Cs prepara la ruptura con Susana Díaz como presión para el adelanto electoral

Juan Marín, ayer en el Parlamento./R. CARO
Juan Marín, ayer en el Parlamento. / R. CARO

Marín hará un informe con los «incumplimientos» del pacto con el PSOE para que Rivera o Arrimadas anuncien este viernes en Málaga el fin de la alianza

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

Ciudadanos y PSOE dieron ayer un paso más para escenificar una ruptura en Andalucía que ponga en bandeja a la presidenta, Susana Díaz, la convocatoria electoral para este otoño. La reunión solicitada por Cs para abordar con el PSOE el grado de cumplimiento del pacto de investidura firmado en 2015, y que ha durado tres años y medio como acuerdo de legislatura, terminó sin entendimiento. El portavoz regional del partido naranja, Juan Marín, se levantó de la mesa dando muestras de disgusto por el «no es no» de los socialistas a dar curso a todas las propuestas de regeneración democrática del pacto, entre ellas la supresión de los aforamientos, según contó luego. «La palabra de los socialistas no tiene valor», manifestó quien en septiembre de 2016 dijo de Díaz en una sesión de control que era «de fiar» porque cumplía lo pactado.

Marín desveló los siguientes pasos hasta la ruptura definitiva. Dijo que prepara un informe con «los incumplimientos» del PSOE. El comité ejecutivo nacional de Cs se reunirá este viernes y sábado en Málaga bajo la presidencia de Albert Rivera y analizará el informe junto a una propuesta suya que no quiso concretar, pero que apunta a la escenificación del fin de la alianza con Susana Díaz. Marín descartó que la propuesta incluya una moción de censura a la mandataria socialista.

Marín fue elegido el pasado julio en unas primarias exprés candidato a la Presidencia de la Junta y desde entonces su habitual tono amigable con Díaz fue endureciéndose. Ayer alcanzó un grado de dureza hasta ahora desconocido. «Hemos sido capaces de echar a Chaves y Griñán, de bajar los impuestos y suprimir el de sucesiones, pero cuando se trata de eliminar privilegios y chiringuitos o renunciar a dedazos, el PSOE dice que no», afirmó.

Albert Rivera e Inés Arrimadas le acompañaron en julio en la presentación de su candidatura y dieron a conocer que ambos harían campaña «como uno más» del partido en Andalucía. Arrimadas, como portavoz de Cs, fue quien este pasado fin de semana lanzó un órdago a Díaz al exigirle la supresión de los aforamientos de los diputados autonómicos si quería negociar el Presupuesto de la Junta para 2019. Marín añadió ayer otras promesas en el camino como la oficina contra el fraude, la limitación de cargos de confianza, la ley andaluza de subvenciones o la reforma de la ley electoral que favorezca más a los partidos minoritarios. «El PSOE no tiene ninguna voluntad de cumplir el acuerdo», dijo Marín para advertir de que se sentía con las manos libres para desligarse de otros compromisos.

El PSOE-A no desmintió su rechazo a tramitar los acuerdos de regeneración democrática. En un comunicado, el secretario de Organización, Juan Cornejo, insistió, como el día antes Susana Díaz, en falta de tiempo y consenso con los demás partidos para hacerlo. Cornejo califica de «deriva» el portazo de Marín, que atribuye a órdenes de Albert Rivera por su «nerviosismo» e interés «partidista» nacional tras verse «descolocado» por Sánchez.

Cs no solo ha respaldado las cuentas socialistas tres ejercicios. También ha sido un aliado que ha dado estabilidad al Gobierno socialista en el Parlamento, en el que no cuenta con mayoría absoluta, al facilitarle su apoyo en numerosas leyes, decretos e iniciativas. Una alianza especialmente criticada por el PP, con quien compite por el voto de centro derecha. Varias encuestas, entre ellas el Egopa de invierno de la Universidad de Granada, situaban a Cs por delante o a la par que el PP en intención de voto en Andalucía. Todas ellas son anteriores a la moción de censura de Pedro Sánchez y a la elección de Pablo Casado como presidente del PP con un perfil y discurso en competición con Rivera.

Las andaluzas estaba previsto que fueran las primeras elecciones del intenso calendario de 2019. Su adelanto lleva un año siendo objeto de debate por todas las fuerzas políticas. Susana Díaz se ha mostrado todo ese tiempo favorable a agotar la legislatura y achacó a la oposición el runrún del adelanto como distracción. En su partido, sin embargo, son muchas las personas que le han animado a convocarlas en otoño, sobre todo después de la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa por su efecto positivo en los sondeos.

Díaz lo ha reflexionado en verano y tras la evidencia - habló con Juan Marín el pasado jueves- de que no contará con Cs ni para aprobar el Presupuesto ni para sacar adelante otras leyes, es probable que ceda a ponerle fecha a la cita con las urnas para noviembre o la primera semana de diciembre. El clima que se respire en el Pleno de la próxima semana en el Parlamento será clave en la decisión de la presidenta andaluza, que desconfía de PP y Podemos para aprobar las leyes pendientes. Tras la reunión de la ejecutiva de Cs en Málaga, vendrá otra del comité director del PSOE-A para darle el visto bueno a la convocatoria electoral.

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