Lo nuevo de 'Mindhunter' se adentra en los crímenes raciales

Holt McCallany es el protagonista de 'Minhunter'./
Holt McCallany es el protagonista de 'Minhunter'.

La serie ahonda en el asesinato de 28 niños en Atlanta entre 1979 y 1981

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Aquellos que vieron su primera temporada la elevaron a los altares. Tenían razones para ello. No obstante, han tenido que pasar dos años para que pudiéramos retomar 'Mindhunter' en el punto en el que la dejamos. Con la nueva tanda de capítulos, sigue sin ser la serie de la que todo el mundo habla, más allá del ruido de unos pocos de tus seguidores/seguidos de Twitter. Un premio inmerecido máxime cuando los nuevos episodios son posiblemente aún mejores que aquellos.

A pesar del tiempo transcurrido en la producción, la trama engancha en el punto exacto donde se fue. Bill Tench (Holt McCallany) y Holden Ford (Jonathan Groff) continúan trabajando en la Unidad de Ciencias del Comportamiento (UCC) del FBI con el asesoramiento de la Doctora Wendy Carr (Anna Torv) y bendecidos por el nuevo jefe Ted Gunn (Michael Ceveris). La profesionalización de la creación de perfiles criminales y la categorización 'asesino en serie' da un paso adelante. Y, además lo hace incluyendo un componente racial ausente en la primera temporada. Se lanza a ello basándose en una cruda historia real: el asesinato de 29 afroamericanos en Atlanta entre 1979 y 1981. Una historia que la televisión tan solo había contando en la miniserie 'The Atlanta Child Murder' (1985). «Rara vez se supera la barrera racial», dice el personaje de Anna Torv al inicio de la segunda temporada aventurando por donde irán los tiros. Los que devoraron la primera temporada pronto conectarán los hilos con la nueva tanda de episodios a través de esa forma narrativa tan peculiar de David Fincher. Si el primer capítulo ata los hilos, el segundo sienta las bases para ya el tercero iniciar la narracción principal, ese momento en el que todo empieza a tomar forma.

'Mindhunter' se revela como la gran serie policiaca de esas que llaman 'psicológicas', de las que indagan en las mentes de los asesinos, de las que intenta establecer patrones, entremezclan connotaciones sociales, económicas y, ahora sí, componentes racistas. Este componente, con el añadido de estar basado en una historia real, es el principal foco de interés. Y con un asesino, Wayne Williams, cuya culpabilidad sigue siendo cuestionada. De hecho el caso fue reabierto el pasado mes de marzo. Los investigadores de la UCC, que desdeñan el caso en un primer momento, tienen ante sí la riestra de cadáveres de niños que se van acumulando en tan sólo un año, todos afroamericanos, todos del mismo barrio. Las pequisas asoman a las probables conexiones con los grupos supremacistas blancos como el Ku Kux Klan.

La segunda temporada no rehúye de su propio descenso a los infiernos, las paranoias y las desconfianzas entre los integrantes de la unidad. David Fincher se reserva el capítulo inaugural (y el final), en el que explica el ataque de ansiedad de Holden Ford, el archivo del expediente, el encubrimiento, las debilidades y las fortalezas de los protagonistas. Pero también una secuencia de horror casero y el rock progresivo como banda sonora al más puro estilo 'Zodiac', un autohomenaje a una de las grandes cintas de su filmografía.

Las historias reales, alejadas en el tiempo pero con un componente racial que bien podría traerse al tiempo presente, la relaciones de desconfianza o los desafíos. Muchos ingredientes. Pero 'Mindhunter' no es la serie que intenta resolverlos, ni tan siquiera comprenderlos, sino explicarlos. Desde dentro, desde el propio análisis del comportamiento.

La segunda temporada completa de 'Minhunter' está disponible en Netflix desde el 16 de agosto de 2019.