Juzgan a un maestro acusado de grabar y protagonizar vídeos eróticos con niñas

Juzgan a un maestro acusado de grabar y protagonizar vídeos eróticos con niñas

La policía halló en su ordenador grabaciones donde se le podía ver haciendo tocamientos a las menores, a las que colocaba un antifaz

JUAN CANO / ÁLVARO FRÍAS

La Fiscalía de Málaga pide una pena de casi 29 años de prisión para un maestro acusado de abusos a niñas, a las que además habría grabado en vídeo. El docente, que llegó a pasar 14 meses entre rejas por estos hechos, se sentará en el banquillo la semana que viene.

Todo comenzó la tarde del 25 de enero de 2014, cuando el maestro, destinado entonces en Antequera, se presentó en el domicilio de un menor de 14 años. Al parecer, le dijo a la madre de éste que le traía unos libros y unas fotografías del Ché Guevara, excusa que utilizó para subir al dormitorio del adolescente.

Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, el acusado entró en la habitación junto al menor, introdujo un pen drive en su ordenador y creó una carpeta en la que volcó fotos y vídeos de niñas desnudas. Tras ello, supuestamente, le advirtió de que no dijera nada a sus padres.

Cuando el maestro se marchó del domicilio, la mujer fue a ver a su hijo, al que encontró con «la cara muy roja, aturdido y asustado», apunta el Ministerio Público en su escrito de acusación. El adolescente le enseñó a su madre lo que le había traído el docente.

«Actitud pornográfica»

La progenitora comprobó que se trataba de imágenes donde se apreciaba a menores de edad «en actitud pornográfica, desnudos y masturbándose». La preocupación de la mujer aumentó aún más cuando vio, entre las fotos, las de la hija (de 15 años) de una amiga. Inmediatamente, se lo contó a esta madre, quien comprobó que el acusado se había hecho pasar por menor para acceder al perfil de Tuenti de su hija.

El 26 de enero de 2014, las dos mujeres presentaron una denuncia en la comisaría de Antequera contra el docente, que fue detenido. Al día siguiente, la policía registró su domicilio, donde intervinieron varios discos duros, pendrives, discos compactos, una cámara de fotos y un móvil.

En un ordenador clónico del sospechoso, los investigadores encontraron un archivo de vídeo con el nombre de una menor. En las imágenes, se observa al acusado junto a la víctima, una niña de 12 años que lleva puesto un antifaz, en un «juego sexual» en el que le realiza diversas tocamientos.

En otro disco duro, los agentes hallaron 17 vídeos con menores desnudos manteniendo sexo explícito. Entre ellos, los investigadores destacaron tres archivos en los que se ve al acusado junto a distintas adolescentes, todas con antifaz, en distintas escenas y comportamientos de carácter sexual.

Aparte de todo lo anterior, en una memoria USB, los policías detectaron vídeos pedófilos e imágenes de menores posando «pornográficas, obtenidas de las redes sociales Tuenti y Facebook».

Por otra parte, los policías identificaron también a otra madre quien, según declaró, contrató al docente para que diera clases a su hija de 11 años. Un día, «estando solo con la menor –en el domicilio de la familia– y guiado por el mismo ánimo lúbrico», cerró la puerta, apagó las luces, le puso un antifaz a la cría y la tumbó en el sofá, «de la manera que se observa en los vídeos», «y le masajeó primero las piernas y luego los brazos», siempre según el fiscal. Cuando la menor se lo contó a su madre, el acusado alegó que se trataba de una técnica de relajación.

«Malestar clínico»

Durante la instrucción del caso, el individuo fue examinado por un médico forense, que no detectó «malestar clínico significativo», aunque sí observó una «personalidad narcisista» que le lleva a «sobrevalorarse», por lo que «le es difícil establecer vínculos afectivos estables y duraderos.

La Fiscalía considera, en base a su relato, que los hechos serían constitutivos de delitos de exhibición de pornografía infantil por el que le pide una pena de 10 meses de cárcel; cuatro delitos de abusos sexuales sobre las menores que aparecen en las imágenes, por los que solicita 16 años de cárcel; otro delito de abusos, en relación a la niña a la que supuestamente masajeó (otros cuatro años); y un delito continuado de producción de pornografía infantil al haber grabado a las menores (ocho años).

En total, el Ministerio Público pide una pena de 28 años y 10 meses de cárcel, a los que hay que sumar otros 10 de libertad vigilada, con la obligación, en el supuesto de resultar condenado, de realizar un curso de educación sexual, prohibición de trabajar en contacto con menores –con inhabilitación para trabajar como profesor o maestro– así como acercarse o comunicar con las víctimas.

No obstante, la pena podría reducirse considerablemente ante el arrepentimiento mostrado por el acusado, su confesión de los hechos y la conducta que ha mantenido desde entonces, ya que ha dejado de trabajar en oficios relacionados con menores y se ha sometido voluntariamente a un tratamiento. La Fiscalía no sólo ha valorado esta conducta del procesado, sino también que ha abonado la indemnización a los perjudicados y además la acusación particular, que representaba a tres menores, se ha retirado. De hecho, no se descarta que el juicio, previsto para mañana, no llegue a celebrarse.