Rivera y Díaz tensan aún más la cuerda

Albert Rivera y Juan Marín en Medina Azahara, ayer. /EFE
Albert Rivera y Juan Marín en Medina Azahara, ayer. / EFE

Díaz avisa que la fecha electoral no la va a decidir Rivera, mientras su portavoz critica la estrategia bronca de Cs para «abocar» a Andalucía a comicios anticipados | El líder de Cs reta a la presidenta a rectificar antes de dar por rota su alianza en Andalucía este sábado

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

El proceso de ruptura entre PSOE e Izquierda Unida en la anterior legislatura andaluza duró cuatro meses y en medio se aprobaron los Presupuestos de 2015 por ambos socios de gobierno. Pocas semanas después, a finales de enero, Susana Díaz disolvió el Parlamento y convocó elecciones un año antes de su fecha dejando estupefacta a la formación izquierdista, que esperaba que fueran meses más tarde de marzo. El fantasma de aquel golpe de efecto ha pululado toda la legislatura y en parte puede ser la razón de la estrategia de Ciudadanos de no dejarse sorprender por Díaz y llevar la iniciativa en el divorcio político de ambos aliados parlamentarios de forma tan bronca e intentando aparecer con la llave de la convocatoria de las elecciones en la mano. Una actitud que molesta especialmente a la presidenta de la Junta. «La fecha se va a decidir aquí, en Andalucía, y no fuera», reiteró ayer Susana Díaz tras lamentar el «nerviosismo» de Albert Rivera, pero admitiendo que sin la estabilidad que hasta ahora le ha dado Cs «tendrán que hablar los andaluces», un eufemismo en su vocabulario de unas elecciones, que ya todos los partidos dan por anticipadas a este otoño.

El malestar creciente entre ambos dirigentes aliados durante tres años y medio en Andalucía se hizo patente cuando ayer tensaron aún más la cuerda con un ultimátum y descalificativos. Rivera, en una visita relámpago a la ciudad árabe Media Azahara, ratificó el amago de ruptura que el candidato a la Presidencia de la Junta de Cs, Juan Marín, escenificó el día antes tras no aceptar el PSOE la negociación a siete meses de agotar la legislatura de reformas de calado nacional como la supresión de aforamientos de los diputados o la reforma de la Ley Electoral para que los partidos minoritarios no tengan desventajas según la circunscripción. Son aspectos incluidos en el acuerdo de investidura de 2015 que Cs considera «incumplimientos» de los socialistas.

Rivera dijo que si la presidenta rectifica y «cumple» los acuerdos con Cs no habrá «discusión ni debate» y «se acabará la legislatura, hasta el último día», convocándose «elecciones para la fecha que toque». Para ello no le da mucho tiempo, solo 48 horas, el plazo programado para que el comité ejecutivo nacional de Cs decida dar por finalizada la alianza con el PSOE andaluz este viernes por la tarde en Málaga. El anuncio de la ruptura lo hará el propio Rivera el sábado por la mañana en otro lugar emblemático como el de Medina Azahara, en este caso el paseo de La Farola de la capital de la Costa del Sol, una vez que el PSOE reiteró ayer que no cederá.

«Habrán calculado que les merece la pena tirar por la borda lo que han ayudado a construir en estos tres años y medio solo por adelantarse diez minutos a Casado», replicó Díaz, para quien la actitud de Rivera obedece a su «desquicie» por competir con el líder del PP a ver quién «es más de derechas».

«Ciudadanos ha decidido, en una estrategia que ha crecido en las últimas semanas, convertirse en factor de inestabilidad y abocar a Andalucía a unas elecciones anticipadas», lamentó el portavoz socialista, Mario Jiménez. Preguntado si de este análisis se deduce que el PSOE asume el adelanto, Jiménez se apresuró a aclarar que se refería a la «estrategia de Cs» y que la fecha hay que preguntársela a la presidenta.

El PSOE, recordó Jiménez, sí cumplió con el acuerdo de la ley electoral dando curso a un grupo de trabajo en el Parlamento, cuyas conclusiones muy diversas, que se verán esta próxima semana, no son coincidentes con la tesis que defiende Cs. Sobre los aforamientos, Díaz se ha mostrado de acuerdo siempre y cuando se haga a nivel nacional. Para Rivera, la negativa obedece a que tanto PSOE como PP «son alérgicos a la regeneración, les da miedo regenerar el país, romper las redes clientelares que han creado durante tanto tiempo, y les da pánico no ser aforados e ir a un juez natural».

Unas elecciones en otoño parecen venir bien tanto a Díaz como a Rivera, según sus entornos, y pese a la apariencia de ruptura convenida, la presidenta se siente molesta por la sobreactuación de los dirigentes naranjas para distanciarse de ella, haciéndola aparecer como incumplidora de un acuerdo en materia de regeneración política, un asunto de su máxima preocupación inmerso su partido en varios procesos judiciales de corrupción del pasado, como el de los ERE. «Ese no es el camino», lamentó Jiménez.

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