Puntada a puntada: cómo Silbon ha tejido una identidad propia
Silbon ha construido mucho más que una firma de moda. Su apuesta por la cercanía, el talento, la sostenibilidad y sus raíces cordobesas explica un crecimiento que va más allá del armario.
Pablo López, CEO y co-fundador de Silbon
Hay muchas marcas que confeccionan ropa. Pero solo unas pocas consiguen algo mucho más difícil: tejer su propia identidad. Silbon nació vendiendo camisas y americanas, pero, puntada a puntada, ha ido construyendo algo que trasciende el armario. Una cultura empresarial, una forma de entender el consumo y una relación con las personas que explica por qué hoy la firma cordobesa es mucho más que una marca de moda.
«Queremos seguir siendo una empresa reconocida por hacer las cosas bien», resume Pablo López, fundador y CEO de Silbon. Y es muy posible que ahí esté la clave de una historia que se ha cosido con paciencia, cercanía y propósito.
Más que una marca de moda
En las fábricas de Portugal donde tradición y precisión dan forma a las prendas de Silbon.
Cuando Pablo López habla de Silbon, rara vez se limita a mencionar la ropa. Habla de personas, de oportunidades, de sostenibilidad, de normalidad, de Córdoba o de formación: «Empezamos como una marca de moda, sin más pretensiones, pero con el tiempo fuimos siendo conscientes de que estábamos construyendo una compañía. Y a esa compañía le hemos tratado de dar sentido y valores», explica.
Ese propósito se refleja en decisiones que forman parte del ADN de la firma desde sus orígenes. Entre ellas, la apuesta por prendas duraderas y alejadas de la lógica de la moda efímera. «Apostamos por ropa atemporal, que sin saberlo es lo más sostenible: un estilo atemporal y de calidad que te dura en el tiempo. Hay clientes que tienen prendas de hace 10, 12 o 15 años».
La visión de Silbon también se extiende a la manera de entender la empresa y las relaciones que se generan a su alrededor. «Creo que el futuro de Silbon va a pasar porque seamos la compañía más amable y donde la gente quiera trabajar más a gusto. Las empresas son personas».
En un momento en el que la industria de la moda reflexiona sobre su impacto social y medioambiental, Pablo López tiene claro que el cambio también pasa por replantear la manera en que consumimos ropa: «Nuestro mensaje es muy claro: cómprate cosas que te duren».
Quizá la mejor síntesis de esta filosofía la heredó de su padre y hoy la sigue repitiendo como una lección de plena actualidad: «El precio de la ropa no es lo que pone en la etiqueta; es lo que pone en la etiqueta dividido entre las veces que la vas a usar».
Esa visión está detrás de iniciativas como Second Life, el programa mediante el que los clientes pueden entregar prendas usadas de la marca para darles una segunda vida y facilitar un consumo más circular. «Es la mejor manera: cuando la ropa es buena, va pasando de mano en mano». Un modelo que, además, tiene una dimensión social: «Facilita que gente con menos recursos pueda estar renovando su armario constantemente».
A esta apuesta se suma también el Bosque Silbon, un proyecto de reforestación que refleja el compromiso de la compañía con la sostenibilidad y la conservación del entorno natural. Porque para la firma cordobesa, generar impacto positivo no pasa únicamente por diseñar prendas duraderas, sino también por contribuir activamente a construir un futuro más sostenible.
El Bosque Silbon está en los terrenos de la Finca Porrillas, dentro del recinto del Centro de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual ``Matías Camacho`` (Córdoba)
Córdoba en el ADN de Silbon
Lejos de intentar diluir sus raíces a medida que la compañía crece, Silbon ha convertido su origen en uno de sus principales activos diferenciales. «La gente en Córdoba no ve Silbon; ve Córdoba», afirma.
Más allá del origen geográfico, Pablo López defiende una forma de entender la elegancia estrechamente ligada a los valores. «Hemos construido un lifestyle desde la humildad, con la elegancia siempre presente, pero una elegancia basada en la educación, los valores y la honestidad».
Esta filosofía también se refleja en la apuesta por mantener parte de la producción cerca de casa. Actualmente, Silbon conserva una parte relevante de su fabricación en España y Portugal, una decisión que responde tanto a criterios empresariales como a una cuestión de coherencia: «Queremos mantener un 35% de producción en la Península Ibérica. La producción en cercanía te da capacidad de reacción y te protege ante problemas globales», explica Pablo.
Las fábricas de Portugal reflejan el compromiso de Silbon con la calidad y el cuidado de cada detalle.
Crecer sin perder la cercanía
Con más de 800 empleados y una expansión que continúa avanzando tanto dentro como fuera de España, uno de los grandes retos para Silbon es mantener la cultura empresarial que ha acompañado a la compañía desde sus inicios.
Mientras tanto, Silbon sigue ampliando horizontes. El norte de España se ha convertido en uno de los territorios con mayor potencial de desarrollo para la marca, mientras que Latinoamérica concentra buena parte de sus planes internacionales.
Aun así, Pablo López insiste en que cualquier expansión debe construirse sobre bases sólidas. «Tenemos que ser fuertes en casa para poder crecer fuera», resume. Y aunque la internacionalización forma parte de la hoja de ruta de la compañía, reconoce que existe un componente que va mucho más allá de los resultados económicos: la ilusión.
Formar el talento del futuro
Silbon Formación ofrece titulaciones oficiales de FP en retail, marketing y moda.
La última muestra de cómo Silbon entiende su papel más allá de la moda es Silbon Formación, un proyecto que nace de la combinación de dos elementos que para Pablo López resultan inseparables: el compromiso con Córdoba y la necesidad de generar nuevas oportunidades profesionales.
«La necesidad de mano de obra motivada y cualificada fue una de las razones para crear Silbon Formación», explica. Ubicado en Córdoba, el campus busca preparar a los profesionales que demandará el sector en los próximos años. Pero no se trata únicamente de formación académica. El objetivo es acercar a los alumnos a la realidad del negocio desde el primer momento.
«Le estamos dando una visión 360 del sector de la moda. Una formación que combina los contenidos oficiales con el conocimiento práctico acumulado por la compañía durante años de crecimiento y expansión».La iniciativa incorpora además incentivos para facilitar la incorporación laboral de los estudiantes. «Si contratamos a un alumno y permanece más de un año con nosotros, le devolvemos íntegramente el dinero del campus», explica.
Esta forma de entender la formación encaja con la filosofía que ha guiado la evolución de Silbon durante los últimos años: generar valor más allá de la venta de una prenda y construir un proyecto capaz de dejar huella en su entorno. Y es que si algo queda claro es que la historia de Silbon no habla únicamente de moda: habla de personas, identidad, oportunidades y propósito. Quizá nadie lo resuma mejor que el propio Pablo López cuando define el sector al que ha dedicado su vida: «La moda son tres cosas: ropa, gestión e ilusión».