Las renuncias de Chaves y Griñán allanan el camino para la investidura de Susana Díaz

Manuel Chaves y José Antonio Griñán./
Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

El expresidente andaluz confirmó anoche su retirada de la política al término de la legislatura, que atribuyó a una «decisión personal» y no a presiones del partido

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

«Seré presidenta muy pronto», dijo Susana Díaz la noche del miércoles en Sanlúcar de Barrameda ante militantes socialistas. La frase refleja más que optimismo cara a la nueva semana de negociaciones para su investidura como presidenta de la Junta de Andalucía, cuya primera votación será la primera semana de mayo. La opinión en el PSOE andaluz es que el bloqueo de los partidos, sobre todo Podemos y Ciudadanos, ha empezado a resquebrajarse tras las renuncias explícitas de Griñán y Chaves de no repetir como senador y diputado, respectivamente, y allana el camino a la investidura.

El expresidente Manuel Chaves confirmó anoche en la cadena Ser que no repetirá como candidato al Congreso cuando expire esta legislatura. Era el gesto esperado tras la renuncia de Griñán. Aún reconociendo «avances», los nuevos partidos han advertido a Susana Díaz que no acaban en Chaves y Griñán las líneas rojas y hay otras exigencias sobre la mesa.

Tras anunciar Griñán que no repetirá como senador por la Comunidad autónoma para facilitar que Susana Díaz formalice gobierno, todas las miradas se dirigieron a Chaves. El expresidente reconoció anoche que su intención siempre ha sido la de no repetir como diputado porque va a cumplir 70 años. «Soy un poco mayor y quiero dedicarme a mi familia», dijo. Añadió que no se va por el caso de los ERE y tampoco por el bloqueo de la investidura. «Es una decisión personal», reiteró.

Susana Díaz, «capaz»

Chaves defendió que Susana Díaz es suficientemente capaz para sacar adelante la formación del Gobierno sin el gesto de su retirada. Admitió haber hablado con la secretaria general del PSOE andaluz, pero insistió en que no ha recibido presiones ni de esta ni de nadie de su partido. Aún así, admitió que hubiera deseado manejar el tiempo de su decisión. Chaves había manifestado el día antes que diría cuál iba a ser su futuro en «el momento que crea». Algunas fuentes sí atribuyen el paso que dio anoche a la presión de Ferraz sobre el expresidente para desbloquear la investidura.

El buen ánimo de los socialistas tiene su razón de ser. Hay que recordar que los gestos de Griñán y Chaves en ningún caso se trata de dimisiones 'ipso facto', como reclamaron los dirigentes de los nuevos partidos tras las elecciones del 22 de marzo. Sin embargo, Podemos y Ciudadanos han aceptado los términos planteados en una curiosa competencia por colgarse la medalla de la 'renuncia'. «Manteniéndonos firmes ha sido posible la renuncia de Chaves y Griñán», escribió en su cuenta de Twitter Pablo Iglesias. Su 'jefa' en Andalucía, Teresa Rodríguez, pasó de ver insuficiente el paso de Griñán el día antes y exigirle disculpas públicas a calificar de «acto simbólico de retirada diferida» las de los dos exmandatarios. Albert Rivera también dio por válida la marcha de Griñán y Chaves.

Más condiciones

Aún así, el tira y afloja continúa. Podemos sigue poniendo sobre la mesa la reducción de cargos y asesores para contratar profesores y médicos y suprimir relaciones con bancos que desahucian, entre otras medidas. Ciudadanos también esgrime un decálogo contra la corrupción que incluye la reforma del Código Penal y de la Ley Electoral (ambos competencia estatal) para controlar la financiación de los partidos. Juan Marín insistió en un comunicado que no hay acercamiento con los socialistas si no suscriben el decálogo.

El PSOE ha hecho correr que las medidas de unos y otros no son infumables. La presidenta en funciones comunicó a periodistas extranjeros con los que almorzó en Madrid este jueves que el decálogo de Ciudadanos es «asumible» e incluso sabe a «poco» y que ella iría aún más lejos.

Pero, por si tampoco eso bastara, guarda una estrategia menos convencional bajo la manga. En caso de no lograr la investidura al primer intento ni al segundo, algo probable, el PSOE meterá presión a los demás partidos, en plena campaña para las municipales, convocando un pleno cada 48 horas para hacerlos responsables del bloqueo institucional. «Cada día que pase será peor para ellos», afirma una fuente socialista.

Con 47 diputados, Susana Díaz necesita de ocho síes en la primera votación cuando se requiere la mayoría absoluta y de al menos 16 abstenciones a partir de la segunda, que solo exige mayoría simple. El PP tiene 33 escaños, Podemos, 15, Ciudadanos, 9 e IU, 5.