POPURRÍ

MARÍA DOLORES TORTOSAsevilla

Hasta no oír a Susana Díaz aplaudir la propuesta de la consulta a las bases socialistas sobre los pactos de Pedro Sánchez no entendí por qué un hombre de su entera confianza se lanzó este miércoles a defender la abstención para que se dejara paso al PP. Me refiero a Fernando Rodríguez Villalobos, uno de los veteranos del socialismo sevillano supervivientes en un cargo público (el otro es José Caballos) gracias a la presidenta. Susana Díaz y el PSOE andaluz han mantenido de forma inamovible un 'no' como una casa a facilitar un gobierno del PP con o sin Mariano Rajoy. (Puestos a elegir yo opino que ella sí que preferiría que el presidente fuera Mariano Rajoy y no un/una joven con ganas de comerse el mundo). Considerado uno de los fieles a la presidenta andaluza, Rodríguez Villalobos se ha caracterizado por precisamente lo contrario de lo que pareció en una televisión local de Sevilla cuando dejó dicho, a título personal, que prefería al PSOE en la oposición y a Sánchez de rodillas dejando pasar el cáliz, como Jesús en el huerto de los Olivos, de la Moncloa.

Faltaban tres días para el comité director y desde la trastienda del PSOE andaluz se dijo que las palabras del presidente de la Diputación de Sevilla habían molestado. No sé si hubo o no llamada al orden. No creo, como tampoco que las expresiones del también presidente de la FAMP fueran tan a bote pronto. Formaban parte del coro de ambientación cara al comité director.

En este Susana Díaz rompió su silencio para arremeter contra Pablo Iglesias por sus descalificativos a Felipe González y le exigió respeto por quien había sido presidente y modernizó España. También reclamó a Pedro Sánchez que fuera claro con los militantes a la hora de la consulta y explicara bien la música y la letra de los pactos, del mismo modo que Alfonso Guerra emplazó dos días antes al secretario general socialista a que fuera sensato y dijera la verdad.

Felipe y Guerra también han insinuado que el PSOE deje pasar al PP para no verse atropellado por Podemos en un difícil gobierno con este partido. Susana Díaz ha sido muy clara desde el principio y quienes la conocen saben que suele ser consecuente con lo que defiende. Su 'no' al PP con o sin Rajoy es sincero y no creo que cambie sobre ello. Pero también detesta un acuerdo con Podemos. No lo ve, no se fía porque en esto sí coincide con Felipe González y Guerra, cree que el partido morado solo busca aniquilar al suyo. Tiene muy enconado al bipartito que le impidió su investidura y solo bendeciría que Sánchez fuera presidente si lo hace con Ciudadanos, como ella en Andalucía. Pero Sánchez sí cree que puede gobernar con Podemos y ahí radica su llamada de socorro a la militancia.

Todo este popurrí está ya en el 'spotify' de los militantes, o mejor en los 'cd' (soporte más acorde con la media de edad) de los más de sesenta mil afiliados andaluces. No sabemos aún la canción que Susana Díaz promocionará, pero la del telonero Rodríguez Villalobos da alguna idea. Será sin duda una campaña apasionante. Puede incluso servir de anticipo a un encontronazo inevitable con Sánchez en unas primarias futuras. Los de Sánchez siempre han reconocido que en una disputa con la andaluza esta obtendría más apoyo de los aparatos territoriales, pero él tendría más tirón de las bases. Díaz tiene bajo control a sus ocho ejecutivas provinciales, pero hay que recordar que en las primarias que auparon a Sánchez a la secretaría general con su respaldo hubo un 40% de militantes que optaron por Eduardo Madina o José Antonio Pérez Tapias. Es decir, desobedecieron su canción. A ello se agarran los de Sánchez en Andalucía.

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