'Génesis': Mi clon joven es mi peor enemigo

Will Smith protagoniza 'Géminis'.

Ang Lee pierde el rumbo con un thriller que tiene en el rejuvenecimiento digital de su estrella protagonista casi su única baza

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Will Smith por partida doble es lo que ofrece 'Géminis', una aparente cinta de acción al uso, mezcla entre thriller y ciencia-ficción, que llama la atención por la figura de su director, Ang Lee, que lo mismo te rueda 'La vida de Pi' que 'Brokeback Mountain' o 'Hulk'. Su filmografía resulta de lo más variopinta, su última propuesta así lo confirma. El autor de 'Tigre y dragón', 'Comer, beber, amar' y 'Sentido y sensibilidad' parece haber viajado en el tiempo, a los años 90, aceptando un encargo que recuerda a 'El único', con Jet Li.

La estética no desentona en este sentido, ni parte del planteamiento. Smith encarna a un asesino de élite al que quiere dar caza otro mercenario que resulta ser su propio clon, notablemente más joven gracias a los milagros de la infografía. Las críticas negativas le han llovido al que fuera alabado por películas indispensables, con notable creatividad y mensaje, como 'La tormenta de hielo'. ¿Dónde quedó el talento del oscarizado realizador de origen taiwanés?

Smith pelea contra sí mismo, un sicario de 50 tacos contra su clon veinteañero, en un show a ratos ridículo que ha contado con seis guionistas, entre ellos David Benioff ('Juego de Tronos'). Produce Jerry Bruckheimer ('Top Gun', 'Armageddon'), otro dato a tener en cuenta para imaginar por donde van los tiros en 'Géminis', cuyo libreto hace aguas por todos lados. Quizás la labor de Ang Lee tiene más mérito de lo que parece, al haber conseguido hilar una trama enclenque y darle movimiento.

«Esta historia es una idea fabulosa, de verdad que lo es», comenta el conocido productor de 'CSI' y 'Con Air'. «Ser perseguido por ti mismo. Y no solo por ti mismo, sino por el tú que tiene toda la juventud y poder». La pirueta visual de crear un Will sin canas ni arrugas parece ser el auténtico reclamo del filme. Incluso el popular actor protagonista cae en tan absurdo juego. «Lo que estamos haciendo aquí no se había hecho nunca con anterioridad», exclama. «Cuando vi la primera prueba fue una experiencia desasosegante. Era impresionante, ese... era yo. Estaba observando una versión mía, tal y como era a los 23 años, perfecta, como si alguien hubiese eliminado todos los defectos. Era, no sé cómo decirlo... '¡vaya!'... o sea... cuando te explican el concepto, es una idea que suena muy bien, ¿no? Pero cuando lo ves, es una experiencia cinematográfica asombrosa. Cuando lo ves, te atrapa. De pronto te das cuenta, 'Así que eso es clonar'».

Sin duda tiene que ser estremecedor verte a ti mismo con la piel tersa, viajando emocionalmente en el tiempo. Igual que con un filtro de Instagram o la famosa FaceApp, pero al revés. Los efectos visuales mandan. Will Smith ya está pensando en «hacer películas con una versión mía de 23 años». ¿Volverá el Príncipe de Bel Air?