La Junta elabora una ley para avanzar en la igualdad de las mujeres en el medio rural y pesquero

Un grupo de mujeres trabajan en la recolección de brócoli/JAVIER RÍOS
Un grupo de mujeres trabajan en la recolección de brócoli / JAVIER RÍOS

La Consejería de Agricultura inicia la redacción de esta norma que pretende reconocer sus derechos en el sector primario donde la brecha salarial alcanza el 66%

JOSÉ LUIS PIEDRA

La plena igualdad de hombres y mujeres es todavía una asignatura pendiente en muchos ámbitos de la vida y en el mundo rural queda todavía mucho por hacer y por luchar para la consecución real de este objetivo. El Gobierno andaluz quiere avanzar en esa igualdad real y poner freno a la brecha de género que en el sector agrario y pesquero es mucho más evidente. Para ello el Consejo de Gobierno ha acordado recientemente instar a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible a iniciar la tramitación un anteproyecto de ley del Estatuto de las Mujeres Rurales y del Mar de Andalucía, una norma con la que se pretende fomentar esa igualdad entre hombres y mujeres y acabar con la discriminación que aún pervive en estos ámbitos.

La ley en la que trabaja ya el departamento que dirige Carmen Crespo abordará de manera transversal las políticas de igualdad en el medio rural y el sector pesquero, de modo que promoverá actuaciones para reconocer los derechos de las trabajadoras en los sectores agrario y pesquero, reforzando su autonomía y fortaleciendo su posición social y económica para eliminar cualquier resquicio de discriminación o desigualdad.

La aprobación de esta norma es uno de los objetivos que se ha marcado para la presente legislatura el Ejecutivo en coalición de PP-A y Ciudadanos que preside Juanma Moreno, ya que la lucha por la igualdad es una de las prioridades del acuerdo y del programa de gobierno que ambas formaciones suscribieron.

En este texto se recogerán las medidas necesarias para lograr la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres rurales y del mar, así como para incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos del sector, hasta ahora ausentes en cualquier estrategia para estos ámbitos.

La nueva ley aspira a garantizar el reconocimiento profesional de estas mujeres, tanto de aquellas que viven y trabajan en los sectores agrario, pesquero, marisquero y acuícola como las que desarrollan su tarea laboral en la transformación de los productos derivados de dichos sectores de forma artesanal o a través de pequeñas empresas y actividades auxiliares, actividades en las que existe un gran volumen de mujeres empleadas.

El Ejecutivo autonómico sostiene que es frecuente que en el medio rural y pesquero las mujeres sufran una triple discriminación al ejercer una actividad económica invisibilizada o sometida a grandes incertidumbres, en un entorno muy masculinizado y en un medio con poco apoyo social, de modo que las situaciones sociodemográficas que se dan en este medio se traducen en falta de oportunidades para desarrollarse personal y profesionalmente, lo que coloca a las mujeres en un plano de desigualdad y en condiciones mucho más dificultosas que los hombres.

Supervivencia

El Gobierno andaluz defiende el papel fundamental que desempeñan las mujeres en el desarrollo sostenible y en el mantenimiento del medio y la sociedad rural y la lucha contra la despoblación, ya que sin ellas no puede entenderse el avance de los territorios rurales. De hecho, la Junta señala que la ONU se ha propuesto erradicar durante la próxima década la discriminación que sufren las mujeres en estos ámbitos, tal y como se recoge en la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Esta ley forma parte del compromiso e implicación del Ejecutivo de Juanma Moreno en la lucha por la igualdad que en el ámbito rural ya viene desarrollando a través de varias medidas, entre las que destaca la puesta en marcha este año de una programación de sesiones formativas para explicar el funcionamiento del Registro de Explotaciones Agrarias y del Registro de Titularidad Compartida. De esta forma se espera seguir incrementando el número de inscritos en Andalucía en este segundo censo, que actualmente asciende a 24 titulares y sitúa a la comunidad autónoma por delante de la mayoría de los territorios de España en poco tiempo, ya que en enero de 2019 el registro contaba con tan sólo una explotación inscrita.

Desde la Consejería de Agricultura se trabaja también en esta línea a través de la inclusión de criterios de igualdad en numerosas órdenes de ayudas del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía, todas destinadas a incrementar el protagonismo y el avance de las mujeres. Asimismo, se ejecuta en la actualidad el I Plan de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en la actividad agroalimentaria y pesquera de Andalucía con el horizonte puesto en 2020.

Además, en el sector pesquero la Junta apoyará a sus mujeres trabajadoras y también a las que desarrollan su tarea profesional en la acuicultura a través de la concesión de incentivos para las asociaciones que las representa para mejorar la defensa de sus derechos y sus condiciones de trabajo en igualdad. Esta subvención se ha duplicado y ha pasado de 18.000 euros en 2018 hasta alcanzar los 44.000 euros este año.

Brecha salarial del 66% y mayor presencia en la transformación de productos

El sector primario es el que registra la brecha salarial más pronunciada que alcanza hasta un 66%, lo que refleja a las claras la desigualdad existente entre hombres y mujeres en el mundo rural y pesquero. Además, el envejecimiento de la población rural afecta especialmente a las mujeres, ya que hay más población femenina en el tramo de mayores de 65 años que en el de menores de 15 años.

En la agricultura, las mujeres sólo representan el 25,5 por ciento de las personas ocupadas. De los contratos registrados a mujeres andaluzas en 2018, el 21,78 por ciento correspondió a ocupaciones vinculadas a la agricultura, la ganadería o la pesca, con predominio de la de peón agrícola.

Si la media de mujeres empresarias se sitúa en el 32,6 por ciento, en la agricultura supone el 23 por ciento del empresariado, según los datos aportados por la Junta, mientras sólo un tercio de las agricultoras son titulares de la explotación en la que trabajan y sólo el 11,2 por ciento de los puestos fijos en las explotaciones está ocupado por mujeres.

En el caso del sector pesquero, las mujeres representan el 18 por ciento de las personas ocupadas, mientras que en las actividades auxiliares suponen un 23 por ciento. Cuanto más avanzado es el proceso productivo, mayor es la presencia de mujeres: el 2 por ciento en el sector productor, el 25 por ciento en la comercialización y un 52 por ciento en la industria de transformación.