'Another Life': placer culpable

El elenco protagonista de 'Another Life'./
El elenco protagonista de 'Another Life'.

La serie de Netflix es un culebrón que acumula sin ton ni son todas las referencias posibles al cine y la literatura de ciencia-ficción

Borja Crespo
BORJA CRESPO

En el vocabulario cinéfilo, extensible al seriéfilo, adjetivo que aceptamos desde el momento en el que algunos lo utilizan para autocalificarse con orgullo, se utiliza la etiqueta 'guilty pleasure' para exculparnos al reconocer en público que disfrutamos con un producto que, objetivamente, deja mucho que desear creativamente. El placer culpable, traducción del término al castellano, más utilizado como anglicismo en tiempos de postureo, se niega a sí mismo, porque ningún placer personal debe culpabilizarse, a no ser que signifique tener problemas con la justicia. Para sentirse menos avergonzado a la hora de confesar una pasión excéntrica, o más bien burda, depende de la lectura, subrayar con sentido del humor que es un 'guilty pleasure' te libra de posibles críticas gratuitas, aunque seas consciente de tu talante contradictorio. Puede ser una canción, un libro, una película o cualquier producto cultural que consumamos. Pero, sobre todo, una serie. Se desgastan sobremanera las dos palabrejas en debates sobre el consumo audiovisual actual. No faltan en tertulias seriéfilas bajo la luz artificial.

'Another Life' es una serie que quizás veas hasta el final, siendo consciente de su torpeza. Probablemente sus defectos son su mayor virtud, o simplemente te has enganchado al culebrón, al despropósito o a ambas cosas. Te sigue atrayendo la errática propuesta, a pesar de que no dejas de ver sus fallos. Despierta tu curiosidad y no sabes la razón exacta. Igual es una rareza, o un bodrio sin más, pero no hunde tu lealtad y capta tu atención hasta el final. El formato ayuda a la adicción irracional, capítulo tras capítulo. Ocurre con muchas series ofertadas directamente en streaming en las plataformas de pago. Se lleva la palma últimamente 'Another life (Otra vida)', o cómo a algún avispado se le ha ocurrido meter todas las referencias posibles a clásicos del cine y la literatura de ciencia-ficción en un solo argumento.

'Another Life' atiende a una tremebunda idea extendida: «es mala pero engancha», cuyo eufemismo es decir «guilty pleasure». Las tramas y subtramas, desplegadas sin orden ni concierto, no encuentran su sitio. Mientras, los actores hacen lo que pueden, les pesa el texto e intentan ganarse el sueldo con el esfuerzo justo, sin despeinarse, porque probablemente su vida como instagrammers les llena más. El surtido de errores es rico y variado, pero no importa, al género fantástico se le perdona casi todo en pos de la diversión y simplemente repasando el refrito de homenajes mal medidos, toma apropiación cultural, cualquier aficionado puede regodearse descubriendo guiños a 'Alien', 'Encuentros en la tercera fase', 'Starship Troopers', 'Planeta prohibido', 'Aniquilación'… Hay una parte copiada directamente de 'Battlestar Galactica', solamente falta 'Plutón BRB Nero'. Una auténtica temeridad, tanta acumulación de clásicos. Aprovechamos para recomendar la menos previsible serie de culto 'Enano rojo' (¡así, sí!).

Creada por Aaron Martin ('Slasher'), con diez episodios notablemente faltos de humor, 'Another Life' cuenta con un personaje protagonista antipático a más no poder. Deja al Jack de 'Lost' a la altura del barro. Katie Sackhoff, cadete en 'Battlestar Galactica', tiene que defender tan irritante rol, la comandante Niko Breckinridge, líder de una misión espacial en busca de respuestas que, lejos de solucionar dilemas, encuentra más preguntas. Selma Blair, Justin Chatwin, Samuel Anderson, Jake Abel y Blu Hunt complementan un elenco perdido que parece extraído de una serie tontorrona para millennials. Se pasean por el encuadre reconstruyendo momentos memorables de la ciencia-ficción con una falta de naturalidad que acaba siendo el sello de identidad. Con todo, el sistema demoniaco ideado por Netflix y compañía para que una vez acabe un episodio aparezca en segundos el siguiente hace que puedas devorar una de las series de ciencia-ficción más fallidas del momento sin preguntarte porqué. Sin remordimientos. Claro, es un «guilty pleasure». La mediocridad hipnotiza, ¿no?