'Blackbird' ('La decisión'), un drama duro y elegante

Un fotograma de 'Blackbird'./
Un fotograma de 'Blackbird'.

Remake de la cinta del danés Bille August, es la historia de una mujer que reúne a toda su familia para comunicarles que no quiere seguir viviendo

Boquerini .
BOQUERINI .

Roger Michell (Pretoria, Sudáfrica. 1956) es un director de teatro y cine al que siempre le han preocupado las relaciones familiares. En su filmografía encontramos títulos como 'Notting Hill' (1999), 'El intruso' (2004), 'Venus' (2006), 'Le Week-End' (2013) o 'Mi prima Rachel' (2017), todas películas sustentadas en potentes personajes y en excelentes interpretaciones. El festival de San Sebastián ha elegido como título de apertura su último trabajo, 'Blackbird' ('La decisión'), un potente drama, primero de los títulos en competición, que protagonizan Susan Sarandon, Kate Winslet, Mia Wasikowska, Sam Neill, Rainn Wilson y Lindsay Duncan, un reparto impecable. A muchos espectadores les ha sonado el drama que cuenta, y están en lo cierto. Se trata de la historia de una mujer que reúne a toda su familia para comunicarles que no quiere seguir viviendo, que ha decidido acabar con su sufrimiento por medio de la eutanasia con la ayuda de su marido. La decisión destapará rencillas familiares ocultas en las tres generaciones de la familia, una serie de conflictos enterrados en el pasado con sus hijas y otros familiares cercanos, pero también el amor que todos ellos sienten por la madre. 'Blackbird' es un remake de una película del danés Bille August titulado 'Corazón silencioso', que también pasó por el Festival en 2014 y donde una de aquellas protagonistas, Paprika Steen, ganó la Concha de Plata a la mejor interpretación femenina.

'Blackbird' es una película dura en el fondo y brillante en las formas que no se aleja demasiado de la original. Es un drama intenso, doloroso y muy duro, con la eutanasia como eje, que habla de la muerte, pero también de la vida, con unas interpretaciones soberbias. Un tema que no sorprende en el cine europeo pero que para la sociedad norteamericana puede resultar muy incómodo y a buen seguro que levantará polémicas. Con un tema como este es muy fácil caer en el melodrama lacrimógeno o no empatizar nada con los personajes. Roger Michell hace filigranas para no decantarse hacia ninguno de los dos lados, cosa que logra apoyándose en el reparto. Nunca se sale de la casa en que se desarrolla la acción en un fin de semana, una residencia de lujo bastante aislada, lo que contribuye al microcosmos que retrata el director, con un desenlace tan turbador como elegante. Los festivales no suelen dar premios a las películas de inauguración, por más que vayan en competición, pero aquí el jurado debería tener en cuenta al reparto del filme.