Andalucía

«El problema no es Vox, sino quien gobierna con sus ideas y medidas»

Mario Jiménez posa en los pasillos del Parlamento andaluz./J. L. P.
Mario Jiménez posa en los pasillos del Parlamento andaluz. / J. L. P.

Asegura que las críticas a la herencia socialista es una señal de terrible debilidad de un gobierno con enormes carencias

JOSÉ LUIS PIEDRASEVILLA

Mario Jiménez es un animal político en estado puro y a esa actividad ha entregado toda su vida desde su juventud en la causa socialista. Coetáneo de Susana Díaz con la que forma un tándem sólido desde hace años, ha estado siempre en la vida orgánica y parlamentaria del PSOE, siendo un defensor aguerrido de la gestión socialista en los últimos años de gobierno como portavoz parlamentario, además de azote de la derecha a la que ahora tiene que combatir desde la trinchera de la oposición y con un frente muy diferente desde la llegada de Vox. No en vano, esta formación y su gran influencia en el Ejecutivo de PP-A y Cs es, sin duda, su gran preocupación y en esa batalla para luchar por sus efectos se va a entregar el PSOE en esta legislatura.

 

–¿Cómo está afrontando el cambio tan radical en Andalucía de pasar del gobierno a la oposición después de tantos años?

–Es muy duro, máxime cuando el PSOE ganó esas elecciones y fue la lista más votada, y también habiendo ganado el resto de elecciones celebradas desde entonces. Cuesta mucho acostumbrarse al nuevo papel en la oposición, pero creo que nos hemos adaptado en un muy poco tiempo y estamos realizando una fiscalización contundente del Ejecutivo y además dando un impulso legislativo, ya que la mayoría de los proyectos que se han tramitado hasta ahora son iniciativa socialista, ya que el Gobierno está en absoluta sequía legislativa. Además, hemos sido capaces desde la oposición de facilitar un acuerdo importante para renovar los órganos de extracción parlamentaria.

–¿Qué piensa de las insistentes críticas del nuevo Gobierno a la herencia socialista recibida?

–Es lamentable esa actitud permanente de hacer una relectura manipulada de la gestión anterior que revela que no son capaces de impulsar un proyecto de gobierno, sin sustento técnico ni político. Son una señal de debilidad terrible y están intentando que no se noten sus enormes carencias del gobierno, es un espantajo que no se corresponde con la realidad

Tras muchos pactos y medidas, solo han sido capaces de traer un solo proyecto legislativo, el de la supresión del impuesto de Sucesiones para resolver el problema a los 300 andaluces más ricos en detrimento de la mayoría de los andaluces. Y, claro, hay una parte de la herencia de la que no hablan, como los 1.700 millones que se han encontrado para sumar a su presupuesto.

–¿Cómo ve las críticas y medidas que se están adoptando para la reestructuración de los entes instrumentales y lo que el Gobierno denomina «administración paralela y chiringuitos»?

–Se está mintiendo para buscar el desprestigio de la gestión socialista y socavar los servicios públicos, detrás de todo ello está la clara perversión de su privatización. Es una frivolidad decir que Andalucía Emprende solo tiene un millón de euros para subvenciones, cuando saben que legalmente esta fundación no tiene capacidad para dar estas ayudas y se dedica solo a asesorar.

Con esta falta de rigor quieren generar el caldo de cultivo para justificar una privatización de estos servicios y justificar los despidos que Vox ha cifrado ya en 9.000.

El acuerdo entre PP-A, Cs y Vox y que Cs dice que no firmó y ahí está su logotipo establecía unas auditorías privadas que terminarán escribiendo lo que ellos le digan, y la contratación de una consultora para despidos y que todo ello forma parte del proyecto de presupuestos con las enmiendas de Vox incorporadas. Ya está el dinero para los despidos, para las auditorías que lo justificarán y para la empresa especialista en reestructuraciones. Eso es lo que va a ocurrir y es una realidad que está en los presupuestos que se aprueban esta semana con muchas dudas en las partidas de ingresos y vamos a ver su nivel de ejecución, que será ridículo.

