PP y Ciudadanos comenzarán la próxima semana a negociar un acuerdo de gobierno

PP y Ciudadanos comenzarán la próxima semana a negociar un acuerdo de gobierno

Vox confirma que no quiere entrar en la Junta, lo que podría facilitar el entendimiento entre Moreno y Marín si no fuera porque ambos insisten en ser presidente

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

PP y Ciudadanos comenzarán la próxima semana las conversaciones para un pacto que desaloje al PSOE de la Junta de Andalucía, según han acordado las direcciones nacionales de ambos partidos. El primer paso para materializar el vuelco señalado en las urnas, con una mayoría absoluta de las fuerzas de la derecha en Andalucía pese a la victoria socialista, ya se está dando.

El acuerdo, sin embargo, parece que tardará, porque a las conversaciones ambos partidos van con líneas rojas insalvables por ahora. La de trazo más visible es la de que el PP considera irrenunciable que su candidato, Juanma Moreno, sea el presidente. Del mismo modo, el comité ejecutivo nacional de Ciudadanos acordó ayer la misma exigencia, que Juan Marín, el candidato naranja, sea el presidente. «El próximo Gobierno de Andalucía tiene que estar encabezado por un partido limpio, que no tenga que estar pendiente de Bárcenas ni de la Gürtel, ni de asuntos que puedan acabar salpicando en un momento dado a la Presidencia», dijo Albert Rivera.

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Hay otra línea de tensión menos visible, pero que incomoda más incluso al partido de Albert Rivera: La investidura del presidente que salga del acuerdo PP-Cs debe contar con los votos de Vox, el partido etiquetado de ultraconservador que ha conseguido doce escaños y es llave del futuro gobierno. PP no solo lo ha asumido así, sino que está dispuesto a negociar con el partido de Santiago Abascal las condiciones necesarias. Ciudadanos libra en su seno un debate sobre si aceptar o no el respaldo de Vox, sobre todo por las presiones en contra de los liberales europeos con los que Rivera negocia concurrir en las elecciones europeas, dentro de menos de seis meses, entre ellos el partido del presidente francés, Emmanuel Macron.

Lo ideal para Cs es un acuerdo de gobierno con el PP y que el PSOE se abstenga en la investidura de Marín como presidente. Los socialistas andaluces no cederán de ningún modo dado que Cs prioriza sobre todo la salida del PSOE de San Telmo y gobernar con el PP. Por ello, Rivera tampoco renuncia a negociar con la formación de Santiago Abascal. «Sería una irresponsabilidad ponerse a descartar todos los escenarios» posibles, afirmó a preguntas de los periodistas a su salida del comité ejecutivo nacional celebrado en Madrid.

Una respuesta tibia porque horas antes el candidato a la Alcaldía de Barcelona con el aval de Cs, Manuel Valls, afirmó en la Ser que no sería entendido en Europa un pacto con Vox. «No puede haber ningún compromiso con la extrema derecha», aseveró.

El líder de Cs debió sentir alivio cuando horas después el presidente de Vox, Santiago Abascal, confirmaba tras una reunión de la dirección nacional que su formación no va a entrar en el Gobierno de la Junta. Dijo también que no conversaría con PP y Cs hasta que estos partidos no hayan fraguado una alianza de gobierno. Y es más, pese a exponer sus exigencias para un acuerdo de legislatura, dejó claro que no frustrará el fin «del régimen socialista en Andalucía».

Cabe la posibilidad entonces de que Cs no tenga que negociar con Vox para materializar el cambio en la Junta de Andalucía. Solo tendría que solucionar el escollo de la Presidencia con el PP. Pese a la insistencia de no ceder en este aspecto, fuentes de Cs admiten que se acabará cediendo a que Juanma Moreno sea investido en enero presidente de la Junta. Las condiciones se irán conociendo a partir de la próxima semana, cuando se sienten a hablar. El candidato del PP reclamó al partido naranja «sensatez y coherencia» a la hora de las negociaciones.

Otra cuestión es cómo se va a gobernar a partir de la investidura y formación del Gobierno. Ambos partidos suman 47 diputados en el Parlamento frente a los 50 de PSOE y Adelante Andalucía, que prometen una oposición dura. Sí o sí necesitarán a Vox para sumar mayoría absoluta y sacar adelante las iniciativas, incluida el Presupuesto del próximo año, que quedó sin aprobar. Y será a partir de la investidura donde quede en evidencia cómo será la colaboración con Vox. El PP quiere un acuerdo sólido de legislatura con esta formación para tener amarrada la mayoría absoluta que le permita estabilidad.

Exigencias de Abascal

Abascal dio a conocer ayer tarde sus condiciones. Algunas será fácil que las asuman PP y Cs porque ya vienen en sus programas, como la rebaja de impuestos, incluido el de sucesiones. Otras exigencias, sin embargo, entrarían en contradicción con lo defendido por PP y Cs en el Parlamento la pasada legislatura. Vox exige para apuntalar la mayoría absoluta del futuro bipartito la supresión de varias leyes, entre ellas la de Memoria Histórica y Democrática, aprobada en 2017 con la abstención de PP y Ciudadanos.

También piden derogar las de género, como la Ley de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, que fue aprobada el pasado mes de julio con el voto favorable de los mismos PP y Cs y con los mismos líderes, Moreno y Marín. Estos partidos también dieron su visto bueno a la reforma de la Ley de Igualdad, acordada en el último Pleno del Parlamento del pasado día 27 de septiembre. Curiosamente, IU se abstuvo en la ley de violencia machista por quedarse corta y votó en contra, junto con Podemos, contra la de Igualdad por lo mismo.

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