Griñán pone su escaño a disposición de Susana Díaz y renuncia a repetir como senador

Griñán y Díaz, juntos en julio de 2013, durante la reunión del Comité Director del PSOE/
Griñán y Díaz, juntos en julio de 2013, durante la reunión del Comité Director del PSOE

El expresidente de la Junta envió una carta a su secretaria general al día siguiente de prestar declaración ante el Supremo

LALIA GONZÁLEZ-SANTIAGO

El expresidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha puesto su escaño de senador a disposición de la presidenta en funciones y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y le ha anunciado su decisión de no seguir en el puesto cuando se plantee la renovación, lo que supondrá su retirada completa de la actividad política. Griñán dirigió una carta a Díaz en la mañana del pasado día 10, tras comparecer ante el Tribunal Supremo para prestar declaración, voluntaria y en calidad de imputado, por el caso de los ERE fraudulentos. El ex presidente y exconsejero tiene decidido también jubilarse durante este 2015, cuando cumplirá los 69 años.

Griñán no ha definido una fecha para abandonar el escaño, aunque sí está decidido a dejarlo. Si lo hiciera antes de que el Supremo tome una decisión sobre el 'caso ERE', perdería el aforamiento y tendría que acudir a comparecer ante el juzgado de instrucción número 6 de Sevilla, que aún dirige Mercedes Alaya, a punto de pasar a la Audiencia Provincial.

Manuel Chaves no se ha pronunciado

Manuel Chaves no se ha pronunciado, de momento, al respecto de abandonar el Congreso de los Diputados. Pero quienes han hablado con él sostienen que está convencido de que el Tribunal Supremo archivará su causa y creen que querrá continuar en el cargo hasta el final de la legislatura. Descartan así que deje ahora el escaño porque eso le pondría, dicen, en manos de la jueza Mercedes Alaya, cuya imparcialidad cuestiona. Cosa distinta, añaden, es que no vaya repetir en las próximas listas, algo que dan por hecho tanto fuentes del PSOE andaluz como de la ejecutiva federal.

El expresidente del PSOE, que está a punto de cumplir los 70 años (nació el 7 de julio de 1945), ya dudó si presentarse o no en 2011 y fue el entonces cabeza de cartel, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que le convenció de que siguiera. Ahora, en el partido admiten que su continuidad sería un grave problema. No hay asamblea de militantes a la que acuda Pedro Sánchez en la que no se le interpele por lo que piensa hacer con Chaves y Griñán. Y no porque crean que son culpables, sino por el desgaste de su permanencia para un PSOE que no pasa precisamente por sus mejores momentos.

Este periódico ya pidió en el Editorial del pasado viernes 10 de abril, tras la declaración de José Antonio Griñán ante el Tribunal Supremo, «que lo lógico sería que ambos expresidentes pusieran temporalmente el carné del partido a disposición del PSOE, hasta que la justicia les dé o les quite la razón, y dejen de ser un obstáculo para su propia formación».

En el caso de que el Supremo pidiera su suplicatorio por ver indicios de delito, la salida del escaño sería efectiva, puesto que la presidenta de la Junta ha declarado que pedirá el acta a todos los cargos públicos que sean imputados. Pero si se dicta auto de archivo, el anterior presidente andaluz ha decidido que no optará a renovar el puesto en la Cámara Alta. El diario 'El Mundo' anticipaba este martes la decisión del expresidente de retirarse de la política.

Griñán no ha puesto fecha a su salida, pues, sino que deja en manos de la presidenta andaluza en funciones la decisión de disponer de su escaño cuando lo desee, además de comunicarle su propósito de no renovar en la futura legislatura.

Tercer pleno de la Cámara

La comunidad autónoma elige nueve senadores entre los partidos representados en el Parlamento. El nombramiento se suele votar en el tercer pleno de la nueva Cámara, aunque no hay una fecha fijada. En este caso es más incierta aún porque deberá seguir a la investidura de la nueva presidenta y no está claro cuándo se podrá producir, dada la falta de acuerdo para conseguir una mayoría, siquiera simple, para que la candidata socialista consiga pasar con los votos suficientes. La hipótesis más factible parece ser después de las elecciones municipales, es decir finales de mayo.

La decisión de Griñán de poner su escaño a disposición de Díaz se produce en este contexto de grandes dificultades para conseguir el apoyo, o la abstención, de algunos de los grupos parlamentarios. Podemos y Ciudadanos han puesto como primera condición, o 'línea roja', que tanto Griñán como el también expresidente Manuel Chaves, implicado asimismo en la investigación del caso ERE, dejen sus cargos, este último en el Congreso de los Diputados.

De este modo, la postura de Griñán se interpreta como un gesto de apoyo a la presidenta en funciones, que le sucedió en el cargo, para facilitarle las gestiones de cara a su investidura. En este sentido, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo este martes que la salida de Griñán sería «un buen paso» para el acuerdo aunque «faltaría la otra mitad», en alusión a Manuel Chaves.

Así, no se trataría de un distanciamiento de Susana Díaz. Aunque tanto a Chaves como a Griñán les molestó profundamente las declaraciones de ésta anunciando que les pediría el acta si fueran imputados, la presidenta les aplacó con explicaciones personales y matizó que la reclamación se haría si se les acusara «de algún delito».

El expresidente Griñán ha mantenido que ya asumió las responsabilidades políticas al abandonar el cargo, en septiembre de 2013, y desde entonces ha mantenido una tácita retirada de la vida pública, sin apenas apariciones.

Pero la constante actualidad el caso ERE y su tramitación procesal le han mantenido en primer plano. Y en última instancia, tras prestar declaración ante el Supremo, ha querido adoptar una decisión propia sobre el final de su carrera política, para evitar que le venga dictada por los acontecimientos y soslayar de paso la presión constante para que abandone su acta de parlamentario.

Asimismo, en la decisión del expresidente andaluz se esconde un gesto de solidaridad hacia los cuatro exconsejeros que perdieron el aforamiento el pasado día 16, cuando se constituyó el nuevo Parlamento. Ávila, Martínez Aguayo, Vallejo y Recio fueron incluidos en la diputación permanente, y esto evitó que Alaya les citara durante la campaña electoral, pero no en las listas electorales, lo que les ha dejado fuera de la Cámara y sin el privilegio de ser juzgados por un tribunal superior, en este caso el TSJA.