evidentemente. Por eso cuando valoramos si un tratamiento funciona, no podemos preguntar solamente cuántos días de dolor tiene el paciente, hay que preguntarle también cuánta vida le estamos devolviendo». 

Y es que, cuanto mayor es la frecuencia de las cefaleas, mayor es también su impacto en la vida cotidiana y su coste socioeconómico. Según los datos ‘MigrAtlas: La huella de la migraña en España’, el coste medio anual por paciente asociado al deterioro de la actividad doméstica y personal pasa de 665,90 euros en los casos de migraña episódica de baja frecuencia a 3.423,63 euros cuando la enfermedad se cronifica.¹

El atlas que permite entender el alcance de la migraña en nuestro país

Poner estas y otras cifras a una situación que muchas veces permanece oculta es precisamente uno de los objetivos de ‘MigrAtlas: La huella de la migraña en España’, que ofrece una visión integral de la carga económica, social y medioambiental de la enfermedad y analiza también sus consecuencias sobre la productividad, el empleo, la educación, la vida familiar y el uso de los servicios sanitarios.¹ 

Para ofrecer una mirada lo más completa posible, el proyecto reúne a 15 profesionales en representación de 13 sociedades científicas, además de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE). Neurología, medicina de familia, enfermería, farmacia, ginecología, psiquiatría o medicina del trabajo son algunas de las disciplinas que aportan su visión para entender una enfermedad cuyo manejo se realiza en los distintos ámbitos de atención sanitaria tanto primaria como hospitalaria y en la que impacto alcanza prácticamente todos los ámbitos de la vida.¹ 

«En España, las personas con migraña realizan de media entre 3 y 5 consultas médicas al año con profesionales de atención primaria —médicos de familia o pediatras, según la edad— y especialistas en neurología», explica Robert Belvís.

El impacto de la migraña también se refleja en la frecuencia con la que los pacientes necesitan recurrir a los servicios sanitarios. Según MigrAtlas, las personas con migraña crónica registran una media de 8,16 visitas a urgencias al año, frente a las 4,60 de quienes presentan entre uno y tres días de cefalea al mes. Una diferencia que evidencia cómo el aumento de la frecuencia de las cefaleas va acompañado de una mayor utilización de recursos sanitarios y refuerza la necesidad de un diagnóstico temprano y un seguimiento adecuado.¹ MigrAtlas parte de los resultados de un informe elaborado por Pfizer, en colaboración con la Fundación Weber, que pone cifras a la verdadera dimensión de la migraña en España. 

La importancia de un diagnóstico temprano

Aprender a reconocer los síntomas y acudir al médico puede cambiar el camino de la enfermedad. «Si no se diagnostica a tiempo, se van a poner tratamientos que no son eficaces», considera el doctor Belvís. «La primera consecuencia de no hacer el diagnóstico bien es el dolor. En España, desde que empieza el proceso, se tardan unos 6 años de media en llegar al diagnóstico. La mitad de los pacientes lo comienzan en edad pediátrica». 

En España, la migraña afecta a más de 650.000 menores, y acompañarlos también significa procurar que no se pierdan por el camino cuando pasan de la atención pediátrica a la adulta, uno de los momentos más delicados de su seguimiento. ¹ En palabras de la doctora Varela: «En los niños la migraña no siempre se manifiesta exactamente igual que en los adultos y por eso hay que pensar en ella. A veces las crisis son más cortas, el dolor puede ser diferente o expresado vagamente y pueden predominar síntomas como las náuseas, los vómitos o el dolor abdominal. Y después está la transición a la edad adulta, lo ideal sería hacer una transición planificada con un resumen claro del diagnóstico, tratamientos utilizados y plantear un seguimiento por su Médico de familia. Al final, tanto en niños como en adultos, el objetivo es el mismo: que la migraña ocupe el menor espacio posible en su vida».

También es importante contar con profesionales cada vez más preparados. Entre el 97% y el 100% de los médicos de atención primaria, urgencias y neurología general manifiesta interés en recibir formación especializada sobre migraña. ¹

« Los médicos de familia tienen que atender muchas enfermedades y, en ocasiones, puede ser más difícil reconocer la migraña. Pero seguiremos trabajando y ofreciendo formaciones para que el conocimiento sobre la migraña y las cefaleas siga mejorando», sostiene Belvís. 

La doctora Varela coincide en la necesidad de reforzar el papel de estos profesionales y pone el foco en Atención Primaria como pieza clave en el abordaje de la enfermedad: «Atención Primaria debe ser el eje del seguimiento, liderar el diagnóstico precoz, iniciar y ajustar el tratamiento y detectar cuando existe un uso excesivo de medicación, así como ver la evolución o valorar indicación de tratamiento preventivo. Lo importante es la comunicación y un criterio común».

Pero MigrAtlas no se queda únicamente en poner cifras a la carga de la migraña. El proyecto va un paso más allá y propone 26 intervenciones destinadas a mejorar la atención a los pacientes y contribuir a reducir la progresión de la enfermedad mediante el rediseño del proceso asistencial. De ellas, once pueden apoyarse en recursos que ya están disponibles, lo que demuestra que parte de la mejora puede comenzar aprovechando mejor las estructuras existentes y reforzando la coordinación entre los profesionales sanitarios. Porque avanzar en el abordaje de la migraña también significa conseguir que quienes conviven con ella puedan recuperar calidad de vida.¹

REFERENCIAS

1.MigrAtlas: La huella de la migraña en España. Fundación Weber, Pfizer (2026) Disponibles en: https://static.webfiles.pfizer.com/MIGRATLAS2026

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Pfizer. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.