Susana Díaz se opone tanto a un pacto con el PP como con Podemos

Susana Díaz, el domingo tras conocer los resultados del 20-D./
Susana Díaz, el domingo tras conocer los resultados del 20-D.

Los socialistas andaluces, molestos por el anuncio de Pedro Sánchez de volver a presentarse a la secretaría general porque piensan que ahora esto «no es lo que toca»

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

Susana Díaz no respaldará ni un pacto con el PP para facilitar el Gobierno de Mariano Rajoy ni otro con Podemos para que Pedro Sánchez sea presidente con una componenda de tripartito o cuatripartito. Este es el mensaje que Díaz ha hecho llegar a Pedro Sánchez y en ambas cuestiones coincide con la mayoría de los barones del PSOE y por ahora es al menos la intención mostrada por el secretario general y candidato. También es el mensaje que ha hecho llegar a los sectores que ya desde ayer empezaron a presionar en su entorno para que sea ella la que, con conocimiento de causa por la espera de 80 días para ser investida presidenta y formar gobierno, haga lo posible por facilitar la investidura de Rajoy.

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Precisamente la amargura de esa espera hace mella en la presidenta andaluza y podrían darle una coartada para su rechazo a PP y Podemos. Quienes en el PP transmiten que sería más fácil un acuerdo con ella que con Sánchez, no conocen a fondo esta circunstancia. Desde el PSOE andaluz se recuerda que durante semanas Díaz rogó al PP sentido institucional para facilitar con la abstención la investidura y poder formar gobierno. Nunca cedió e incluso el PP se negó a acudir a la mesa de negociaciones tras la investigación iniciada en víspera de las elecciones municipales del 24 de mayo sobre la adjudicación de la mina Aznalcóllar. La justicia ha archivado la denuncia que el PP entonces tildó de escándalo. Tampoco el líder del PP andaluz, Juanma Moreno, y la de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, accedieron a la abstención después de las municipales en una nueva ronda de conversaciones. A dos semanas de terminar el plazo para convocarse nuevas elecciones autonómicas, Ciudadanos firmó un acuerdo que facilitó la investidura.

El PP parte de lo crítica que es Díaz con las tesis de Podemos, que han prometido referéndum de independencia en Cataluña e incluso se muestra partidario de un nuevo estado autonómico con privilegios para las comunidades históricas. Díaz ha defendido con rotundidad la unidad de España e incluso manifestó su apoyo a Rajoy frente al órdago independentista de Artur Mas, lo que gustó mucho al presidente ahora en funciones. Tras el puñetazo de Pontevedra, Rajoy, enemistado con Pedro Sánchez no le cogió el teléfono a este y sí se lo cogió a Susana Díaz.

Pero la presidenta andaluza ya había dicho en su campaña electoral que no pactaría ni con PP ni con Podemos y contra ellos ha dirigido sus críticas en esta de las generales. Porque más allá de la amarga experiencia de su investidura, Díaz es contraria a la gran coalición PP y PSOE, prueba de ello es la vehemencia con la que lo rechazó días pasados. «Sería un suicidio para el PSOE y dejaría el camino libre a Podemos para ser el partido de izquierdas», analizan dirigentes de su entorno.

La presidenta andaluza ya manifestó la noche electoral del 20D que es al PP al que le toca formar gobierno y al PSOE liderar la oposición. También dejó muy claro su no a una coalición con Podemos, por sus líneas rojas sobre la unidad de España. La consigna lanzada a todos los cercanos para que la transmitan es la de la prudencia y la de no precipitarse. Sabe que el PSOE está en la encrucijada y conoce de antemano las presiones que va a recibir incluso ella misma. «Prudencia, paso firme y mirada estratégica», resumió un dirigente socialista. «Que sean otros los que muevan ficha, nosotros a esperar, a ganar tiempo».

Díaz analizó con los secretarios provinciales y la ejecutiva regional del PSOE los resultados de las generales. Valoró el que el PSOE vuelva a ser la fuerza más votada en unas generales, aunque el PP se le queda a un punto y medio. Sobre todo el que Andalucía aporta uno de cada cuatro diputados socialistas y cinco de las seis provincias en las que ha ganado el PSOE.

Un respaldo que implica mayor poder de influencia de los socialistas andaluces y de ella misma. Muchos siguen aguardando que muestre un gesto para hacerse con las riendas del partido, pero esto no va a ocurrir ahora ni por algún tiempo. Díaz mantiene una gran prudencia. Ayer incluso se negó a responder a los periodistas que aguardaban tras la reunión de la ejecutiva y tampoco quiso que bajara su número dos, Juan Cornejo, como otras veces ha hecho. Su entorno aleja por el momento cualquier movimiento encaminado por la andaluza en este sentido. «Ahora no toca nada de esto», advierten.

Pero la tensión sigue latente y el enfado con el que el PSOE andaluz recibió el anuncio de Pedro Sánchez de convocar un congreso regional y concurrir como secretario general lo demuestra. En la federación andaluza se piensa que Sánchez se ha precipitado y que ahora «no toca» poner el foco en los asuntos internos del partido.