100 números de cine

Fernando Belzunce
FERNANDO BELZUNCEMadrid

Richard Wagner defendió su idea de la obra de arte total en un ensayo publicado en 1851, 'Ópera y drama'. Consideraba que la tragedia griega había alcanzado esa calificación y que la superación de este género teatral había provocado que las seis artes (música, danza, poesía, pintura, escultura, arquitectura) se separaran en sus correspondientes ramas. Muy crítico con la ópera de su tiempo, el alemán aspiraba a crear un drama capaz de sumergir al espectador en una excelsa experiencia que de nuevo fuera fruto de la fusión de las artes. Con esa ambición creó 'El oro del Rin', una pieza revolucionaria en su día, y con esa misma ambición, que es a lo que íbamos, habría intentado hoy en día ser director de cine.

El cine nació como un espectáculo, y lo es, pero también es el arte donde áun se pueden buscar retos semejantes y donde tan solo el hecho de que se produzca esa búsqueda genera grandes hallazgos. Ninguna otra disciplina es capaz de aunar de semejante manera tantas otras artes, las antiguas y las nuevas, y lograr con ello la creación de un lenguaje propio. Un discurso de emociones capaz de arrancar lágrimas con las comedias y sonrisas con los dramas. Porque el cine, cuando está bien hecho, hace llorar y hace sonreír, no en línea con el tono dramático o cómico de la película, sino por un puro sentido de la belleza. El mismo que para Sorrentino y su protagonista de 'La gran belleza' es en verdad el sentido de la vida.

«¿Por qué te gusta tanto el cine?», es una pregunta que uno ha escuchado con sorpresa y cierto rubor muchas veces. Rubor porque equivale a preguntar que por qué a uno le gusta la vida y entra casi en el terreno de la intimidad. Digamos que la vida, algunas veces, no es tan bonita como el cine cuando está bien hecho, pero que otras sí lo es y por eso nos parece una vida de película. Total, que nos desviamos del tema, que esto va de que aquí, en La Butaca, se han cumpido cien números y que, aunque no sean nada comparados con los más de cien años del cine, tenemos cierta satisfacción por haberlos compartido con ustedes. No somos compositores de ópera ni directores de cine, pero, como se sigue diciendo en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, el cine se ve, se escribe y se lee. Seguiremos escribiéndolo y seguiremos dándoles que leer.

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