–¿Cómo ve el papel de Vox y su capacidad de influencia en el Gobierno, se ha llegado a decir que estáis obsesionados con Vox?

–No estamos obsesionados con Vox, ahora bien, si se les obedece en sus planteamientos radicales y dañinos para Andalucía, claro que sí. Es lamentable la dependencia de la ultraderecha que padece este Gobierno, ya que va marcando el tono de la gestión.

El problema no es Vox, es quien gobierna con sus ideas y sus medidas, que es lo que está pasando. Este Gobierno está dispuesto a compartir sus estrategias y se ha convertido en una correa de transmisión de la ultraderecha y se refleja en las políticas de igualdad y violencia de género, inmigración y de LGTBI.

–¿Cómo ve la relación entre Cs y Vox en Andalucía después de la polémica que se vive en otros territorios donde se resisten a cerrar acuerdos con esta formación?

–Aquí ya no hay ningún tipo de pudor, y tanto Cs como PP ya se sentaron y estamparon su tres logos en el acuerdo de presupuesto como quería la ultraderecha. Es lógico, porque a un partido no se le puede decir tus votos son buenos pero tú eres malo. O votos o dignidad, y PP y Cs han decidido cambiar votos por dignidad y están en las manos de la extrema derecha, lo que no han hecho los partidos conservadores ni liberales en Europa nunca.

–¿Qué piensa cuando escucha al Gobierno decir que no hay que legislar, sino derogar leyes?

–Pues que este Gobierno defiende a los intereses de los poderosos que no quieren leyes, que son un cinturón de seguridad de los débiles y son necesarias para las clases medias y trabajadoras para que les protejan frente a los poderosos y les garanticen los servicios públicos que le permitan vivir con dignidad.

–¿Cómo valora la tarea tan diferente ahora de Susana Díaz en la oposición, se ha adaptado a su nuevo rol?

–Creo que ha dado toda una lección de responsabilidad cuando asumió desde el primer minuto su tarea de jefa de la oposición, creo que todo el mundo vio su sentido del deber y está realizando con responsabilidad su tarea. El intento de Moreno Bonilla de criticar el hecho de que no se ha adaptado a la oposición es por lo mucho que le impone su figura y la manera de defenderse es atacarla así, por su conocimiento riguroso y manejo de los temas que en cada debate deja en evidencia a un gobierno sin proyecto y entregado a la ultraderecha.

–¿Cómo ve el futuro de Susana Díaz, la ve peleando por volver a ser presidenta?

–Ahora mismo está cumpliendo con su tarea como jefa de la oposición y nosotros somos un partido democrático, llegado el momento ella tendrá que tomar una decisión y la militancia del partido también. Está cumpliendo perfectamente la labor que le corresponde y lo importante no es mirar a esa proyección de futuro y sí ver lo que está haciendo ahora y su trabajo en la oposición.

–¿Cómo ve el futuro interno del partido y las relaciones entre los partidarios de Pedro Sánchez y Susana Díaz?

–La situación ahora es de normalidad, los procesos internos aún están muy lejos y ya llegarán, y ahora hay que poner en marcha los gobiernos locales y desbloquear el Gobierno de España para que Pedro Sánchez sea investido presidente, para lo que esperamos sentido de la responsabilidad en los partidos de la oposición como así la tuvimos nosotros. Las cuestiones internas se deben resolver en los cauces internos y no van a impedir al partido realizar sus tareas. Ese es el camino que se ha planteado desde el respeto y desde la consideración hacia el trabajo, hay que poner al partido por delante de las personas.

–¿Cómo ve la legislatura con la estabilidad del acuerdo presupuestario a dos años para el Gobierno?

–Estamos ante un gobierno en permanente crisis y en manos de Vox, que ha ido aprendiendo a mandar con sus amenazas, lo que nos puede llevar a cualquier situación imprevisible que puede poner en evidencia al Ejecutivo, que está supeditado a las estrategias disruptivas de cada momento de la ultraderecha. La clave de estabilidad está en saber la anchura de las tragaderas de Moreno Bonilla y Marín con Vox y de la fuerza de la conjunción de intereses con la derecha económica para el negociazo de la privatización de servicios.