Díaz llama a recuperar las razones que «anuden la convivencia» en España

Manuel Gracia y la presidenta saludan al líder del PP andaluz, Juanma Moreno. /
Manuel Gracia y la presidenta saludan al líder del PP andaluz, Juanma Moreno.

La polémica entre los partidos por el protagonismo de la presidenta empaña el homenaje a Blas Infante

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

Susana Díaz volvió a dar un aldabonazo en clave nacional. La presidenta de la Junta hizo una llamada a la autoestima, al orgullo de ser español, a recuperar las razones «que anuden la convivencia» para que los españoles, sobre todo los jóvenes que no vivieron la transición, «toquen con las manos la utilidad de pertenecer» a un proyecto de país «con presente y futuro». La mandataria andaluza hizo este reclamo en el acto de homenaje a Blas Infante en el Parlamento andaluz con motivo del 129 aniversario del nacimiento del padre de la patria andaluza.

Nunca antes la palabra España ha sonado tanto en un discurso de reivindicación de la autonomía. Mucho menos en un homenaje al autor de 'El ideal andaluz', el libro en el que Blas Infante plasma el espíritu y la semilla con la que cuarenta años después se fue amueblando la autonomía andaluza. Un libro y un personaje histórico que nunca suscitó demasiada atención por los socialistas en los tiempos de la transición y mucho menos por la derecha conservadora. Ahora su figura como padre de la patria andaluza ningún partido discute y todos se vanaglorian de seguir sus ideales, como se vio en el desfile de la entrega floral en el que participaron todos los representantes de instituciones gobernadas por PP, PSOE e IU y formaciones políticas de estos tres colores parlamentarios.

Susana Díaz aludió a esos ciclos del tiempo que hace que cada cuarenta años España se encuentre en una encrucijada vital, como la de la guerra civil que fusiló a Blas Infante con su proyecto de autonomía bajo el brazo. Díaz no se fue tan lejos. Acudió a 1980 para aseverar que el país y Andalucía viven «un reto» como el de la transición en la que se compuso el estado de las autonomías. «Si entonces el debate era la necesidad de hacer de España un estado autonómico, el riesgo viene de aquellos que en un sentido o en otro, atacan su viabilidad», afirmó, en alusión tanto a los independentistas como a los centralistas.

Desde su toma de posesión como presidenta de la Junta en septiembre de hace casi un año Susana Díaz ha insistido en reivindicar el papel vertebrador de Andalucía en el debate nacional. No inventa nada que no dijeran sus predecesores, Chaves y Griñán, pero a ella se le escucha más porque su discurso es más claro y contundente. Especial repercusión tuvieron sus palabras en el Ritz de Madrid en octubre contra el derecho a decidir de los catalanes sobre su independencia.

Desafíos del presente

En esa línea marcó una nueva pauta frente a las voces dispersas sobre hacia dónde debe caminar España en su propio partido, inmerso en la búsqueda de un líder. Pero también su mensaje está destinado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al que desde varios frentes políticos y económicos se le pide diálogo sobre la cuestión catalana y desde Andalucía en especial un modelo de financiación más equilibrado y justo.

«Los desafíos del presente parecen claros: la recuperación económica y la recuperación social. A estos dos desafíos, la incapacidad para el diálogo y el entendimiento ha sumado un tercero, que quiero especialmente destacar, la necesidad que tenemos de recuperar las razones para la convivencia de España».

Díaz apela a mantener la igualdad, solidaridad y cohesión de todos los españoles, pero también a la autoestima. «España es un proyecto común con presente y futuro, pero es necesario que los españoles y españolas toquen con las manos la utilidad de pertenecer a este proyecto».

Insiste en la responsabilidad de los gobernantes de «tender puentes para el diálogo». Recurrió al primer ministro italiano, Matteo Renzi, de su misma edad, 39, quien lamentando el cansancio y la resignación de Europa, llamó a recuperar el alma de este continente y el deseo de estar juntos. «Y ese sentido profundo de estar juntos es lo que debemos recuperar para el conjunto de España: las razones que hagan habitable un país, anuden la convivencia y permitan trazar un futuro de progreso e igualdad de oportunidades».

El discurso de Díaz cerró el homenaje a Blas Infante, que un año más contó con la presencia de su hija, María Ángeles Infante, y en el que intervinieron, además de esta, todos los portavoces de los grupos y el presidente de la Cámara, Manuel Gracia. Al acto asistió por primera vez el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, quien hizo la ofrenda floral al busto de Infante en nombre del grupo parlamentario del PP.

Polémica

El portavoz de su partido, Carlos Rojas, criticó con dureza que la presidenta de la Junta hablara en la ceremonia, cuando en los cuatro últimos años el anterior presidente, José Antonio Griñán, rehusó tomar la palabra.

Rojas tachó de «soberbia» la actitud de Díaz y la acusó de romper el equilibrio de la división de poderes, entre el legislativo y el ejecutivo. «Sobran los excesos y no hay sitio para la soberbia, y mucho menos, para la prepotencia», manifestó para agregar: «No se ejerce mejor la presidencia de un Ejecutivo por ser más autoritaria. Me quedo con la presidencia que sabe guardar y hacer guardar el respeto institucional».

El presidente del Parlamento, Manuel Gracia, y el portavoz de IU, José Antonio Castro, defendieron la intervención de la presidenta. «Somos más y no pasa nada», dijo Castro tras lamentar que el PP llevara la polémica a un acto que, en su opinión, debería quedar al margen de la «sempiterna trifulca de la política».

Castro recordó que el próximo año habrá cifra redonda, 130, del aniversario de Blas Infante para proponer una mejor defensa de su figura que llegue a los colegios y a una ruta por las ciudades de su biografía. También reclamó la anulación de la condena a Infante.

Díaz y Mario Jiménez eludieron entrar en la polémica del PP en sus discursos, aunque el portavoz socialista acusó luego a Rojas de «faltar el respeto» a Blas Infante. Jiménez insistió en reivindicar una nueva financiación autonómica.