Nicolas Cage, un meme viviente en 'Mandy'

Nicolas Cage afilla una de sus armas.

La cinta de Panos Cosmatos es un filme excéntrico que rompe el modo de representación habitual para proponer un viaje alucinógeno que cita a David Lynch, Alejandro Jodorowsky y Clive Barker con una ironía encomiable

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Funcionó a las mil maravillas a su paso por el festival de Sitges, no así en su pase dentro de la programación de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde fue abucheada por parte del público durante la proyección, con menos gracia de lo habitual en el Teatro Principal. No es para menos, 'Mandy' no es plato para todos los gustos, o la amas o la odias. O entras en el ritual propuesto por Panos Cosmatos, hijo de George Pan Cosmatos (director de 'Cobra, el brazo fuerte de la ley' o la segunda entrega de 'Rambo'), o puedes no entender absolutamente nada, ni falta que hace, lo cual también es lícito cuando se trata de un filme excéntrico que rompe el modo de representación habitual para proponer un viaje alucinógeno que cita a David Lynch, Alejandro Jodorowsky y Clive Barker con una ironía encomiable. Los cenobitas adictos al dolor de 'Hellraiser' visitan 'La montaña sagrada' tras deambular por una 'Carretera perdida'. Nicolas Cage conduce el relato con el corazón salvaje y un arma decimonónica en ristre, un hacha gigante con punta de lanza que puede pertenecer al atrezzo de una película de serie Z tipo 'Los nuevos bárbaros' o a la parafernalia de un grupo heavy de extrarradio adoradores de Manowar. 'Mandy' ya avisa en el primer segundo de su condición de puro rock, con unos créditos iniciales que invitan a participar en el aquelarre, un concierto demoledor donde suenan las guitarras más alto de lo normal. Si no te gusta el metal, este no es tu sitio. Sublime banda sonora, por cierto, a cargo de Jóhann Jóhannsson, con un tema de King Crimson como apertura.

Cage, cuya filmografía da bandazos entre la gloria y el cutrerío, lo da todo en la película definitiva que aúna toda su peculiar carrera y se permite el lujo de ofrecer al respetable una colección de planos dignos de convertirse en impagables memes de internet, razón de más para no tomarse demasiado en serio la trama desquiciada de un hombre deseoso de venganza que persigue a una secta absurda que se ha pasado de la raya, un guerrero del Bronx desubicado que atraviesa los bosques obsesionado con la mutilación. Una secuencia con un duelo de motosierras corona una retahíla de referencias empapadas de ácido lisérgico cuyo estallido sensorial merece ser vivido en una buena sala cinematográfica. 'Mandy' es uno de los grandes hypes de la temporada, carne de mentes apasionadas y detractores. Las primeras imágenes de avance pusieron los dientes muy largos a los aficionados al género fantástico y de terror. El popular actor empapado de sangre hasta las trancas pateaba culos en una atmósfera que remite a magnas producciones de los años 80, como no, a su iluminación característica y a la desvergüenza del cine subterráneo de aquella idolatrada época, con ecos de los 70. Hasta la animación de títulos de referencia como 'Heavy Metal' o 'Tygra, hielo y fuego' tienen su hueco.

Tres fotogramas de la cinta.

El amor y la venganza son los motores de la apuesta de Panos Cosmatos, que ya llamó la atención con la inclasificable 'Beyond the Black Rainbow'. De hecho, el metraje se divide en dos marcadas partes. «Me gusta pensar que Mandy puede considerarse una obra de arte naive», recalca el ganador del premio al mejor director en el último festival de Sitges. «Es como una alusión a los recuerdos que tengo sobre arte, música y películas de cuando era niño. La idea de 'Mandy' se me ocurrió justo después de la muerte de mi padre. En ese momento, el mundo que conocía desapareció por completo. Tras haber superado la pena provocada por la muerte de mi madre una década antes, esta vez el dolor era aún más intenso. 'Beyond the Black Rainbow' trata sobre mis sentimientos de culpabilidad y arrepentimiento, y sobre cómo no debemos aferrarnos a las cosas que no se pueden cambiar. 'Mandy' gira en torno a la ira y la impotencia que se siente a continuación. En 'Beyond the Black Rainbow' intenté contenerme a mí mismo en casi todas las decisiones para crear un universo totalmente definido y controlado. En 'Mandy' me he dejado llevar y he incorporado mis fetiches artísticos, mis pasiones y mi personalidad para hacerla aflorar de una manera más vistosa dentro de su propio contexto. 'Beyond the Black Rainbow' era como una inhalación, y 'Mandy' sería su exhalación. Mi madre fomentó mi creatividad, mientras que mi padre me enseñó conceptos cinematográficos más pragmáticos. De esta manera, ambos están presentes en esta película. De hecho, hay muchísimo de mi madre y de mi padre en ambas películas. Son las dos mitades de un todo». Dejarse llevar, esa es la clave para degustar una película de culto instantáneo cuya atmósfera irreal puede situarte en un lugar que no te esperas. Cine de autor de género, reformulado, degenerado, multireferencial, sincero, coherente y diferente. Una oda al exceso que cuenta con el mejor Cage para subrayarlo. Si como espectador no te sientes atraído por el despliegue, puede ser comprensible.

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