¿Quiere acabar Spielberg con Netflix?

¿Quiere acabar Spielberg con Netflix?

Los devotos de la plataforma de internet tachan de viejuno al director de 'Tiburón' por pedir que se establezcan reglas a la hora de premiar con el Oscar películas que no han pasado por las salas

RICARDO ALDARONDO

La confusión no cesa. En el rifirrafe surgido alrededor de 'Roma', la negativa de Cannes a programarla, el lío de su medioestreno en cines y los premios que se otorgó en los Oscar al filme distribuido por Netflix, siguen surgiendo voces que consideran que el signo de los tiempos es el 'totum revolutum' y que hay que rendirse a él, y también las que esgrimen cosas tan desviadas como que «los VHS y los videoclubs ya hicieron la competencia a los cines» y «no hay que premiar dónde se exhibe la película, sino su calidad». La cosa va por otro lado, la situación actual nunca se había dado previamente pero da lo mismo cuánto se repita, la confusión continúa.

Mientras su película ya convertida en un clásico 'La lista de Schlinder' volvía a los cines en su 25 aniversario, y con buena acogida a pesar de que pocas semanas antes la había emitido La 2 de TVE,Steven Spielberg trataba de poner un poco de orden en el desmadre que ha constituido la irrupción de las películas exclusivas de plataformas de 'streaming' en unos premios para el cine como son los Oscar. Hace ya décadas que los conceptos de TV Movie y de película de cine tienen puntos de encuentro o fronteras difusas, pero ahora las plataformas los han convertido en encontronazo.

Spielberg solo pedía un poco de orden y unas reglas mínimas y lógicas para saber de qué estamos hablando cuando se trata de dar premios al cine y no a los productos de una marca que solo se venden en su tienda. Rápidamente han llegado las acusaciones de viejuno e inadaptado a los tiempos modernos, a él que, sin perder la devoción por los clásicos, se ha adelantado al futuro unas cuantas veces, sin ir más lejos con su reciente 'Ready Player One', que precisamente hablaba de la convivencia entre lo real y lo virtual. Y de videojuegos. El productor Jeffrey Katzenberg tuvo que salir al paso para aclarar que Spielberg no tiene ninguna intención de ir a la reunión de la Academia de Hollywood en abril con un plan específico para vetar a Netflix, como se ha dicho en medio de la confusión.

Spielberg propone algo que parece inevitable para la convivencia de unos y otros, que las películas que opten a los Oscar hayan pasado por las salas durante un tiempo prudencial, cuatro semanas, que no sea lo que ahora llaman un 'estreno técnico', o sea, para cubrir el expediente. Y que las plataformas no puedan aprovecharse solo de la parte que les interesa del tradicional negocio del cine. Pero en el postureo radical se confunde todo esto con el muy notable y necesario servicio que cubren las plataformas, que no se basan solo en películas de estreno exclusivo, sino en una variopinta cartelera.

Las adoraciones apasionadas desembocan en gestos rendidos como quienes dan «gracias a Netflix» cual si recibieran el maná enviado por los dioses, porque ahora han visto 'Quién te cantará' o 'Tu hijo', como si ambas películas no hubieran existido antes, difundidas en el Festival de San Sebastián o en amplias campañas promocionales, estrenadas en cines, y no estuvieran también en otras plataformas como Filmin y, muy pronto, en DVD. Y es que no hay que confundir la función videoclub puesta al día con el problema de las películas que no pasan por los cines y van solo a un escaparate y solo para sus abonados. Algo que nunca había pasado antes con las películas de estreno, y las que, por lo tanto, optan a los Oscar. El desmedido culto a la marca tiene estas cosas.

Pero todo volverá a cambiar enseguida, porque si hasta ahora la cosa se ha focalizado en un absurdo 'a favor o en contra' de Netflix, el desembarco de las nuevas plataformas que prometen atacar fuerte en el nuevo sistema de distribución (Apple, Disney/Fox, Warner) puede cambiar por completo esa posición dominante. Y a ver cómo y dónde se sitúa cada cual.