Bendodo defiende la solidez del Gobierno PP-Cs en el primer rifirrafe con la oposición en el Parlamento

Elías Bendodo, ayer en su primera comparecencia en el Parlamento./E. P.
Elías Bendodo, ayer en su primera comparecencia en el Parlamento. / E. P.

Anuncia una nueva ley de la Función Pública y otras para coordinar las policías locales y bomberos o para proteger el toro

MARIA DOLORES TORTOSASEVILLA

«Sé por dónde quieren ir, pero por ahí van a pinchar en hueso. Este es un sólo Gobierno, con un acuerdo sólido, bien articulado y con vocación de durar toda la legislatura». Con estas palabras el consejero de Presidencia, Interior y Administración Pública, Elías Bendodo, quiso atajar ayer cualquier estrategia de la oposición, PSOE y Adelante Andalucía, de hacer ver al Gobierno PP-Cs como una bicefalia y a la gresca en el reparto de competencias de la nueva estructura. En su primera comparecencia en el Parlamento, en la comisión correspondiente a su departamento, Bendodo desgranó las competencias de su consejería y avanzó algunas de las políticas que pondrá en marcha, entre ellas una nueva ley de la Función Pública y otras para coordinar las policías locales y los parques de bomberos o para proteger al toro y a las dehesas, su entorno. Las tres primeras vienen recogidas en el acuerdo con Cs, mientras la última en el pacto de investidura con Vox.

Las primeras comisiones parlamentarias en las que los consejeros se dan a conocer a los diputados de los grupos suelen ser de guante blanco. Los diputados de la oposición se esmeran en aparecer protocolarios o, como se presentó ayer la portavoz socialista en la comisión de Presidencia, Ángeles Férriz, con ánimo de oposición «constructiva» y de «darle un margen de confianza» a Bendodo. Pese al tono amable, Férriz lanzó algunas pullas al consejero envueltas en piropos: Le dijo que le gustaba estar en la comisión de Presidencia porque le habían dicho que Bendodo es «quien parte el bacalao» en el Gobierno. «Y quien parte y reparte se lleva la mejor parte», dijo para añadir que Bendodo «le ha metido el dedo en el ojo al señor Marín». Férriz insinuó «tensiones» entre PP y Cs por el reparto de competencias y dijo no sorprenderse de las «tragaderas» de Cs. «Si han tragado con Vox, tragan con todo», afirmó.

La portavoz de Adelante, Ana María Naranjo, calificó de «pastiche» la Consejería de Presidencia con un reparto de áreas sin ligazón unas con otras, fruto, dijo, del reparto de «cuotas de poder» en el bipartito «de la derecha»; y lamentó que se hubiera deshecho de Memoria Histórica para ubicarla en Cultura y Patrimonio.

Bendodo hizo ver que iba preparado para este recibimiento – «Sé yo más de ustedes que ustedes de mí», espetó–, pero esquivó entrar al barro. Incluso en la réplica a la portavoz de Vox, Luz Belinda Rodríguez, evitó responder a las peticiones de esta de cerrar mezquitas y de que la Junta entregara a la policía la identidad de los 52.000 inmigrantes indocumentados que han sido atendidos por la sanidad pública para que puedan ser extraditados. Bendodo se limitó a responder a la diputada de Vox que inmigración es materia del Estado y que compartía con ella que esta debía ser reglada.

El consejero reiteró en sus dos réplicas su defensa de un Gobierno «único» pese a estar sostenido por dos partidos, también que será «predecible», «sin volantazos», que respetará lo que funciona, «pero al que no le temblará el pulso para cambiar lo que no sirve». Insistió en el diálogo y mano tendida par un consenso no solo con Vox, sino con el PSOE y Adelante Andalucía. Anunció, de hecho, haber iniciado contactos con estos partidos para la renovación del consejo de administración de la RTVA, ente público cuya gestión política se llevará, insistió, entre PP y Cs a través de una comisión interna de las dos formaciones, aunque las competencias figuran en su consejería. Para la renovación de la RTVA se requiere según la actual legislación una mayoría cualificada de tres quintos del Parlamento, para lo que el bipartito necesita a PSOE o Adelante y Vox.

Sin afán revanchista

En el mismo sentido, el consejero recalcó que las auditorías encargadas sobre los entes instrumentales de la Junta no eran para «levantar las alfombras» del pasado socialista. «No venimos con afán revanchista, vamos a mirar adelante, pero queremos saber donde nos metemos», afirmó. Eso sí, también remarcó que se dará a conocer cualquier irregularidad que se detecte.

Bendodo destacó entre las iniciativas de su departamento una reforma de la Ley de la Función Pública. La actual data de 1985 y, aunque se ha modificado en algunos aspectos, su reforma es algo a lo que anteriores gobiernos socialistas quisieron hincarle el diente y desistieron de ello. Bendodo considera que esta reforma, con la que poner orden a un entramado de una administración con 274.000 empleados, constituye un «reto». «Son muchas las voces que han pedido que se actualice», afirmó sin avanzar en qué sentido.

Sí remarcó que se hará con el consenso de los sindicatos. Un consenso ya pulsado esta semana, cuando en una reunión con ellos les ha prometido mantener el acuerdo alcanzado el pasado verano con el gobierno de Susana Díaz para hacer estable el empleo con nuevas oposiciones y la recuperación de derechos perdidos en la crisis.